Ester Quevedo
«Garabato» UnderPool, 2025
Tuve el placer de entrevistar a Ester Quevedo hace ya cinco años, con motivo de la publicación de su anterior trabajo “Trabalenguas” UnderPool, 2020. Aquel disco era un encargo para la Carta Blanca del Estival Jazz de Igualada. En aquella ocasión era un quinteto, para este “Garabato”, sigue con Pau Sala al contrabajo, ha escogido a Andreu Pitarch en la batería y junto a su piano, forman ese trío que tanto me gusta para estos discos íntimos.
Recuerdo que me comentó la autora, que la portada de “Trabalenguas”, la había dibujado ella misma, y por el estilo es fácil adivinar que esta también es suya. A Sala ya lo conocemos del anterior trabajo y a Pitarch lo habrás escuchado en un montón de proyectos, en el cuarteto de Martín Lieton, en el de Víctor Carrascosa o junto a Félix Rossy. Una sección rítmica en quién confiar plenamente.
Vayamos con las canciones, “One for The Lion” empezamos con el jazz de hace dos siglos nada menos, Willie «The Lion» Smith (1893-1973) es uno de los primeros pianistas que conocemos, y Ester Quevedo ha recreado perfectamente su estilo en este primer tema. Aunque huyendo de la velocidad y acercándose a la elegancia de la época en que “The Lion” junto a Ellington interpretaban temas como “Perdido”. En este primer tema, ya podemos gozar de un solo del contrabajo para quitarse el sombrero. Esta composición me tiene totalmente enganchado, si tuviese que organizar un ciclo de cine de verano, sería indispensable.
El segundo tema es “Garabato” y aquí el título ya tiene mucho que ver, esa manera de componer de Quevedo que tantas veces me recuerda mi admirado Monk. Esa especie de galimatías que poco a poco se va desenredando. Como hacía el maestro en “Misterioso”. Aquí el solo a destacar es el de la batería de Pitarch.
Seguimos con “Esta vez no”, una balada preciosa en que, el piano sabe plantear, las escobillas de Pitarch, poner la tensión de fondo y el trío adentrase en un lugar extraño, complejo, pero amigable, de nuevo solo de Sala y resolución de Quevedo, pero con esa forma que tiene de resolver, que parece seguir dudando.
¿No sabes? Es el siguiente tema, entrada de Pitarch que nos lleva directamente a otro estilo musical, una especie de Rhythm& blues que nos obliga a mover el cuerpo. El piano lanzado, el contrabajo también, música que puede gustar incluso a los rockabillys más bregados.
“Estatua de hielo” volvemos al bebop, a Ellington, a Monk, a Powell. O por la velocidad de Pau Sala, mejor a Mingus. Me sigue asombrando el cambio entre aquel “Trabalenguas” y este “Garabato”, está claro que el cambio de quinteto a trío es significativo, pero creo que también tiene que ver, la solicitud de la Carta Blanca con lo que impone de aventura y el homenaje a los grandes del jazz que supone otro reto. Bueno dejémonos de cábalas y sigamos con el disco.
“Neska”, (la chica en Euskera) también en el anterior trabajo había un tema en Euskera (Ester Quevedo me comentó en la entrevista que aunque ella nació en Madrid, su abuela era vasca). Un tema que juega muy bien con las repeticiones, que te llevan a una especie de País de las Maravillas. Me gusta mucho esa manera de tocar jazz con claras influencias, pero al mismo tiempo con un sello personal, que solo tiene los grandes músicos, este es uno de mis temas preferidos.
Y para terminar “Little Nick”. El piano sigue rebuscando en los sonidos de los primeros pianistas de lo que entonces, todavía se llamaba blues, ¡qué más da el nombre! Quevedo nos vuelve a maravillar con esas cascadas de notas que una vez más nos obligan a estar moviendo, por lo menos la cabeza, y en directo espero que sea todo el cuerpo. Un disco atemporal, de los que nunca cansan. ¡Felicidades! + info | relacionados

