Momi Maiga
“Kairo” Microscopi, 2024
Segundo trabajo del senegalés, afincado en Cataluña, Momi Maiga, sigue con la misma formación de cuarteto (tres cuerdas y percusión) que en su anterior “Nio” Microscopi, 2022, pero en el chelo le acompaña Marçal Ayats en lugar del cubano Martín Meléndez. En la gira de presentación que pude disfrutar en la Fira de Manresa, ya estaba Ayats. En el violín y bajo eléctrico, Carlos Montfort, que además de la dirección musical, ejerce de profe de catalán para Maiga (un completo) en las percusiones el imprescindible Aleix Tobías, composiciones, kora y voz Momi Maiga.
“Kairo” nos trae a un compositor preocupado por su país, Senegal y toda la complicada situación de África Occidental (que es la que conoce) un músico que además de proponernos un viaje cultural que fusiona su música con la “nuestra” (si es que hay músicas de alguien) nos lanza un mensaje de paz y amor que debería hacernos reflexionar sobre la hipocresía del mundo europeo y norte americano (el mal llamado primer mundo).
“Kanu” en mandinga significa amor y esta primera composición intenta reflejar este sentimiento en diferentes formas. Lo primero que me llama la atención son unos sonidos que Tobías consigue con unos tubos moviendo el aire (lo he recordado del concierto) el percusionista manejará multitud de recursos a lo largo del disco, procura estar atento. La voz de Maiga te atrapa con su dulzura, seguimos con “Mbolo” (Unión) y aquí lo uso para reflejar la unión de flamenco, música mediterránea y la música senegalesa. Los músicos que acompañan al senegalés se mueven con soltura por diferentes lenguajes musicales, Montfort nos arrastra con sus cuerdas hacia terrenos casi balcánicos, pero de repente las percusiones nos dirigen inevitablemente hacia África.
“Kairo” (Paz) da título al disco y quiere, Maiga, que sea la expresión del pueblo africano, tan necesitado de paz el núcleo principal del disco. La kora nos muestra su versatilidad, las percusiones revisten la voz consiguiendo un efecto hipnótico.
“Yar” se traduce como educación en wolof, si el mandinga es la lengua de estos países de África Occidental, el wolof es el idioma mayoritario en Senegal, principalmente en el País Bassari. Está inspirada en unas melodías de la etnia Koloboro de Mali. Explica Maiga en el disco, que ha querido reflexionar sobre la importancia de la educación infantil. Las cuerdas del chelo y del violín ofrecen una especie de eco a la propuesta de Tobías y Maiga, un tema precioso.
“Barsaq” simboliza la muerte y con este tema, quiere Maiga hacer una petición urgente en wolof y en mandinga sobre el riesgo de las rutas migratorias que emprenden los jóvenes senegaleses diariamente. La preciosa voz de Maiga muy bien modulada lidera totalmente el tema, e invita en el estribillo a seguir el mensaje, mientras atrás podemos escuchar de fondo ese mar que se traga a sus vecinos.
“Fonyo”. Explica Maiga que significa viento, “ese viento que necesitamos para que libere a nuestra tierra de esa explotación colonial que nos oprime desde hace muchos años” La kora vuela libre, las percusiones refuerzan esa libertad, Montfort y Ayats, siguen en su papel de aportar pequeños detalles.
“Ndimma” (mi hija) dedicada a la hija de Maiga. Ahora es el chelo quién acompaña en esta nana a la voz de Maiga, se unirá el violín que se mueve con soltura por las llamadas músicas clásicas. La percusión descansa.
“Home” Con este tema, Maiga nos da la bienvenida a su casa y explica cómo puede surgir la inspiración mientras prepara la cena para recibir a sus amigos. La kora, como instrumento esencial en la cultura de esta parte de África, es la encargada de saludarnos, es un instrumental en que Maiga solo usa la voz como complemento coral. ¡Precioso!
“Kele” es un himno contra la guerra, vuelve a pedir a la humanidad que detenga esas horribles guerras en el mundo. Y como no podía ser de otra forma, lo hace desde la sencillez, sin gritos. Con su voz que sugiere, que te seduce sin imponerse, las cuerdas y los “susurros” que produce Tobías, ayudan a crear ese clima tan mágico. Una música que va directa al corazón. El violín de Monfort todo un acierto.
“Salia” homenaje a un músico de Mali, reconocido por difundir mensajes de paz. Montfort extrae sonidos curiosos, Maiga responde con la kora, y una vez marcada el camino, el ritmo africano se adueña del tema y ahora sí que deberías salir a bailar.
Cerramos el disco con “Sewa” (Felicidad) en mandinga, las percusiones nos recuerdan que todo lo musical empezó en África con esos bongos, y uno se pierde a gusto entre esos ritmos felices que nos propone el cuarteto. De nuevo Momi Maiga ha compuesto un disco que a pesar de lidiar con temas complejos y que deberían preocuparnos, consigue trasmitir esa felicidad que todavía tienen los africanos a pesar de todo lo que les sucede. + info | relacionados

