Chema Saiz – Federico Lechner
«Satie for two» Youkali Music, 2024
Erik Satie (Calvados, 1866-París 1925) fue un compositor y pianista del que sin duda has oído hablar en muchas ocasiones. Como muchos de los grandes genios, fue académicamente rechazado, pero admirado por sus coetáneos, Debussy, Ravel deben mucho de su obra a las ideas musicales de Satie. También se relacionó con pintores y pensadores de la época (todavía puedes acercarte, si estás en Barcelona, a la exposición de Suzanne Valadon en el MNAC y disfrutar de un retrato de Satie, entre otros famosos de la época)
El guitarrista Chema Saiz (Alcalá de Henares 1963) es uno de los músicos españoles referentes en la historia de nuestra música, con un sentido del humor particular al igual que Satie. No te olvides de su álbum Mi carro, SRP 1977, en que llevó a terrenos jazzísticos temas de nuestro cancionero popular como el escobariano Mi carro.
El pianista Federico Lechner (Buenos Aires 1974) con solo diez años ya se vino a España, y ha desarrollado una extensa carrera musical, sobre todo en la escena madrileña, pero puedes encontrarlo en proyectos de muchos músicos españoles. Tanto en jazz, como en tango. Me gustaría destacar sus trabajos con dos armonicistas increíbles. Antonio Serrano y Franco Luciani.
Pero centrémonos en este Satie for Two. Youkali Music, 2024. Han escogido 16 composiciones, más o menos conocidas, y las han adornado con esa libertad que da el jazz.
Han respetado ese aire sacro de Chorale inappétissant y el piano de Lechner nos ha mantenido en “ceremonia” mientras la guitarra eléctrica de Saiz, nos acercaba a Joe Pass o a Jim Hall. El humor del compositor francés, ya destaca en ese segundo tema Petit Prélude de “La mort de Monsieur Mouche” y nuestros músicos, no dudan en juntar Satie con el ragtime y otras travesuras que entrarían sin duda como banda sonora de unos dibujos animados de nuestra infancia.
Y llega una Gymnopédie (la I) ese suave oleaje que siempre me recuerda la versión de Barry Adamson, pronto se ve “alterado” por el punteo de Saiz, ahora con guitarra acústica. Otra manera diferente de acercarse al mundo de Satie.
Nocturno V. En un principio parece que va a ser solo Lechner quien tome el reto, pero poco a poco entrará la guitarra y se complementan de maravilla.
Le Yatching, este tema de Satie, estaba dentro de su álbum Sports et Divertissements (creo que ya refleja la idea) una especie de cajita de música “divertida”. Para los amantes de Pascal Comelade.
Valse ballet, de nuevo mezcla muy interesante del vals más europeo, con la libertad del jazz afroamericano.
En D’Holothurie, y en el último tema, Ce que je suis / Idylle, (dos temas en uno) la voz de Annie Dutoit Argerich es quien nos introduce en ese mundo tan particular, en la primera el piano la secundará. Sin más. En la segunda, el mensaje se come la composición.
No ocurre igual en Le tango perpétuel, vuelve la voz, pero ahora guitarra y piano tienen más presencia, genial la manera en que han abordado la música del tango.
Pero volvamos al orden establecido, esa Gnossienne III dónde nos encontramos con el gaditano Javier Ruibal que ya había hecho una versión con su famosa La flor de Estambul basada en la Gnossienne I. Ahora el dúo y Ruibal homenajean a Granada.
La comédie Italienne , volvemos a esos bailes de salón combinados con guitarras sureñas. Otro acierto total.
Y otra Gnossienne, la VI. Déjate envolver por el piano de Lechner y más tarde, cuándo entre la guitarra y te acaricien juntos, no te resistas. Solo es música de otro siglo, que no ha perdido la hermosura ni la perderá. Y si hay músicos con gusto, siempre podrá ser revivida.
Première Pensée Rose Croix, más baile de salón, ahora trabajado desde el minimalismo, Satie dicen que fue su inventor.
Petite oberture à danser. Otro ejemplo de la “modernidad” de este compositor, este tema podría haber estado creado anteayer por un músico de Armenia o de Chicago y sería igual de creíble. Música sin etiquetas. Una preciosidad.
Le réveil de la Marieé, en este tema, aunque sigan siendo solo dos músicos, es como si toda una orquesta estuviese interpretando la composición. Fuerza y poderío.
Y vamos terminando con otra Gymnopédie (la III) que maravilla. Solo por esas dos series, las Gymnopédies y las Gnossiennes es lógico que Erik Satie tenga un espacio reservado en ese trono de dioses de la música. Y Chema Saiz y Federico Lechner pueden estar más que orgullosos de este acercamiento a su obra. Con respeto, pero tiñendo de colores originales
las acuarelas del francés. + info | relacionados.

