Soleá Morente
Festival Jazz Barcelona. Conservatori del Liceu. 24 del 11 del 2025
Dentro del Festival de Jazz Barcelona, existe un apartado que es De Cajón! Y ahí es dónde encajaba la mediana de la saga morentiana.
Soleá Morente presentaba “Mar en calma”, el proyecto que había empezado con su padre y que no pudo culminar. Producido por Isidro Muñoz, el disco pudo salir a la luz en 2024.
Venía acompañada por dos guitarristas, el onubense Gonzalo Navarro (guitarras eléctricas y acústica) y el granadino Rubén Campos a la guitarra flamenca.
Empezaba la noche Navarro, con unas distorsiones que anunciaban tensiones irreverentes, pero pronto la voz de Soleá relaja el ambiente, “Poemas” es un tema del disco que te comentaba, “Mar en calma” iba a ser el eje central del concierto, pero habría muchas más cosas. Poco a poco.
Saltó al flamenco con unas “Alegrías de Enrique”, la guitarra de Campos, volando mágica con falsetas preciosas.
Nos alejamos hasta épocas más poperas con “Sembré” aquel single que sacó con Elefant Records, Navarro vuelve a la eléctrica. Está claro que Soleá va a picar de diferentes momentos de su historia, pero de momento siempre conectada con la libertad heredada de su padre. Y el gusto por el desafío.
Siguió con “Ayer” un tema del álbum que dedico a sus padres en el disco “Aurora y Enrique” una canción de pop elegante, una de las facetas que más me gusta de esta artista. Las guitarras a su servicio y cuándo tienen espacio, acercándose al folk americano, sin complejos. ¡Una preciosidad!
Vuelve a “Mar en calma” con cuatro temas, “No temas nada”, con esas palmas flamencas y letras divertidas, la mágica “Babilún”, “Sueños” y una versión de “Palabras para Júlia” con un sencillo acompañamiento para no alterar la fuerza del poema.
Vuelta al flamenco heredado de su padre, con aquel “Alegato contra las armas” de 2003, y que años más tarde, sigue más vigente que nunca.
Y sorpresa, ya había advertido Joan Cararach, que el escenario lleno de instrumentos, tenía su motivo. Explicó Soleá que después de comprobar el alto nivel musical de sus alumnos en la clase magistral de la tarde, había decidido invitarlos a tocar con ella, el mítico “Pequeño Vals Vienés” en el escenario, batería, contrabajo, violines, voz, piano, además de los tres artistas de la noche. Soleá se queda de momento atrás y le cede el protagonismo a Joana Craven (me impresionó tanto esa voz, que indagué el nombre a la salida) al final cantaron juntas, pero casi todo el tema fue para Craven. Solo increíble de Navarro a la eléctrica, buen momento del trio de jazz y un buen trabajo de todos estos futuros artistas.
Se retiran (algunos muy emocionados) de escena y siguen el trio con la canción que dedicó a su hermana, “El pañuelo de Estrella” volvemos al pop.
Nos vamos hasta el otro lado del Atlántico con “La Chamelona” y a partir de ahí la rumba y los ritmos latinos ya se van a fusionar en una fiesta, si en ese momento hubiésemos podido cambiar de escenario y pasar a una sala de baile, no sé qué hubiese pasado.
Las guitarras en duelos singulares, Soleá con ganas de bailar.
De ahí saltamos a mi álbum preferido, “Lo que te falta” con esa producción de David Fernández que le salió redonda. “Lo que te falta”, “Viniste a por mí”, por el medio, un viaje hacia atrás en el tiempo para recordar aquella “Azalea” etapa de cantautora poeta. Una canción reivindicativa como “Con los nudillos” aquella “Ahora o nunca” que firmó junto a La Casa Azul, ¡esta mujer es camaleónica! Vuelta a “Lo que te falta” con “Cariño”.
El trío estaba lanzado y el público encantado con ese final. Y para el bis, para qué queríamos cambiar, seguimos con ese “Cosas buenas”, en plan fiesta jerezana, con un Navarro que se animaba a bailar.
No lo clasificaría de concierto de flamenco, pero sí de una noche musical, variada e intensa, Soleá Morente es una artista única, que no te deja indiferente. + info | Fotos: Lili Bonmati

