Eliseo Parra
«Recopla» Xingra.com, 2025
En 2023 el compositor y cantante vallisoletano Eliseo Parra anunciaba su despedida de los escenarios. A sus 74 años daba por finalizada una parte de sus actividades musicales. Afortunadamente para nosotros, aparece “Recopla” Xingra 2025.
No me cabe ninguna duda de que, el gran momento que vive la música folclórica en España, tiene una relación directa con el trabajo de Eliseo Parra, no solo por su investigación del folclore hispano, sino por haber defendido con ahínco una música que no tenía la aceptación que merece. A principios de los 70, ya estaba tocando la batería con el grupo barcelonés Mi Generación, con los que grabó dos LP’s y un single. En 1979 salía su primer trabajo “Sardineta”, quince discos más lo llevaron hasta “Diacrónico”2022, que iba a servir de despedida. Y un público de toda la península se maravillaba de ver a este hombre en escena, con esa energía y ganas de transmitir emociones.
Pero vayamos a la actualidad. Le hubiese sido relativamente fácil, reunir a algunos de los músicos que tanto le admiran y sacar algo parecido a grandes éxitos o similar. Pero nuestro hombre no es así. Ha regresado desde la emoción, como él mismo comenta en el texto del disco, “La banda sonora de mi infancia y parte de la adolescencia fue la “copla” que se oía en la radio (siempre encendida en los hogares humildes) en los años 50 y 60”
Pero Parra vuelve a ser original, casi todos los músicos que se han acercado a la copla, lo han hecho desde la proximidad del flamenco, Parra se acerca desde el folclore, que es lo que él conoce.
Y lo hace desde la sencillez, su voz, su guitarra, sus laudes, sus percusiones y un fiel escudero o dos como mucho. J L Martín Rozas a la bandurria siempre, y en algunos temas, J Ordoñez a la guitarra.
Una portada preciosa basada en un cuadro de Ricard Bellés, transmite esa relación de la copla con la danza. Cada letra de canción viene acompañada de unos textos, que Parra ha definido como “Escenas” es muy emocionante como algunos detalles de su biografía te van acompañando en ese viaje musical por un país complejo. Imprescindible leer esas “escenas” mientras disfrutas de estas doce coplas.
“El cabrerillo” (Marión, Clemente y Algarra) vayamos descubriendo la fuerza de la bandurria, un instrumento que en manos de Martín Rozas nos recuerda que durante muchos años guitarra y bandurria eran suficientes para hacer música en este país. Al igual que “Manolo de mis amores” (Villena y Marino), nos trae recuerdos de nuestros padres, que en cualquier fiesta, después de cantar las jotas de cada tierra, cuándo el anís y el coñac ya hacían efecto, pasaban a cantar estas coplas.
En “Los aceituneros” (Callejón, Triano y Monreal) los músicos saben que hay que dejar espacio para el cantaor, la voz de Parra, sabiendo jugar con la picardía y esa perfecta dicción que siempre ha tenido el de Valladolid. ¡Ya apetece bailarla!
“Campanera” (Naranjo, Murillo y Monreal) es sin duda uno de los clásicos del género, porque como bien anota Parra, el cine, con voces como Joselito o Marisol le daban un empuje fundamental a la copla.
El siguiente tema lo presenta la guitarra de Ordoñez, ahora sí que entramos desde un sonido flamenco. “Torre de arena” (Labrés, Gordillo y Sarmiento) ya marca otro camino, llega la amargura, esencia fundamental en la copla. Y Parra le da todo el sentimiento que merece. Con sus espacios, con su bandurria (supliendo a una orquesta sencilla).
Volvemos al baile con “Los piconeros” (Perelló y Mostazo) las percusiones de Parra, lo facilitan. Huele a Lorca por los cuatro costaos.
Y llegan los Gershwin de la copla, Quintero, León y Quiroga. Con su “Limosna de amores” de nuevo la guitarra flamenca de Ordóñez le sienta bien a la tragedia, y Parra canta con sentimiento y hasta con un deje andaluz que le sienta genial.
En “La Parrala” (Valerio, León y Quiroga) guitarra, laúd y bandurria nos vuelven a ofrecer otra versión reducida de orquesta, es curioso como las cuerdas consiguen estos efectos. Si no conoces la versión de Carlos Cano (de los pocos autores que se acercaron a la copla sin venir del flamenco) te la recomiendo.
En “La hija de Don Juan Alba” (Infante y Rivas) en un principio se ha acercado con respeto a la manera en que la cantó María Dolores Pradera. Pero enseguida le da esa libertad de baile que le gusta a Parra.
“Mar blanca”, (Perelló y Morcillo) no conocía esta composición, leo en las notas del autor que fue el mismo Antonio Molina quién la popularizó. De nuevo, el juego de laúd, guitarra y bandurria, elegante.
“El aquel del cariño” (Ochaita, Valerio y Solano) para el coro ha invitado a Paloma González, Mayte Hernando y Luisa Pérez, canciones populares para cualquier verbena, sea española o mexicana.
Y para terminar, toda una sorpresa, ya no estamos en los cuarenta o cincuenta, ahora estamos en el Madrid castizo de finales del siglo XX. “Lola Malasaña” con letra de A. Guerrero y música del mismo Eliseo Parra. “A esa rosita temprana, la esquina la desfloró, puso precio a su vagina para comprar la morfina al gachó que la embrujó” Más crudo y real no puede ser. Como diría Santiago Auserón, “Malasaña, dos de mayo, poco importa de qué año”. Grabado en directo con, ahora sí, todo un acompañamiento de orquesta, que no queda reseñado en el disco.
Gracias a Eliseo Parra por volver, parece que ya no estemos tan huérfanos. + info | relacionados

