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Azul

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Sala Taro, 11 de abril 2025
Azul es un grupo con dos álbumes a sus espaldas, el primero en inglés, Motion is Emotion (Bankrobber, 2022) y, el segundo, de kilómetro 0, en catalán, Psicodèlia Mediterrània (El Jardí Amagat, 2024). Podríamos decir que se dominan idiomas. Idiomas y códigos musicales. El sonido onírico y acaramelado de la banda, con giros interesantes dentro de los temas, sacudió a un público que ya venía motivado de casa.
La pequeña sala fue suficiente para albergar el talento y el carisma de Oriol Brunet, líder, compositor y cantante-guitarrista del proyecto. Le acompañaban con una calidad exquisita a la banda Simón Sánchez (guitarra eléctrica), Carlos Gálvez (bajo), Sergi Hurtado (teclado y percusión) y Pol Folguera (batería). La conexión era tal que seguían a Brunet en cada emprendida.
Para esta ocasión, presentación del nuevo álbum, los temas
Caus de nou, El meu poble o Diumenge al matí fueron momentos de desinhibición colectiva y baile, mientras que Psicodèlia Mediterrània —el tema que da nombre al disco— cautivó con una letra que retrata escenas cotidianas y hace bandera del tiempo bien invertido. “Soc el nou artesà, ara toca cantar”, reivindica el artista y sí, se nota: Azul defiende la cocción lenta y se proclama amante de las cosas hechas con cariño, huyendo de las prisas y de la fórmula fácil. También hubo espacio para recordar algún tema del primer álbum como el mítico Underdog.
Otros momentos destacados del concierto: La rutina té un encant, con una sonoridad que remite directamente a El Petit de Cal Eril: folk casero, palmas, flauta travesera. El viaje sonoro bajó revoluciones con una versión muy íntima de This Strange Effect de The Kinks, versionada al catalán y que saldrá pronto en versión de estudio.
Oriol Brunet es un showman disfrutón: guitarrista, cantante y performer. No le da ninguna pereza bajar a la pista con tacones y un outfit divino para cantar entre el público, con una energía contagiosa y una seguridad escénica envidiable. La estética sesentera no solo se ve en la indumentaria, sino también en algunas piezas que podrían beber de The Beatles, Pink Floyd o incluso de una Núria Graham más lisérgica. También pueden sentirse aires más salvajes, que recuerdan a King Gizzard & the Lizard Wizard en algunos pasajes más eléctricos.
Azul es una propuesta nueva y con mucho camino por delante. Cocinan su música a fuego lento, pero cuando la sirven en directo, lo hacen con una naturalidad que emboba. En un panorama musical donde todo va demasiado deprisa, ellos pisan el freno. Si tenéis ocasión de verlos en directo, no lo dejéis pasar. Próximamente, en el Embassa’t. Palabra. Fotografía: Jep Casellas Mundet 

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