Conciertos

Diego Villegas, Javier Ibáñez y Carlos Merino

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Sandaru. SFB El Dorado 27 del 11 del 2025

Por primera  vez en Barcelona, teníamos el placer de escuchar a este multiinstrumentista, Diego Villegas, (Sanlúcar de Barrameda 1987)  que fusiona flamenco con jazz, o canción de autor, siempre con instrumentos de viento (flauta, saxo soprano, armónica, clarinete, saxo Tenor) cinco vientos, de ahí que su último álbum junto a la Electro- Acustic Band llevase por título “Cinco”  con el que Villegas consiguió el Giraldillo como mejor instrumentista solista en la Bienal sevillana del 2020.
Para esta ocasión se acompañaba de Javier Ibáñez a la guitarra y Carlos Merino a la batería.
Empezaba con el soprano yéndose para su tierra por alegrías, el tema es “Añoranza” del disco que os comentaba. El soprano ya sabéis que tiene un sonido peculiar, mucho más natural que sus hermanos, como de una sencilla caña. Poco a poco sus compañeros van entrando en el sonido, pero siempre es Villegas el que destaca por encima, quizás por los tonos más agudos.
Saluda Villegas, presenta a los músicos que le acompañan y explica que su disco “Cinco” tiene relación con esos cinco instrumentos que te comentaba y también con los cinco continentes, ya que intentó relacionar el flamenco con otros folclores.
Para su segundo tema, se va hasta Medio Oriente y quiere que conectemos con nuestro mundo interior mediante una serrana que se titula “Conexión”, que mejor que el clarinete para este viaje tan místico. Ese clarinete me lleva directamente a Don Byron, y la música judía de Mickey Katz (si no lo conoces, te recomiendo que lo busques) tardaron guitarra y percusiones en rescatar el tema y conducirlo de nuevo hasta el flamenco.
Afina Ibáñez y siguen con ese disco, ahora se acercan a Argentina y para eso va a necesitar la armónica y el tango, este se titula “Morente on my mind” preciosa introducción de la guitarra de Ibáñez y la entrada de la armónica, precisa y elegante. (En este país es inevitable que al escuchar este instrumento en este entorno siempre nos venga a la cabeza el maestro Antonio Serrano) pero eso no le quita merito a Villegas, la percusión de Merino nos lleva de paseo por ese compás tanguero, y la armónica pasa a “cantar” esas letrillas que todos conocemos. El público encantado.
Nos fuimos hasta su primer disco “Bajo de Guía”, nos explicó sus vivencias en Sanlúcar y los recuerdos de su abuela, para ella escribió este “Ramillete de jazmín” por soleá, y como no, el instrumento había de ser el saxo tenor, que es ideal para esos sonidos profundos de la soleá.
Ese aire cálido penetrante y sincero del tenor, nos mete en contexto, la percusión sencilla y fiel. La guitarra esperando su ocasión, la verdad es que no tienen demasiado espacio guitarra y percusiones (me hubiese gustado que lo tuviesen, pero cada proyecto tiene sus características) no seré yo quien las decida.
Siguió por sevillanas, nos comentó que la que iban a interpretar, además de ser famosa porque la cantó Camarón, e inicialmente sus paisanos Sal Marina, le sirvió para una ceremonia de pregonero en su pueblo. Estaba Villegas con ganas de explicarnos su vida y nosotros no le íbamos a hacer el feo, somos gente muy educada, aunque no jaleemos como en Andalucía.
Y sacó su flauta travesera, introducción de Ibáñez, y pasó a la flauta para que nos “cante” por Camarón.
Quiso dejar espacio a sus músicos y abandonó el escenario para que pudieran lucirse, y lo hicieron, sin duda que Villegas es un buen instrumentista y en este proyecto suyo sabe fusionar diferentes músicas, pero Ibáñez demostró ser un guitarrista, que además de saber acompañar, tiene mucho que decir como solista. Nos ofreció un tema suyo llamado «Soliloquio«. Al final del tema las percusiones de Merino remataron la faena.
Volvió Villegas y quiso cerrar volviendo a Cádiz, para acordarse de su tierra quiso que cantáramos con él unos tanguillos de su tierra, pero ya se sabe que eso aquí cuesta, no somos un público al que le guste participar. Preferimos escuchar.
Pero eso sí, tenemos la suerte de que esta ciudad reúne el mayor número de músicos por metro cuadrado de toda la tierra. ¡No solo van a ser exagerados en el sur!. Y justamente ese día, estaba en primera fila Sergio De Finizzio, uno de nuestros bajistas preferidos, que por cierto está a punto de presentar su nuevo disco. Subió al escenario cogió el bajo eléctrico, arrancó por bulerías y tomando el mando de la nave nos llevó dónde le dio la gana. ¡Qué grande!   + info  

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