Chief Adjuah
Apolo (2) Festival Jazz Barcelona. 8 del 11 del 2024
Curiosamente, en este Festival de Jazz de Barcelona, van programándose algunos conciertos de jazz con un público más joven, que están de pie y bailando, al contrario de los grandes nombres de músicos consagrados hace decenas de años.
Curiosamente, hay que programarlos en salas más pequeñas (la 2 de Apolo) para poder llenar y que económicamente sea viable.
El resultado, una sala llena de gente joven disfrutando de un set muy cuidado, en que Chief Adjuah se entrega no solo musicalmente si no con enormes ganas de difundir su propuesta, con explicaciones largas sobre el contenido y con una banda impresionante. Un reflejo de lo que un servidor supone que es el jazz americano actual. Ojalá sea así, y no resulte que, como ocurría con las figuras de los años 50 y 60 del siglo pasado estos grandes músicos sean más importantes en Europa que en su país.
¿Pero, quién es Chief Adjuah? Según Wikipedia, Chief aTunde Adjuah (Nueva Orleans, Luisiana; 31 de marzo de 1983), conocido anteriormente como Christian Scott, es un trompetista, compositor y productor de jazz estadounidense. Sobrino del saxofonista de jazz Donald Harrison, Scott ha ganado en dos ocasiones el Edison Award y ha sido nominado a tres premios Grammy.
Si además tienes en cuenta, que el mismísimo Marcus Miller en su revisión de Tutu, contó con Adjuah para ejercer de Miles Davis ya te puedes hacer una idea de la categoría del músico.
Hay muchos casos de personajes famosos, no solo en la música, que han cambiado su nombre (muchas veces, sobre todo en el jazz, por motivos religiosos) en el caso de Scott, como el mismo explicó en una larga disertación sobre la importancia del nombre, ha querido volver a sus orígenes, descartando apellidos que suelen proceder de épocas esclavistas. Buscando sus raíces familiares.
Por si quieres seguir investigando, te recomiendo la escucha de algunos de sus doce álbumes, como por ejemplo Yesterday you said tomorrow.
Pero vamos hasta la sala para ver que ocurría.
Empezaba el bolo con la entrada de Adjuah tocando un instrumento muy curioso. Le llama Adjuah’s bow (una especie de kora metálica) que ha hecho servir en su último trabajo On Bark Out Thunder Roar Out Lightning (Al ladrar el trueno, ruge el relámpago) A pesar de que en el primer tema el sonido de la kora y, sobre todo el de su voz no eran demasiado limpios, además de esa costumbre de que el volumen esté por encima de lo correcto y deseable, la descarga era brutal, en el lado izquierdo del escenario, el multiinstrumentista Morgan Guerin con su EWI (saxo electrónico) se lanzaba a desafíos muy interesantes. A su lado, Cecil Alexander a la guitarra, (a Adjuah siempre le gusta tener cerca buenos guitarristas) a continuación el bajo de Kris Funn, compañero de Scott en diferentes álbumes, y en el otro extremo Elé Howell a la batería.
Después del primer tema, quiso explicarnos el de Nueva Orleans, que sentía mucho lo ocurrido en Valencia y que por desgracia en su ciudad ya sabían lo que eso significa. Todo un detalle.
Seguía nuestro hombre con la Adjuah’s bow y sus cantos (muy alejado de la música que servidor conocía) la voz no acababa de convencerme, pero la guitarra de Alexander volaba muy alta y la batería de Howell hacía temblar la sala (he leído que en otros bolos como el de Madrid, fueron batería y percusión)
En el siguiente tema, Guerin abandona el saxo y se pasa a las percusiones, el hip hop se instala en la sala, el bajo de Funn empieza a llamar mi atención.
Pequeño intervalo y vuelve la descarga de percusiones, mientras Adjuah nos lanza sus mensajes, comprobamos que el sonido ha mejorado notablemente.
Aprovecha para hacer unas reflexiones sobre los nombres, nos propone que nos miremos, que sepamos quienes somos, y está un tiempo en modo orador, reflexionando con el público sobre temas de entidad, o de sus orígenes musicales.
Y se pasó a la trompeta, esas trompetas suyas, retorcidas, extrañas, que consiguen un sonido espectacular. Lo que se conoce como técnica del susurro (esa manera de soplar para que al vibrar la boquilla se consiga un tono único)
A partir de aquí, no sabría explicarte muy bien lo ocurrido, no sé cuántos temas tocaron ni el orden en que lo hicieron, el quinteto sonaba conjuntado, pasaban de momentos en que la trompeta se adueñaba de todas las miradas, es genial como modula el sonido este hombre (continuamente me recordaba a Miles Davis) pero al mismo tiempo, no dudaba Adjuah en apartarse a un lado para que pudiésemos disfrutar de los solos de la guitarra, del bajo o del instrumento que en ese momento había decidido coger Guerin. Y por supuesto la batería nos ofreció un concierto para no olvidar. El mismo Adjuah no dudó en coger una pandereta y unirse a Howell mientras el quinteto nos llevaba a paisajes hipnóticos. Una descarga de lo que creo que podemos etiquetar como jazz del siglo XXI, aunque según Adjuah, lo que pretende con su música es justamente ir hacia el pasado musical de sus abuelos. + info | Fotos : Joan Cortès.

