WOMAD Las Palmas 2008

womad.jpg WOMAD Las Palmas 2008

Parque de Santa Catalina, Las Palmas de Gran Canarias


6 al 10 de Noviembre.

Tomamos tierra a las 17:35, una hora más en la península. La tranquilidad del espíritu isleño se une a mi clásica ansiedad musical produciendo efectos curiosos: escucho música en cada palabra canariona que oigo y no me preocupa en exceso el haberme perdido los talleres de Mariem Hassan, Aynur, Bembeya Jazz o Ba Cissoko. Tanto da. A las 19:00 ya estoy frente al escenario principal, el de Santa Catalina, escuchando a Mr. Benn, dj procedente de Bristol y usuario de históricos vinilos de Reggae, Ska o Hip Hop. Primero en abrir musicalmente el festival y en calentar el variopinto público del WOMAD. Tras él, en el escenario Guagua, Abdullah Chhaden & Syriana. Interesantísima propuesta en que oriente y occidente se unen gracias a la conjunción de tres músicos veteranos. Abdullah Chhaden, virtuoso del qanun, la clásica arpa árabe, líder de Nara y colaborador de Natacha Atlas o Sinéad O´Connor. Nick Page, alias Dubulah o promotor de los recomendables Dub Colossus, guitarrista, programador, compositor, fundador de Transglobal Underground o Temple of Sound. Y por último, el contrabajista irlandés Bernard O´ Neil, integrante también de Nara y colaborador entre otros de Jeff  Buckley. El resultado son unas composiciones frescas, alejadas del típico barroquismo al que se asocia el qanun. Y a continuación, la chica kurda, Aynur Dogun. Esa voz que aúna la sabieza y la templanza del canto de las abuelas, y la fuerza y pasión de las jóvenes. Alegría, tristeza, amor, abandono, orgullo, humildad, exilio, flirteo….Qué sin fin de registros!!!! Un rápido repaso, pues tan sólo contaba con una hora, de sus dos trabajos: Keçe Kurdan y Nûpel (Kalan Music Yapim, 2004 y 2005 respectivamente), ambos editados y distribuidos por Resistencia. Primeras caras de alegre aceptación popular. Para Ba Cissoko creía estar preparado. Impacto total. Energía en estado puro. Lo mejorcito de la noche. Con dos discos editados, Sabolan (Marabi, 2004) y Electric Griot Land (Totolo 2005), y una lúcida visión de la música, su música. Levantaron pasiones. Hablamos de Guinea-Conakry, de cultura mandinga, griot, de generaciones de cantantes, de koras con ritmos repetitivos acompañando a koras electrizadas, de la evolución natural de la música… Una formación simple: Ba Cissoko a la voz y la kora. Ségou Kouyaté a la tremendísima kora eléctrica. Keorou Kouyaté al bajo y el bolón, e Ibrahim Bah a las percusiones. Tan simple, tan completo. Un directo recomendadísimo. Cerrando la noche, los franceses Babylon Circus con su punk-reggae-ska-rom reventando el parque de Santa Catalina.

Ya es viernes. Noviembre y bañito en la playa. Es lo que tienen las islas. Comida copiosa y vuelta a probar bocado, pues Mariem Hassan nos ha cocinado en los talleres. Es lo que tienen las islas. Los Antibalas explican como surge poquito a poquito su afrobeat. A las 23:45 veremos su concierto. Umdumo Wesizwe, grupo vocal de Zimbabwe. Admito que no me apasiona el Imbumbe, estilo clásico surafricano y que literalmente significa a capella. Sin embargo hay que reconocer que los Umdumo con su fusión de R&B, música popular africana, reggae y tremendas coreografías, se meten al público canario en el bolsillo. Sin pensarlo, me voy a ver a los de casa. El Tío Carlos en el escenario Guagua. Mi intención inicial era compartir esa hora entre ellos y la saharaui Mariem Hassan. Pero los de Barcelona se hicieron de tal manera con el ruedo, que  fue imposible abandonar la plaza. Excelente directo. Bailando, nos convertimos todos en Gente Fea, nos la jugamos a Pares y Nones, nos enamoramos de Los Bichos…. Acabamos soñando con Sarah, esa neo-bulería cada vez más “pulía” en la voz del Payo Yeye. Y desde Brooklyn, presentando su cuarto trabajo, Security (ANTI-Records 2007), los chicos más malos del barrio: los Antibalas. Afrobeat, sí señor. Enriquecido con buenísimas dosis de jazz, soul, funk, latin, y dándole al género un toque propio característico. Una sección de metales increíble, una base rítmica que parece sacada del Lagos de los 70, un Victor Axelroad al órgano “psicodelicoafricano” memorable, la presencia imponente de Amayo a la voz y percusiones….en fin, se me ve el plumero. En ese mismo escenario El Guincho era el encargado de cerrar la noche. Un concierto un tanto frío y desangelado para estar tocando en casa. Los ritmos tropicales sampleados y las percusiones electrónicas no consiguieron caldear el ambiente.

