Crónicas

Carlos Sarduy TRIO

yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - Carlos Sarduy TRIO

Jamboree 9 del 1 del 2026

Hacía tiempo que no veía la cava de la Plaza Real tan llena, está claro, que además del público extranjero (movido desde la hostelería) hay un público de la ciudad que agradece estos directos cargados de buena “vibra” que decía Carlitos Sarduy.
El trompetista cubano es bien conocido en nuestra ciudad, ya que tuvimos la suerte de que viviese un tiempo a caballo entre su Cuba y Barcelona. Era la época en que empezó a colaborar con Ojos de Brujo. A partir de ahí y por su relación con Marinah lo encontramos en aquel maravilloso disco que firmaron la cantante de Ojos de Brujo y el guitarrista Chicuelo, “Sintonías” Taller de Músics, 2015. Te recomiendo su escucha. Aquí Sarduy ya nos demostraba que además de la trompeta, se maneja con teclados y percusiones.
Para el concierto del Jamboree, predominó el Sarduy teclista, aunque no faltaron malabares, con una mano en el fiscorno y otra en los teclados.
Venía el cubano bien acompañado. En la batería su paisano Frank Durand, nacido en La Habana, después estuvo un tiempo en Canadá y ahora en Europa, controla perfectamente cualquier ritmo cubano y sabe improvisar como el mejor.
En el contrabajo el canario, instalado hace mucho tiempo en Barcelona, Martín Leiton. Cualquier aficionado de la ciudad sabe del buen momento del contrabajista, jazz, música sudamericana, folclore afroamericano, es un todoterreno. Con cinco álbumes ya en el mercado te recomendaría su último trabajo  Desde abajo (Underpool, 2021).
Sarduy estaba lanzado, sabía que cada pase son 60 minutos y hay que dar al público lo que espera.
Empieza melódico, jazz precioso, lo que uno espera de un trio clásico. Pero enseguida saca el fiscorno y mientras la sección rítmica nos mete en una atmósfera preciosa, Sarduy demuestra su virtud. Va saltando del órgano al fiscorno y no tardará en dejar que Leiton haga su primer solo. Es el único que tiene partituras, pero de momento se deja llevar. El público está muy pendiente y aplaude esos solos.
Sin perder tiempo, Sarduy les marca el compás a sus compañeros para el próximo tema,  aprovecha un bongo que tiene a su lado para asegurar el tiempo.
Sarduy debe haber participado en su carrera en más de cincuenta grabaciones. Con 19 años ya sacó su primer álbum Charly en La Habana, nada menos que con Chucho Valdés, después colaboró con gente tan fundamental como David Murray o Steve Coleman. En esta segunda composición nos paseó por esa libertad interpretativa en que el jazz y la música latina hermanan con precisión.
Siguen con una especie de balada, en que vuelve a combinar fiscorno y teclado, es impresionante como lo compagina, si cierras los ojos podrías creer que hay un músico en los teclados y otro en el fiscorno.  Otro solo magistral de Leiton, ahora con un acompañamiento discreto de Durand que lo borda. El batería cubano es de esos músicos que parece que no sobresalen, pero su trabajo es esencial. Como un metrónomo asegura todo lo que está pasando en escena. ¡Qué es mucho!
Sarduy suena potente y cálido al mismo tiempo, ¡una delicia!
Presenta a sus compañeros, comenta que el ambiente está “chévere” que hay buena “vibra” y que pa’lante.
Y viene una descarga cubana de las que te hacen preguntarte ¿qué hacemos sentados?
Toda la magia de los grandes pianistas cubanos, y ese fiscorno que te lleva a dónde quieras ir. Con trinos salvajes y con esa sección rítmica que es una red segura dónde apoyarse.
Leiton volvía, en sus solos a improvisar recogiendo detalles reconocibles del viejo cancionero cubano, Durand metía imaginación a raudales y Sarduy, feliz de que sus compañeros fuesen algo más que acompañantes. Una hora intensa en que tres grandes músicos cumplieron con su trabajo. El público feliz. ¡Qué vuelvan cuando quieran!  + info | Relacionados

yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - Carlos Sarduy TRIO