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Raúl Rodríguez: 30 anys a la frontera

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Teatre Casinet d’Hostafrancs. Barnasants. 11 del 5 del 25

Mientras algunos músicos ignoran el sitio donde están actuando y el tipo de público que les escucha, en otros casos, como el que nos ocupa. Es todo lo contrario.
Estábamos de celebraciones en el Casinet d’Hostafrancs, por la mañana fiesta sorpresa para homenajear a Pere Camps director de Barnasants, festival mítico que celebraba estos días sus 30 años de lucha musical. Por la tarde desde Sevilla llegaba Raúl Rodríguez, que también celebraba sus 30 años de carrera.  
La última vez que había escuchado a Raúl Rodríguez fue en el 22, en Luz de Gas con su 3F Power trío, muy ben acompañado de Juanfe Pérez al bajo y Jimmy González a la batería, un bolo más cercano a Hendrix o a Cream que al flamenco.
Pero ahora venía solo con su “Lupe” podemos definir Loop como una o varias samples sincronizadas que ocupan varios compases musicales exactos y son grabados y reproducidos para dar sensación de continuidad. Esto es, que el músico graba percusiones distintas en ese mismo momento, junto a secuencias con su tres flamenco y puede usarlas a medida que está  tocando su canción. Como estar acompañado de otros músicos pero con La Lupe, que cobra poco, no se molesta por nada y no hay que darla de alta en la seguridad social.
Se trataba de celebrar 30 años de carrera antropomusical y con un público que sabía perfectamente a quién iba a escuchar. Igual que Raúl Rodríguez sabía qué opinión política y cultural tiene la gente que tiene enfrente. Por lo que la poesía, la política y el humor se hermanaron con facilidad.
Nos fue atrapando con su instrumento, ese tres flamenco que se hizo construir para que Diego del Gastor y el son cubano se fusionaran. Pero no tardó ni un cuarto de hora en echar mano de su otra virtud, la voz. Llevándonos a aquellos primeros compases de Razón de Son, “yo voy buscando la danza que late en los corazones
Dijo dedicarse a retroceder hacia el futuro y como buen bético a celebrar la permanencia.
Nos llevó hasta la Sevillla de sus 18 años y nos presentó a Chico Ocaña y José Caraoscura y las primeras canciones que escribía un joven enamorado de las cosas sencillas, y estudioso de la gente de cualquier sitio donde haya ritmo.
Por supuesto no tardó en llegar el recuerdo de Kiko Veneno, y para esta ocasión quiso recuperar uno de los temas del primer disco de Veneno, aquel poema extraño de Miquel Martí i Pol que Veneno tradujo a  “No pido mucho” (que bonito al escucharlo ahora de nuevo, darme cuenta de la influencia de Dylan en los artistas de aquellos tiempos, es mi humilde opinión)
Aprovechó el maestro para reseña los lazos artísticos entre Andalucía y Catalunya de aquellos tiempos, cuándo Smash subía a ver a Pau Riba, Toti Soler bajaba a aprender de Diego del Gastor, Gasull y Javier Mas reinventaron a Pata Negra, o él mismo echaba mano de músicos catalanes para sus primeros proyectos.
Emotivo aplauso de un público que ha gozado de todos esos músicos, y tiene claro el porqué a algunos políticos les interesa más crear mal rollo entre estas dos sociedades que tienen tanto en común.   
Y siguió recordando, le tocaba el turno a Santiago Auserón y nos trajo un temazo de los históricos, El tonto Simón. Si Auserón fue importante en su acercamiento a la música cubana, que decir de la gran Marta Valdés su “Como el domingo” fue otro momento emotivo.
Nos presentó a La Lupe y sin más dilación arrancó con ese fandango mitad mejicano y mitad andaluz que se llama “Llévame a la mar” A partir de aquí el cuerpo de Raúl Rodríguez ya no dejó de ser un instrumento más,  como un Elvis del siglo XXI, no paro de bailar, provocar emociones y comunicar con su ritmo, tanto como con la voz o el tres. Todo un espectáculo. Era normal que empalmara con “Let the Rhythm lead”, buque insignia de La raíz eléctrica, su segundo trabajo, y sin duda la canción que mejor representa la música del antropomúsico. Los coros no tardaron en participar, poco público pero entregado. Tambores africanos nos conducían al final del espectáculo, entra el tres y nos invita a cantar “La vida es una rueda” de su último trabajo La razón eléctrica. Por supuesto no tardó en volver para el bis, y de nuevo se fue muy atrás en el tiempo para recuperar aquel blues/ bulería que fue “Si supiera”, bailar, escribir, cantar, tocar. Todo lo que sabe hacer Raúl Rodríguez, pero que no presume de ello. + info  

 

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