Xan Campos trío

Xan-Campos-tro
Xan Campos trío

“Orixe cero” Freejazz, 2011

 

En Acrofibia, ya adivinamos tres hombres tejiendo una red metálica, con nudos minimalistas que aseguran que las ideas no se vayan a escapar por ningún agujero. B61, el segundo tema nos acerca al pop, la melodía del piano de Xan Campos se instala, el repiqueteo de Iago Fernández en la batería reafirma la sensación y sólo el contrabajo de Horacio García nos recuerda desde atrás que la idea es más profunda de lo que parece. Acrofilia entra marcada por la percusión, de momento el trío me recuerda mucho a tríos como sus paisanos Sumrrá, los americanos Bad Plus o los añorados EST, por la fuerza con que defienden sus ideas. De repente la electrónica hace su aparición durante Xan-Campos-tro-picunos instantes, solo para matizar ese acercamiento sin complejos a otras músicas. A árbore imperialista, o como hacer crítica social usando la música, el piano se erige en arma cargada de poder y la música muy personal de Xan Campos secundada por los coros de sus acompañantes dejan volar la imaginación de cada uno por las veredas escogidas, un gran tema. Caos magnético, composición que parece volver al planteamiento inicial, la batería de Iago Fernández imponiendo ese ritmo frenético que impide los paisajes más melódicos pero refuerza la idea del momento social, aun que Campos lo intenta los metales de Iago son muy resistentes. En Tapia & Flik me gustaría ver esa mano derecha del pianista en un único primer plano, increíble. En Nus es como si fuese otro pianista, el pasado mas lejano (llámale blues) se acerca a la estructura mas novedosa, sin complejo alguno, los tambores de Iago ayudan a mezclarlo todo con gusto. Irreversible, el jazz está aquí, parece decirnos el trío y no hay vuelta atrás, la libertad del compositor es necesaria para esta música y nosotros lo entendemos así. De nuevo las referencias a otros tríos modernos internacionales son evidentes, el piano de Campos no está ahora lejos del de Mehldau como este nunca lo estuvo del de Jarrett, y la vida sigue. Na boa, otro ejemplo de poder rítmico, incansables. Y para terminar una pequeña joya guardada en el tiempo, Dulce Pepita, un vals compuesto por Juan Rial “Palleiro” abuelo de Xan Campos y uno de los primeros bateristas de jazz allá por los 50, el contrabajo de Horacio García desde muy atrás (intenta escucharlo) defendiendo la preciosidad de este tema, habría que revisar lo de Orixe cero. www.xancampos.com | relacionados | Candido Querol

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