Woody Guthrie

rumbo-a-la-gloria.jpg Woody Guthrie
“Rumbo a la gloria”
Global Rhythm Press
Traducción de Ezequiel Martínez
La casualidad ha querido que la edición castellana de las memorias de Woody Guthrie (Okemah, Oklahoma, 1912 – Nueva York, 1967) coincida con un nuevo periodo de crisis económica y social, similar en muchos registros al que él mismo vivió durante los años treinta del siglo XX. En cierta forma, es un privilegio enfrentarse al libro en la situación actual, pues leer Rumbo a la gloria (Bound for glory es su título original) en estos momentos no es aproximarse a un documento histórico, es ver las barbas de tu vecino pelar que dice el refrán. Además, golpea más y más fuerte todavía gracias al lenguaje directo, inmediato, duro, sin ornamentos ni distracciones que empleó siempre el padre del folk estadounidense. No en balde, Bob Dylan, uno de los herederos directos del cantautor de Oklahoma, dijo una vez que nadie captaba como Guthrie la esencia de las cosas. Y así es este libro: esencial, como la vida misma. Publicado por primera vez en 1943, el relato empieza en uno de esos vagones de carga de uno de esos trenes que trasladaban a los perdedores del sueño americano hacia California, vagones a los que Guthrie se subió, dejando atrás su infancia y su juventud, para encontrarse con otros como él que se convirtieron en protagonistas de sus canciones. A partir de aquí, se suceden distintos momentos de la vida de nuestro protagonista que, a menudo, parecen más los capítulos de una novela de Mark Twain o Jack London que la autobiografía de un músico que acabaría siendo una figura mítica. Entre peleas, bolsillos vacíos y viajes accidentados, no es difícil visualizar las constantes que definen la vida y la obra de Guthrie (su amor por la música popular, su compromiso social con los oprimidos, sus propias vivencias como vagabundo), constantes que reflejó en decenas de canciones y que se resumen en una, la mítica This land is your land que escribió en 1940, ya viviendo en Nueva York. Personaje imprescindible para entender una parte de nuestra cultura musical, el escritor John Steinbeck escribió sobre él: “Nada dulce hay en él y nada dulce hay tampoco en las canciones que canta. Pero hay algo más importante para quienes aún escuchan: la voluntad de resistir, de luchar contra la opresión”. Y así es este libro imprescindible: de trago amargo, pero cargado de energía. // Jordi Urpi