Cantilafont edición 2025
Castell d’Olost, 11 y 12 de julio de 2025
Dulce viernes y agridulce sábado, los sabores del Cantilafont 2025. Las fuertes lluvias obligaron a cancelar la segunda jornada del festival de este año. Una lástima, pero también es cierto que el viernes dejaron un listón altísimo que costará olvidar.
El Festival mantuvo su esencia y su apuesta por ser un formato pequeño, acogedor y familiar. La edición de este año la estrenaron las magníficas Alosa, un dúo de violonchelo (Irene Romo) y voz (Giulietta Vidal) que juega con distintos instrumentos de percusión tradicional. Con una composición minimalista y una apuesta por la desnudez sonora, algunos de los temas eran completamente a cappella. Y aunque el público podía no estar especialmente acostumbrado a la música tradicional, no se echaba en falta ningún instrumento más. En el breve recorrido del dúo, A la voreta del foc (2023) fue su primera publicación, y Oh, lai l’om (autoproducido, 2024) ha sido reconocido como mejor disco de folk en los Premis Enderrock. A lo largo del directo combinaron temas propios con canciones populares como El Cant dels Ocells, La dama d’Aragó o Fent camí, de los míticos Esquirols, todo un homenaje a los osonenses. Sobre un escenario sencillo pero con mucho gusto —con el Castillo de Olost de telón de fondo—, la conexión entre las dos músicas, que se entendían con solo mirarse, contribuyó a un inicio de festival casi hipnótico y digno de provocar incluso el síndrome de Stendhal.
Derbi Junior tomó el relevo de la jornada con un sonido radicalmente distinto: desenfadado y lleno de eco de garaje. También en formato dúo —mitad Lluçanès, mitad Barcelona— presentaron su disco debut, El vi que alimenta (autoproducido, 2025), con el que parecen querer brindar por el caos lúdico y el costumbrismo. Entre los temas destacó “Verd avellaner”, una versión de un tema de la lluçanense Mar Pujol, que aportó un punto poético y melódico. Aunque me costó conectar con ellos —quizás porque no es un estilo habitual para mí— sí que se agradece la propuesta nada encorsetada que llevan. Un grupo que probablemente brilla más en contextos más salvajes o en horario nocturno.
Después del giro estilístico de Derbi Junior, subieron al escenario unos viejos conocidos de estas páginas: Remei de Ca la Fresca, los de Arbúcies, que una vez más hicieron levantar a un público con ganas de gritar y reivindicar.
El directo fue potente, comprometido y mucho más pulido que en ocasiones anteriores. La última vez que los había visto fue en diciembre pasado, y ahora se les nota más rodados, todo más pensado y, sobre todo, más disfrutado. En el escenario, como siempre, no solo llevan música, ya sabemos que el arte es política: también hicieron espacio para hablar de la actualidad con referencias a Palestina libre y a las embotelladoras del Montseny, fieles al espíritu activista que los caracteriza. Nada más, no puedo ser objetiva con esta banda: para mí, siempre serán de mis preferidos.
Y finalmente, para cerrar la parte de los directos (¡y qué directo!) llegó Zetak, con su pop electrónico. Yo misma llegaba con cero expectativas porque no los había escuchado nunca y la sorpresa fue mayúscula. Un juego de luces y humo, xilófonos sintéticos, txalaparta, guitarras y percusión, todo atravesado con motivos de mitología vasca, contribuyeron a generar un directo espectacular: cada tema era una performance nueva y una puesta en escena muy concretar, tanto, que no podías dejar de mirarlos, ¡eran magnéticos! El espectáculo parecía digno de Eurovisión, pero claro, con una identidad propia, arraigada al territorio.
Los vasco-navarros dejaron claro que entre Euskal Herria y Catalunya hay más que afinidades políticas: hay una complicidad cultural y musical que perdura. Yo, literalmente, con la piel de gallina desde el segundo tema. En algún momento comentaron que irán a hacer conciertos en Argentina y mi pregunta es cómo llevarán toda la escenografía al otro lado del océano.
Cantilafont 2025, una edición pasada por agua pero nada aguada. Al contrario: la potencia queda arraigada en nuestros recuerdos con tanta fuerza, que aguantaremos un año más esperando nuestra cita cultural y territorial. Mientras tanto, no dudéis en pedir por esta boca para contribuir a la existencia del festival el próximo año. +info | relacionados

