Wynton Marsalis / Madrid / Barcelona

Wynton-Marsalis / Madrid / Barcelona
Marsalis & The Jazz at Lincoln Centre Orchestra

Veranos de la Villa / Teatre Grec, 2011

Llevaban mucho tiempo los amantes del jazz esperando que Wynton Marsalis, uno de los grandes nombres del género de los últimos veinte años, recayera por Madrid y Barcelona. Ahora bien, ha merecido la pena esperar. Acompañado por los catorce musicazos que conformanWynton-Marsalis-Veranos de la villa / Grec de Barcelona The Jazz at Lincoln Centre Orchestra, el trompetista que mejor representa el característico toque los músicos de New Orleáns apareció para dar una auténtica clase de jazz a la vieja usanza. Defensor a ultranza del sonido y los patrones clásicos, Marsalis reconstruye en este espectáculo la era de las grandes Big Bands. Colocado en la última fila de los vientos, justo al resto de trompetistas, el músico norteamericano cedió el protagonismo, canción tras canción, al resto de los miembros de la orquesta, quedándose para él poquísimo espacio para el narcisismo o el ego particular. De esta manera fueron sucediéndose los diferentes solos de cada uno de los músicos, sobre un repertorio que caminaba entre lo tradicional, lo actual y las propias composiciones del trompetista. Cortes de Duke Elington, Thelonious Monk, o Norman Lewis sonaron como debieron sonar en su momento por los originales en algunos casos, y en otros, como resultó con una composición de Chick Corea, aún más portentosos si cabe. Todo un derroche de calidad, elegancia, clasicismo y clase que terminó con un homenaje a la ciudad que le vio nacer, ya en formato sexteto, que nos dejó con la melodía de la maravillosa The Girls Go Crazy con la que concluyó el concierto en el tarareo mental de todos los que asistimos. En Barcelona el jueves volvía a “esconderse” entre las filas de su orquesta y llenaba el Teatre Grec de sonidos maravillosos, dando protagonismo a composiciones de sus músicos, para los bises en este caso escogió el formato de cuarteto, sin dar tiempo a que el batería Ali Jackson volviera a calzarse, Marsalis cogió un sombrero para usar a modo de sordina y “toreó” el sonido que salía de su trompeta poniendo en pie a un público agradecido que vio como a pesar de la lluvia que empezó justo con las últimas notas, no quería abandonar los jardines de Montjuic, negándose a aceptar que el sueño había acabado, maravilloso. Info. Relacionados //  Bruno Freire León. Candido Querol

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