Sábado 8. Empezamos fuerte. Desde Casablanca, Darga. No los había vuelto a ver desde su primera gira europea en el 2006, pero sabía que no habían parado de hacer conciertos. Tras su primer disco, Casa Casa (Ouled Chaäb Sound System, 2004) editado en su propio sello, presentaban el recientísimo Stop Baraka, igualmente autoeditado. Músicas de ayer hacen la música de hoy. Chaabi, Funk, Allaui, Reggae, Rai, Ska, Gnawa… y compromiso social, histórico, político. Los Darga están subiendo como la espuma y este segundo disco es consecuente. Impresión de más banda, que madura en equilibrio ante el éxito, que añade más metales y arreglos falsamente llamados “occidentales” junto a sus sintirs (bajo marroquí) o cárcabas (las típicas castañuelas metálicas). Y de Marruecos a la Europa del Este en 300 metros. Otro descubrimiento: Paprika Balkanicus. Cinco músicos, claramente de origen “clásico”, lanzados al desenfreno balcánico. Procedentes de Rumania, Eslovenia y Serbia, pero afincados actualmente en el Reino Unido, con un único disco homónimo (de momento disponible tan solo en los conciertos o en su myspace), consiguieron corros enormes de público bailando el Kolo (danza tradicional serbo-bosnio-croata-eslovena-macedonia-rom……). Fundamental la aportación del violinista rumano Bogdan Vacarescu y los acordeones serbios de Milos Milivojevic y Zivorad Nikolic. La única crítica por mi parte, cuestión de gustos, radica en la perfección de ejecución técnica, claramente de conservatorio. Aún así, fui el primero en bailar descamisado. Y vuelta al sur, al desierto del Sahara, a las extensas tierras de los touaregs. Toumast. La guerra básicamente es dolor. Con una guitarra eléctrica en las manos ese dolor puede convertirse en la joya que libera el alma. Moussa Ag Keyna, fundador de Toumast en los 90, nos explicaba que al llegar a Europa descubrió sorprendido que aquí y en Estados Unidos tocaban la misma música que se toca en el desierto, ¡el Blues! Junto a la cantante y también guitarrista Aminatou Goumar, este renacido Toumast, con su disco Ishumar (Real World, 2007) logran una sonoridad potente, más cercana al rock añejo, que atrapa a la primera. Esto no para. Otra tremenda descarga de excelentísimos wattios a manos de los franceses Speed Caravan. Increíble e indudablemente rock. Bajo, oud eléctrico, ordenador, percusión, voz y…rock. Tremendo Medí Haddab guiando, con su oud, esta caravana atemporal que arrasa al pasar dejándonos estupefactos. Disco calentito, Kalashnik Love (Newbled Records / Anticraft, 2008), con colaboraciones de Rachid Taha, Spex Mc y Roky Singh (exs Asian Dub Foundation) o el colectivo de hip hop argelino Micro Breaks Sound entre otros. ¡Yo quiero!. Del británico Dj. Yoda, decir que estoy completamente de acuerdo con Q Magazine: Uno de los 10 djs que debes ver antes de morir. Inclasificable. Una sesión para todos los públicos. Bandas sonoras, series de televisión, Funk, Hip Hop, Pop, Heavy, Reggae… Treinta o cuarenta segundos de cada tema. Hora y media de sesión. ¡Sorprendente! Y para acabar la noche, el portento de Tony Allen. El nigeriano ofreció un concierto de alto copete, mostrando la madurez de lo que un día creó junto a Fela, el Afrobeat.

A través de su batería, aunque él no quiera aceptarlo, podemos entender la evolución de un estilo vivo y que da lugar, hoy por hoy, a una variedad infinita de interpretaciones del género.

Domingo 9. Último día, pero aún así, es difícil entristecerse con camiseta corta en pleno Noviembre. Nathan Fultebox Lee, impetuoso joven británico que toca la flauta travesera a la vez que realiza beatbox. Propuesta interesante que lució poco ante la ausencia de Hanif Khan a las tablas indias, debido al ya clásico y desgraciado: “denegado el visado”. Demasiado protagonismo de dos Mcs invitados frente a flauta y guitarra española. Tras doblete pletórico de Paprika Balkanicus y el pop rock de los locales Mussa, fin de fiesta a lo grande. De vuelta a Nigeria de la mano de Femi Kuti. El parque de Santa Catalina a rebosar, la Positive Force que arranca con la intro y todos a la expectativa. Mucha gente y poco “meneo”. Aparece Femi saxo al cuello y acelerando a la banda. Todos los temas seguidos, poca comunicación con el público y tengo la impresión de que Femi tiene prisa. De acuerdo que no estamos en el Shrine, el mítico club de Lagos que fundó Fela y que hoy regenta Femi, que tan sólo cuenta con una estricta hora y cuarto de concierto, que un enorme sector del público parece haber venido a un museo y que soy más exigente con lo que me gusta. Pero es el cierre del festival y hay nivel musical para meterse a la concurrencia en el bolsillo. Todo más frío que en pasadas ocasiones. La próxima vez ahí estaré de nuevo. Y ahora sí. Es el fin. Intuyo la leve depresión post-festivalera. No evitará que el año que viene vuelva a hartarme de papas arrugadas, sancocho, mojo picón o de cilantro, pescado, ron de Araucas, playa, abrazos, amigos y excelente música en un festival que os recuerdo… es gratuito!

Besos a Andrés, Cecy, Jaume, Miguel, Fran, Yanira, Vito

Sin palabras. Gracias. // Juanjo Peña.