Pirineos Sur / Festival Internacional de las Culturas 2010.

yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - Pirineos Sur / Festival Internacional de las Culturas 2010. Pirineos Sur, XIX Festival Internacional de las Culturas 2010.


Lanuza
/Sallent de Gállego, Huesca.


Del 8 al 25 de Julio.

No puede el abajo firmante realizar un resumen completo de lo acontecido en esta XIX edición del Festival Pirineos Sur. Compromisos personales y laborales impidieron mi asistencia durante los primeros días. Once jornadas que, con el extenso marco del Bicentenario de las Independencias Latinoamericanas, estuvieron repletas de Totó La Momposina, Pernett, León Gieco, Los Amigos Invisibles, Aterciopelados, La Mojarra Eléctrica, Fito Páez, Howe Gelb and a Band of Gypsies, Molotov, El Gran Silencio, Jhonny Pineda and Doxasur, Adanowsky… así como la noche magrebí del sábado 17, a cargo de Oum, Rachid Taha o la apetecible coproducción entre Pirineos Sur y el festival Le Boulevard de Casablanca a manos de Alejandro Monserrat y Al-Baïda. En fin, no pudo ser.

 

Me centro en lo vivido a partir del lunes 19. En el escenario de Sallent de Gállego, ante un público deseoso de movimiento corporal, Novalima ofreció un directo competente, pero falto de la contundencia de sus álbumes. Si los ritmos afro-peruanos y latinos estuvieron bien presentes, no quedaron definidas todas aquellas bases electrónicas que han caracterizado su estilo en Novalima (Novalima music, 2003) primero, Afro (Mr. Bongo, 2006) o su último Coba Coba (Cumbancha, 2009). En ocasiones tuve la impresión que era el público quien tiraba del grupo.yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - Pirineos Sur / Festival Internacional de las Culturas 2010.

Todo lo contrario a lo sucedido el día siguiente, martes 20, frente al proyecto de Eka <<Erika Muñoz>>. Coincidiendo con el día de la independencia colombiana, Gonzalo de la Figuera presentó a Eka prometiendo tremenda parranda. Así fue. Ni la lluvia consiguió apagar la fiesta. Y la verdad sea dicha, con una banda de limitaciones técnicas apreciables, Eka demostró que, al fin y al cabo, la importancia reside en sacarle partido a la música. Algo que suele olvidarse. Las ganas no lo son todo, pero sí son fundamentales. El respetable lo agradeció.
La voz y tremenda experiencia de esta cantante colombiana, que ha colaborado y formado parte de proyectos como Choc Quib Town
, Sargento García, Sidestepper, Pernett and the Caribbean Ravers, Auténticos Decadentes, Raúl Paz o el Grupo Malalma entre otros, no tan sólo invitó al baile, sino que nos mostró la exuberante riqueza musical de la costa caribeña colombiana. Ritmos de ambos lados del Atlántico, acunados por el modus vivendi caribeño, alumbran el cumbión, el bullerengue, los garabatos, los sextetos palanqueros, las cumbias, el porro, o el tremendísimo soukous, al que ya no me atreveré a definir tan sólo como rumba congoleña. Diversión pedagógica. ¿Qué más se puede pedir?

La nocturnidad del miércoles 21 fue claramente acompañada de alevosía. El que aquí escribe se calzó para el baile, incluyendo camisa y camiseta imperio.

Ganitas les tenía yo a La 33. Ganitas a esa “nueva” salsa “urbana” colombiana que de nueva no tiene nada.

El fundamento, presente. El orgullo latino, presente. La vieja escuela, presente. Las calles de Bogotá, Cali o Nueva York, presentes. La frescura, presente. La sangre nueva, presente. El barrio, presente. La descarga dura, presente. La salsa brava, presente. El boogaloo, presente. El golpe, presente. Todo aquello que dio, da y dará lugar a bailarlo como es, moviendo la cintura, la cadera y los pies, presente.

Bogotá, a 2640 metros de altitud. Sallent de Gállego a 1305. Sobra oxígeno. Los arreglos de los hermanos Sergio y Santiago Mejía tremendos. Los metales de Roland Nieto, Juan Felipe Cárdenas, José Miguel Vega y Vladimir Romero, impecables. Los cueros de Cipriano Rojas, Juan David Fernández y Diego Sánchez, tumbadores. Las bocas de Guillermo Celis, David Cantillo y Pablo Martínez, auténticos surtidores de gasolina y melao.

Repaso exhaustivo de La 33 (Autoeditado, 2004), Gózalo (Autoeditado, 2007) y su último ¡Ten Cuidado! (Autoeditado, 2009), con los bárbaros La Tormenta de Charlie Palmieri, Qué rico boogaloo, o las conocidísimas versiones La Pantera Mambo de Henry Mancinni, o Roxane de Police. Tras el concierto, comentaban sorprendidos que nunca habían visto bailar a tanta gente impasible ante la lluvia.

