Conciertos

Irene Reig

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El Molino, 9 de 12 del 2025

Irene Reig (Barcelona 1993) es una compositora y saxofonista que después de su estancia en Ámsterdam, regresa a casa. Confesaba que le hacía mucha ilusión tocar en El Molino, ya que en su infancia en el Raval siempre lo veía muy guapo, pero cerrado y ahora estaba muy ilusionada por tocar aquí, presentando su nuevo trabajo Ànima, The Changes, 2025, con una sala llena y con un buen sonido. Ya hace tiempo que la sala del Paralelo se ha consolidado como una de las mejores propuestas de la ciudad, y se agradece que las jóvenes figuras de nuestro jazz, reconocidas ya en Europa, tengan cabida en su programación. El Taller de Músics, que estos días celebra sus 45 años, es en parte responsable de estos eventos.
Pero vayamos al concierto. El cuarteto de Irene Reig (los mismos con los que también ha grabado el disco) son músicos de su generación, Xavi Torres (piano), Pau Sala (contrabajo) y Andreu Pitarch (batería). Un cuarteto que suena muy conjuntado, y que al mismo tiempo son instrumentistas con unos solos espectaculares.
No tardamos en comprobarlo, arrancaba el cuarteto con una intervención de 30’ sin descanso.
Una suite en cuatro partes, titulada “Ànima”, como el disco. Explicó Reig, que estas cuatro partes querían explicar cuatro estados del alma por los que ella había pasado. “Felicitat continguda”, “Atzucac” que definió como un callejón sin salida, “Centaures” dedicada a esas amistades,  a esa red que te salva cuándo caes. Y al final “Realease”, esa superación. Como os podéis imaginar, en 30 minutos hay tiempo para muchos solos, no tardó Pitarch en demostrarlo, se lanzó en un juego rápido de malabares, conjugando dos discursos que casaban muy bien.  Vuelve el saxo alto de Reig a coger el timón, con un sonido limpio y potente, podemos decir que han escuchado be bop y hard bop, qué duda cabe, pero también es verdad que es su música, y por lo tanto es contemporánea. El público aplaudía todas las intervenciones y la música fluía con naturalidad, Reig se apartaba discretamente y Torres asumía esos momentos de trío que tanto me gusta. Solo de Torres, con una libertad total que le lleva a jugar con motivos de diferentes estilos, como cuándo el gran Jarret estaba solo. El de Tarragona está en un momento creativo envidiable. Vuelve Reig, con discreción, y no tardamos en disfrutar del solo de Pau Sala. Por supuesto que también hay un solo de Reig, que demuestra su poder como solista. No hay que dudar en considerar estos proyectos como jazz europeo, sin complejos.
Dins un somni” era el siguiente tema y era como parecía sentirse Irene Reig, presentando a sus compañeros, disfrutando de un excelente sonido y de un público fiel. Se pasa Reig al soprano y aporta otros colores,  la compenetración con la sección rítmica es brutal, Pitarch está increíble y Reig sopla como si le fuese la vida en ello. Nada que envidiar a esas mujeres saxofonistas que últimamente están dando tanto que hablar en el jazz internacional. Al final el cuarteto baja intensidad, para que el soprano nos deleite con un fraseo dulce y esperanzador.
Vuelve al saxo alto, para seguir con una balada preciosa “La basa”, no quiso decirnos dónde estaba ubicada (para evitar aglomeraciones) porque el tema aunque cortito es como para querer conocer el lugar que inspiró tanta belleza.
Quisieron cerrar con “Mai vaig pensar en tú”, un tema que podría admitir letra, con una melodía perfectamente “cantabile” el saxo con unas frases contagiosas, Pitarch siempre como una segunda voz. Es importante que cuándo un batería tiene mucho protagonismo en un bolo, como fue el caso, el sonido no lo estropee. Volvió, el trío base, a disfrutar de otro momento de libertad absoluta, llevando el tema dónde le apetecía, la compenetración entre estos tres músicos es perfecta. Y Reig se los mira feliz.  Hasta que decide entrar y aportar ese sonido profundo y cálido que te envuelve.  
Por supuesto el público quería más y ellos también. Que mejor que un estándar, y más si es de un saxo alto, “Donna Lee” del gran Charlie Parker era la guinda perfecta para demostrar que estos músicos saben de dónde viene y dónde quieren ir. Un placer. + info       

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