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David Leiva

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12 flores Flamenco live, 2024

Si estás interesado por el flamenco que se mueve en Barcelona, el nombre de David Leiva te resultará familiar. Actualmente, es profesor del Taller de Músics, así como director del Instituto de Flamenco de Barcelona y director artístico del festival Ciutat Flamenco, que tan buenos momentos nos aporta.
Pero es, como compositor y guitarrista, que traemos a este almeriense criado en Barcelona enamorado de la guitarra flamenca a esta tu web.
Este 12 flores, Flamenco live, 2024, es su segundo disco, además de unas sesenta publicaciones (entre libros y DVD) algunas de gran éxito dentro de la pedagogía del flamenco. En este trabajo que te voy a comentar, no podemos obviar a otro gran compositor y percusionista, Carlos Cuenca, nacido en Murcia (dónde había estudiado piano) no tardó en entrar en el Taller de Músics de Barcelona, e interesarse por la percusión, coincidiendo con el recordado Miguel Ángel Angá (todo un referente) Cuenca lleva un tiempo, produciendo un buen número de las apuestas musicales más arriesgadas de esta ciudad, el flamenco y la electrónica, en su caso suelen viajar juntos. En este 12 flores, el trabajo de Cuenca, como productor, y sus aportaciones en la percusión y en la electrónica, son un tanto por ciento muy importante del sonido del disco.
Pero hay más gente implicada, vayamos conociéndolos.
En el primer tema, Aina (dedicado a la hija de Leiva, como muchos momentos del disco) lo primero que llama la atención, es le bajo de Juan Finger, es curioso como este instrumento le da unos matices al flamenco que no aporta ningún otro instrumento. La voz de Marc Suarez y después ese rap (suavecito, no espantarse) de Patricia Kane, nos muestran un tema que arriesga al presentar un sonido que para nada identifica el resto del disco. Y además el bajo no volverá a aparecer en todo el disco. Un final de tema, muy elegante, con la guitarra de Leiva y la flauta de Marina Martínez.
Estrella de primavera, son unas bulerías que canta la añorada Thais Hernández. La voz de Thais está envuelta, no solo por la guitarra, sino por toda una orquestación de fondo que ha preparado Leiva.
Naturalmente, tangos que canta Miriam Vallejo, atento a esas curiosas percusiones que mete el mago Cuenca. La guitarra respeta la tradición de los tangos, Cuenca juega a llevarlos a sonidos electrónicos del continente africano y el resultado es asombroso.
Pirata, que ha estado todo el tiempo en las palmas y jaleos, es quién introduce la seguiriya, Lirios del Valle y la voz de Ana Brenes (como me gusta la evolución de esta cantaora) te encoje el alma. Ahora la guitarra, aliñada con el trabajo de Cuenca suena menos trágica de lo que suele ser la seguiriya.
Sigue el disco, con una composición que consta de dos partes, NIMZAJ (jazmín al revés) y Flor Jazmín. La primera es un experimento de guitarra y voz  muy interesante y la segunda es una rumba con la voz de Gisela Quirós. Un  trema que te obliga a bailar en cualquier situación. La guitarra por momentos se vuelve canalla.
Por un sueño, fandangos que canta Anna Colom, la guitarra y voz, gozan de un espacio acústico para lucirse ambos, y cuando entran las percusiones y electrónica de Cuenca se produce un giro natural hacia los abandolaos: también se suma, la delicada flauta de Sara Brito. Muchas cositas interesantes en pocos minutos, la herencia de Paco de Lucía siempre presente, teniendo en cuenta, que Leiva es quien ha transcrito toda la obra del guitarrista de Algeciras.
Ahora nos llega el Leiva concertista, con esa preciosa Entre amapolas, un solo de guitarra en uno de los momentos mágicos del disco.
Seguimos con una versión de Ojos verdes, la voz de María Rosa Prados Ruíz, el piano de Chano Domínguez, las percusiones de Cuenca y la guitarra de Leiva, dándole otra vuelta de tuerca al más clásico de los clásicos.
Entramos en un grupo de temas, muy personales, Las tres villas, un tema de cuerdas con la viola de Elisabeth Gex y la guitarra de Leiva como protagonistas junto a las percusiones de Álvaro López, un ambiente que remite al folclore hispano, anterior al flamenco, como concepto musical.
Seguimos con Doña María, sorprendente entrada de un tren que nos lleva a otras épocas (recuerdos familiares) La electrónica de Cuenca se mezcla con naturalidad con la guitarra de Leiva que hace guiños a las alegrías y el cante de la gaditana Naike Ponce, que las hace canción. Para terminar, otras dos dedicatorias. A mi Manuel, con dos guitarristas que se unen a Leiva, Paco Bethencourt y Pedro Pedrosa y la mandola de Pedro Medina. En los coros, Cristina López. Y A mi Rosa, de nuevo muchas cuerdas, la viola de Gex, el violonchelo de Carmela Cristos, la guitarra de Leiva, y unas dulces flautas  que nos vuelven a llevar hasta ese preflamenco que te comentaba antes. O a la música sefardí.    + info | relacionados

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