El jueves 22, ante un Auditorio Natural de Lanuza casi vacío, el sector duro del respetable ocupó las primeras líneas para disfrutar con tranquilidad de unos clásicos de la música latinoamericana. Los chilenos Inti-illiman Histórico. Lo de histórico surge tras la división de la formación original. Horacio Salinas, Jorge Ball, Fernando Julio, Danilo Donoso, Camilo Salinas, José Seves y Horacio Durán, ofrecieron un breve repaso de sus más de cuarenta años de carrera. Los referentes de lo que en su día fue la nueva canción chilena, afrontaron con humor la lluvia, que dispersó al poco público presente.

Y de la personal e íntima visión del folclore de Inti-Illimani, a la particular propuesta del Señor Coconut & his Orchestra.

Si algo queda patente ante los desvaríos latinos de este alemán errante, es que a nadie deja indiferente. Las gotas abandonaron Lanuza, dando oportunidad al reagrupe frente al escenario. Un 50% a favor, un 40% en contra, un 10% no sabe no contesta, pero un 100% meneándose. Si a alguien interesa, siempre he considerado placenteramente agradables, a la par que elegantes, las visiones mambosas, cumbiosas, chachachosas, salsosas… que el señor Schmidt aplica descaradamente a toda canción que se instala en su cabeza. No creo que el proceso de latinización sea fácil. Una orquesta absolutamente brillante, incluyendo unos estratosféricos xilófono y marimba. La retahíla de versiones incluyó Smoke on the Water, Sweet Dreams, el apropiado Tour de France, Smooth Operator, Around the World… todo un cándido delirio.

El viernes 23, la velada quedaba en manos de Willi Giménez, junto a su formación Chanela, y La Mala Rodríguez como substituta de los puertorriqueños Calle 13 y su anulada gira europea.

Willi Giménez y Chanela son unos auténticos veteranos del festival y representantes por derecho de la musicalidad gitana que recorre las calles de Huesca.

Ejemplo claro de ese bendito fagocitismo rom, que se atreve con todos los estilos, llevándolos a su terreno sin calzador ni palanca. La latinidad constante sobre una rumba que se mueve entre la catalana y la flamenca. El boogaloo sin tapujos, el soul boleroso. Incluso el acercamiento al rap, con la intervención de Fusión De Nobles, también de Huesca. Cinco apariciones en Pirineos Sur desde 1994, y siempre ganas y juerga asegurada. Podía haber quedado la noche así.

Y es que La Mala no consiguió ganarse al público. Con una sólida formación flanqueándola compuesta por Miguel Zamora a la guitarra, Dani Domínguez a la batería, Federico Alberto Rimini a las teclas, Martín Gracia al bajo y Mª Dolores Puertollano a los coros, La Mala parece haber iniciado un camino de acercamiento al concepto melódico. Se aprecia en su nuevo disco, Dirty Bailarina (Universal Music, 2010) y en experiencias previas a éste, como las de su espectáculo junto a Refree y la Original Jazz Orquestra, OJO con la Mala. Recuerdo que en su día, escribiendo sobre el directo de ese proyecto, definía la voz de María como una montaña rusa. El abandonar el impás entre temposyH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - Pirineos Sur / Festival Internacional de las Culturas 2010.

obliga a estar a merced de las dinámicas de la banda. Y eso fue lo que sucedió en Lanuza durante la primera parte de su concierto. El frío quedó instaurado y cuando la Mala tiró de lo suyo, de ese hip hop tan característico y personal, cuando su voz se hizo presente, ya era demasiado tarde.

La última noche de esta XIX edición del Festival Internacional de las Culturas 2010, trasladó a todos los presentes hacia aquél Pirineos Sur nostálgico en que el público se arrejunta frente al escenario del Auditorio Natural de Lanuza, sonrisa en ristre, y deja los comentarios para el día después. Homenaje al gran Ali Farka Touré a cargo de Afel Boucum & Alkibar y otro grande, Toumani Diabaté.

El frío arreciaba, pero el calor cadencioso y cíclico del Sahel, el suave blues del Níger y las sabiamente sosegadas palabras de Afel, convirtieron al variopinto respetable en un parvulario ante un cuenta cuentos. En los dos últimos temas, ante un resorte unísono e inexplicable, el jardín de infancia levantó sus reales y empezó a danzar. La noche quedaba caldeada y encaminada. Lo sucedido después, como no, poesía.

La kora de Toumani habla, pero también escucha. Escucha respetuosa a Mamadou Kouyaté, a Samba Touré, a Boubacar Diabaté, a Fodé Lassana Diabaté, a Afel Boucum… La kora de Toumani escucha, atiende, percibe la estela, la huella, el rastro, la influencia dejada por Ali. Esto es un homenaje. Un homenaje al Sol de Mali. Incluso la Luna hace acto de presencia para acariciar las aguas de Lanuza. Hasta cuando el frío se resiente en esas 21 cuerdas y toca afinar… se oye, se aprende, se vive.

Hubo quien contuvo o no sus lágrimas, quien se le puso el cutis de ave. Yo, que soy soberbiamente filosófico, atreví a comentar en público: << Aquí he aprendido a ser un hombre siendo un niño>>. Palabras de corazón.  Relacionados .   www.pirineos-sur.es   // Juanjo Peña Martí .