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Las Migas

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Temps Clotilde, Lloret de Mar 5 de junio del 2026

Lo primero, sería celebrar la propuesta de este Temps Clotilde, (temps, por el de Flors de Girona y Clotilde por el escenario escogido) En un sitio como Lloret de Mar, tan falto de actividades culturales que contrasten con el ocio nocturno de discotecas, se agradece la construcción de un anfiteatro, y en este espacio emblemático de Los jardines Románticos de Santa Clotilde.
Inauguraban el escenario y también el festival, el grupo Las Migas, su líder la compositora y guitarrista Marta Robles, comentaba que sin duda era uno de los sitios más bonitos de los que habían tocado a lo largo de sus 21 años de conciertos.
Pero si me permites, retrocederé hasta 2005 cuando un grupo de mujeres se encontraron en la ESMUC, atraídas por la nueva propuesta flamenca que ofrecía la escuela de Barcelona, recuerdo sus inicios, y como el mismo Chipi (La Canalla) les regalaba el título de su primer disco «Las reinas del Matute» producido por el mago Refree, fué un bombazo.
La cantante, Silvia Pérez Cruz abandonó el grupo después de la grabación, las guitarristas eran Marta Robles e Isabel Laudenbach que dejó el grupo en el 2013, al igual que la violinista Lisa Bause.
Pero volvamos a la actualidad. Las Migas presentaban su séptimo disco. Dos guitarras, la sevillana Marta Robles y la cordobesa Alicia Grillo, la voz de la trianera Paula Ramírez y el violín de la madrileña Laura Pacios, con el soporte de Oriol Riart bajo/ contrabajo y productor del disco y las percusiones de la cubana Katherin BenítezPresentaban «Flamencas» su nuevo disco, que pretende, según explicó Robles, acercarse un paso más al flamenco. Y hay que reconocer que además de sus rumbas, tangos y bulerías, se atrevieron y con éxito, con la malagueña y nada menos que con la negra seguiriya.
Empezaban un poco tarde, el público ya se impacientaba, pero con una puesta en escena muy cuidada. Las cuatro de blanco, en medio del escenario cantando unos tangos, mientras la sección rítmica les apoyaba, un detallito sencillo pero efectivo. Cada una coge su instrumento, Riart en una plataforma, Benítez en otra, y en medio otra plataforma multiusos por donde se alternarán violín, baile o coros. Ellas cuatro abajo arrancan con «Ojitos verdes«, no sin antes hacer declaraciones de su feminismo del que harían gala toda la noche, para regocijo de un público mayoritariamente femenino y con ganas de fiesta.
Saltarían enseguida al recuerdo de aquellos «Tangos de la Repompa» del primer disco. Primer lucimiento del violín de Pacios y cambios de escenas muy cuidadas. La batería también descarga sus primeros detalles (el sonido no acababa de ajustarse, después sí)  En un catalán bastante correcto, Robles se gana al público y aprovecha para promocionar el disco. Se lanzan con una Malagueña de la Trini, que enseguida pasará a los abandonados, un «Grito» en contra de las diferencias entre mujeres y hombres. Canta muy bien Ramírez y las guitarras suenan muy flamencas.
Saben que están en Cataluña y hacen un tema en catalán, «Una mica mes» con un buen solo del contrabajo, mientras presentan el tema. Canción popera que enseguida puede llevarte a palmear. El cajón lo facilita. Y el violín lo lleva la rumba.
¡Ya han liado al público, que tenía ganas de dejarse liar!
Era el momento de rematar con un clásico que todas conocieran, que mejor que «Pena, penita, pena«. Ya nadie las iba a parar.  Nos enseñaron a jalear con «Agua» y después reivindicaron nada menos que a Pata Negra. Toda una sorpresa, que a un servidor le emocionó (aunque no nombraran al añorado Rafael Amador) Riart cogió la guitarra y junto a Robles en la otra guitarra, se metieron en la piel de los hermanos Amador y descargaron «Blues de la Frontera», fue Marta Robles la encargada del fraseo tan conocido de Diego del Gastor y Riart de ir hacia los pantanos del blues. ¡Precioso!
Con un fondo oscuro como la noche, Paula Ramírez se planta en el centro del escenario y nos deja una seguiriya terrible. Gran momento flamenco. Ahora es Laura Pacios quién muestra sus habilidades con el violín, no es extraño que Las Migas estén tocando por tantos países, tienen un show muy bien orquestado.  Las dos guitarras cobran protagonismo y nos seducen con «Asturias» del maestro Albéniz, el de Camprodón fue alumno de Pedrell, y las guitarristas lo han estudiado, otro gran acierto en esa apuesta por el flamenco.  Vuelven al tema de las reflexiones feministas con «Celos» es cuestión de alternar. La rumba vuelve a buscar complicidad. Riart al bajo eléctrico y solo de batería, con soporte del público mientras le solucionan los problemas de la guitarra de Alicia Grillo. «Baila mi morena» es una buena excusa para acercarnos a las músicas urbanas bien dirigidas por esas percusiones cubanas de Benítez«Lo más de lo más» vuelve a ser típical Migas, ese juego entre guitarras y violín, que te atrapa y esas letras fáciles que te enganchan fácilmente.
Quisieron cerrar por bulerías, como corresponde, con su tema estrella del momento, el público lo conoce y lo tararea y baila con ganas, «Buen rollo» conversación de una pareja, Riart (como único representante masculino, le toca recitar su parte) una fiesta que nadie quiere que termine. Es el momento de presentar a los artistas, y, como no, de buscar otro tema conocido y bailado por todo el público, «Antonia«, noche perfecta que augura un buen festival. La siguiente cita Elena Gadel el 12 de junio. + info 

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