Yungchen Lhamo

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Yungchen Lhamo

«Coming Home», Real World | Resistencia,1998-2012

Fundamentalmente en países «pequeños» en el mundo de la música, hay algunos cantantes que son las voces de esos pueblos. Están asociados a sus países como los principales monumentos de cada sitio. Me vienen a la mente los nombres de Bob Marley o de Nusrat Fateh Ali Khan, por ejemplo. Pues bien, Yungchen Lhamo es el equivalente a estos cantantes para el Tibet. Yungchen tiene una voz prodigiosa y aprendió los cantos tradicionales y espirituales de sus montañas de la garganta pura de su abuela. Comenzó cantando a capella, con pureza inmaculada y enamoró al Dalai Lama y a muchos músicos occidentales como Annie Lennox, Michael Stipe, Natalie Merchant, Phillip Glass, Billy Corgan o Sheryl Crow. Tras su debut del 95, Tibetan Prayer, cautivó también a Peter Gabriel que la fichó para Real World. Al año siguiente grabó para el sello Tibet, Tibet y en el año 98 fue el turno para el ahora recuperado Coming Home, que tiene la más maravillosa portada de todas las de sus discos. Aquí, los pasos encaminados a «vestir» un poco su música, iniciados en el trabajo anterior, se aceleraron con la producción del prestigioso Hector Zazou que también se encargó de un proceso similar para la voz de su compañera de sello Sevara Nazarkhan que hizo algo similar con el folk autóctono de Uzbekistán (su mejor obra, por cierto, ha sido también reeditada en la nueva tanda de la serie Real World Gold). No sé si su voz suena tan repleta de emoción por su vida en el exilio pero la verdad es que es escuchar la inicial Happiness Is… y ya sientes su magia con esa voz, las cuerdas y las susurrantes percusiones. También emociona en la más viva Per Rig Chog Sum. En Khyab Sangye los toques electrónicos de Zazou no tapan la magia orgánica de su profunda voz. A partir de ahí el trabajo crece con la estremecedora y a capella Ngak Pai Metog, que añade más voces, la más silenciosa y misteriosa Dream o la intensa y electrónica, pero con guitarras a punto de estallar, Defiance. Cierran los más de 8 minutos del tema Coming Home, tónica habitual de unas canciones a las que se permite crecer a sus anchas. ¡Precioso y emotivo! + Info | Txema Mañeru