festivales 2024

Antonio Zambujo – Yamandu Costa

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Festival Jazz Barcelona. Palau de la Música 22 del 10 del 2024

Si en este mismo festival, en 2022, el compositor y guitarrista Yamandu Costa, en solitario, conquistaba al público del Conservatori del Liceu, al venir acompañado del cantante portugués Antonio Zambujo, era normal que la ubicación pensada fuese el Palau de la Música. Bromeaba Zambujo (mirando con placer las esculturas del Palau) diciendo que esperaba que la próxima vez buscasen para ellos un sitio más bonito.
Yamandu Costa (Passo Fundo, Brasil) creció desde pequeño en un entorno familiar musical, y en una zona (sur de Brasil, muy cerca de Uruguay y Argentina) dónde muchas músicas se fusionan con naturalidad. Con su guitarra, su enorme pañuelo y un matecito que le acompañó en todo momento. (Se alegraba de que se lo dejaran tomar, ya que en Buenos Aires no se lo habían permitido) entraba en solitario para ofrecernos tres temas de su autoría, Carinho-Serelepe, con un arrebato de velocidad y de ritmos sobrepuestos que me hizo recordar al gran Oscar Alemán, una descarga de casi ocho minutos que dejó claro que su papel no era ni mucho menos el de acompañar a Zambujo. Seguía con una samba preciosa, Samba pro Rafa, el hecho de que su guitarra tenga siete cuerdas le permite efectos sonoros poco habituales. Y terminaba con Sarara, de nuevo efectos sonoros (hay momentos en que parecen dos guitarras) No duda Costa en acompañarse con gritos y susurros, por un momento su guitarra parece un caballo al que hay que atar corto para que no salga huyendo de sus manos.
Y aparece Antonio Zambujo (Beja, Portugal) para un servidor, una de las mejores voces del panorama mundial. Ambos han firmado un disco precioso, Prenda Minha, y venían a presentarlo. Empezaban con la canción que da título al disco y, ya la voz profunda y conmovedora de Zambujo se eleva por todo el recinto y nos deja petrificados. Costa sabe que ahora le toca ser discreto, tiempo habrá para destacar. Zambujo trabaja como nadie los intervalos, y su compañero tiene que estar preparado para reconducir el tempo según las emociones. Por lo que vemos no es ningún esfuerzo, como ellos mismos reconocen, no tienen tiempo de ensayar, se basan en su compenetración, que es enorme.
Valsinha (Chico Buarque, Vinicius de Moraes) como no conseguir algo grande con esta composición de dos genios.
Siguen con versiones, ahora es Nube gris, la guitarra de Costa, salta hasta México y en un castellano perfecto, Zambujo nos trae el regusto mexicano de Pedro Infante, no dudan en acercarse a la música popular, sabiendo y respetando la grandeza que tiene.
Otro recuerdo tremendo, una de mis preferidas, Recuerdos de Ypacarai (Demetrio Ortíz- Zulema de Mirkín) la han cantado, desde Julio Iglesias hasta Els pescadors de l’Escala, pero Zambujo le da es aire de proximidad que te atrapa sin remedio. Costa templa continuamente la guitarra, Zambujo hace chistes fáciles sobre el tema, están distendidos y seguros de que el bolo rueda sin problemas, son temas cortos, pero bien ligados, el público se muestra encantado. Continúan la noche con dos temas más del álbum, Tristeza do Jeca (Angelino de Oliveira) y ese bolero preciso de Machín, Profecía. Aprovecha Costa para explicar cómo conoció ese tema en un viaje a Cuba. Costa está con ganas de distraernos no solo con su guitarra sino también con sus anécdotas. La voz de Zambujo, sin intentar imitar a Machín, se acerca con seguridad  a su estilo y la guitarra de Costa disfruta “removiendo” ese estilo musical tan agradecido que es el bolero. Costa no duda en sumarse al canto con su silbido.
Después de Resposta ao tempo, que no está en el disco, vuelven a acordarse de Buarque y Moraes en ese himno que es Gente Humilde como envidio a esa gente que siguen adelante sin siquiera tener con quien contar”. ¡Qué certera la poesía de Buarque!  Y seguían con Odeón (Ernesto Nazaré) y mi preferida de todo el concierto Estrella da tarde (Ary dos Santos Fernando Toro) Costa nos explicó con detalles la importancia de ambos compositores en la historia del Brasil. Se tomó su tiempo el guitarrista para introducir la canción, me recordaba a mi admirado Saluzzi cuándo también se toma su tiempo. Y cuándo entró la voz de Zambujo, supo Costa seguir trabajando, pero no en la sombra, sino como dos solistas que “dicen” lo mismo, pero cada uno con su instrumento. Por eso son grandes. Otras preciosidades que también están en el disco; Rapaz da camisola verde. Un giro en que la fiesta sustituye a la saudade. Un recuerdo a Jobim con Falando de amor, y vuelta al folclore mexicano con El cosechero de Ramón Ayala.
Para cerrar, quiso Costa acordarse del compositor brasileño por excelencia, el gran Pixinguinha, empalmando Carinhoso (con guitarra sola) y Visita de Estudo (PedreiraZambujo) con los dos músicos unidos en armonía.
Por supuesto que hubo bises, el público no consentía que aquello acabase. Volvieron (no tardaron mucho) para ofrecernos Nervos de aço,  una samba canción que debería cantarse en cualquier taberna que se precie. Y para terminar Volver a mi raíz, ahora fue Zambujo quien explicó la importancia de volver a casa, después de una gira para reencontrarse uno mismo y seguir creando. Seguro que en Beja, con su proyecto de viticultor, vuelve a encontrar la inspiración para seguir haciéndonos felices con su manera de cantar.  + info | Fotos: Alba Morera

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