XXVI Temporada Alta


XXVI Temporada Alta
Girona-Salt. Del 11 de octubre al 10 de diciembre de 2017

Como hace ya 26 años, vuelve este año Temporada Alta, un festival dedicado al teatro —pero que también acoge otras disciplinas, como la danza, el circo o la música—, que cada vez es una referencia más importante dentro del mundo de la escena, especialmente de la dramaturgia europea. Hasta 97 espectáculos, principalmente teatrales, 19 de ellos estrenos absolutos, con 16 diferentes países representados. Un acontecimiento que el año pasado contó con una notabilísima ocupación, por parte de los espectadores, y que, durante más de dos meses, convierte a Girona y Salt, además de otras sedes puntuales, 6 este año, repartidas en 22 espacios de exhibición, en centros de referencia de la cultura escénica. Cuatro son los ejes sobre los que la XXVI edición de Temporada Alta se asienta:

Programación Internacional. Varios son los espectáculos de la escena internacional que visitan Temporada Alta, entre los que citamos, por destacar algunos, la versión de Noche de Reyes de William Shakespeare que dirige el británico Declan Donnellan, reincidente en el festival, esta vez con una compañía, como siempre solo formada por miembros masculinos, procedentes de Rusia, que presentarán Dvenadtsataia Noch. La compañía inglesa Golem trae su espectáculo basado en la interacción de actores, imágenes de animación y la música en directo. Vuelven Romeo Castellucci, con Ethica. Natura e origine della mente; y Oskaras Koršunovas, con Pamišelis, su versión de Diario de un loco, de Nikolai Gogol. Los mexicanos Los Colochos Teatro traen Mendoza reinterpretación del Macbeth de Shakespeare, reubicándolo en la situación política y social actual de su país. Otro de los clásicos en el festival es Guy Cassiers que nos ofrecerá Grensgeval, fiel a su utilización de las tecnologías audiovisuales. La brasileña Chistiane Jatahy desde Francia, donde trabaja actualmente, presenta otro Macbeth, está vez con una sola actriz en escena y con el público moviéndose entre proyecciones en el escenario, que ha bautizado como A floresta que anda.

Dramaturgia y creación catalana. Hasta 65 propuestas de creaciones catalanas, con espectáculos de texto de, entre otros, Àlex Rigola, Pau Miró, Julio Manrique, Cristina Genebat, Pep Tosar, Jordi Casanovas, o Ramon Madaula, constituyéndose en una de las apuestas más importantes del festival.

Las producciones del Festival. Una de las características de Temporada Alta es su voluntad de producir o coproducir espectáculos —hasta 26 este año—, lo que aleja al Festival de ser una pura muestra o mercado, apostando de forma directa por la creación. Cyrano, con Lluís Homar y dirección de Pau Miró; Blasted (Rebentats) de la dramaturga británica Sarah Kane y dirección de Alícia Gorina; La visita de la vella dama, de Farrés Brothers; El metge de Lampedusa, un montaje  dirigido per Miquel Górriz y escrito por Pietro Bartolo; son algunos de los espectáculos teatrales producidos o coproducidos por el Festival.

Creación contemporánea. Hasta 20 espectáculos que traen esas novedades que, en muchos casos, pueden ser difíciles de clasificar pero que, según decía el director del festival Salvador Sunyer, algunas de ellas sientan las bases de hacia dónde se dirigen los nuevos lenguajes. Rocío Molina, El Conde de Torrefiel, María Muñoz y El Niño de Elche, Lali Ayguadé, Roger Bernat, Atresbandes, Quim Giron, o Animal Religion, entre los espectáculos en esta línea procedentes de diferentes ámbitos artísticos.

Si Temporada Alta es, esencialmente, un festival de dramaturgia, también otras disciplinas tienen cabida, como la música, la danza o el circo. En el apartado musical la apuesta es segura —posiblemente demasiado segura—, con artistas ya consagrados, en general, que pasan con sus giras por el Festival como Jorge Drexler o el músico de New Orleans Trombone Shorty; además de, entre otros, Oumu Sangaré, Buika, Diego el Cigala, o Sílvia Pérez Cruz.

La danza cuenta con espectáculos como los ya citados de Alain Platel – les ballets C de la B; Rocío Molina, con Impulso, un experimento creativo improvisado; Mal Pelo, María Muñoz y El Niño de Elche con 7 Lunas; Lali Ayguadé, con su IUanMI; o Sol Picó, y su Dancing with Frogs.

No acaban aquí las actividades de Temporada Alta, porque el cine, la programación familiar, la internalización del festival, su vocación de integración de colectivos en riesgo, la nueva relación con los centros educativos, son otras de las facetas del mismo, destacando también la llamada Setmana dels programadors, donde se invita a programadores internacionales para presentarles espectáculos, especialmente catalanes, para que los lleven a sus diferentes lugares de origen; o el más local, pero no por ello menos interesante, VII Torneig de Dramatúrgia, donde se enfrentan hasta ocho escritores presentando sus obras en pequeño formato, que el espectador juzgará y premiará con sus votos.

Son dos meses donde la creación es la protagonista, desde diferentes puntos de vista, con 47.478 entradas puestas a la venta que, como en años anteriores, se espera que se agoten en muchos de los espectáculos. Una apuesta por la cultura que, en los tiempos que corren, es todo un desafío. Es un verdadero lujo que después de tantos años Temporada Alta nos sigan ofreciendo un festival referente para los amantes del teatro, y de las artes escénicas en general, en ese binomio territorial que han formado nuevamente Girona y Salt, este año con otras seis sedes añadidas, para acoger esta prometedora XXVI edición. Nos parece, como ya llevo diciendo desde hace algunos años, algo entre milagroso y mágico, que se agradece profundamente. +Info | Relacionados | Texto:  Federico Francesch | DESAFINADO RADIO 

 

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