Wilco

wilco.jpg Wilco
Festival de Guitarra i Altres Acords
L’Auditori. Barcelona
4 de junio de 2009

Por fin un concierto donde la guitarra dominó el escenario, y no es que haya sido el único en este Festival de Guitarra i Altres Acords, pero en particular ver a un grupo de espíritu rockero en el serio marco del Auditori y donde las seis cuerdas sonaron con contundencia, fue de agradecer. Wilco se han convertido en una de esas bandas reputadas en Barcelona, esto quiere decir que vengan en el momento que vengan, sea presentando nuevo disco o no, saben que van a tener un público fiel, cómplice y entregado. Y así fue en esta ocasión donde de nuevo habían colgado el cartel de sold out. Cerraban una pequeña gira que los ha llevado a 5 ciudades españolas y a pesar de que se decía que estaban probando las canciones de su nuevo disco, Wilco (The Album) que aparecerá a finales de junio (y que debido a no se sabe qué, corre raudo por internet), al final y debido al cumpleaños de uno de sus teclistas (Mikael Jorgensen), éste eligió el repertorio de la noche. Fueron casi una treintena de canciones y la mayoría de A Ghost is Born (Nonesuch / Warner, 2004). Y resulta curioso que Wilco, una banda liderada por su vocalista y cantante Jeff Tweedy, con la presencia de un guitarrista excepcional Nels Cline, un batería personal contundente y perfeccionista Glen Kotche, un bajo aparentemente testimonial pero básico en el sonido Wilco John Stirrat, tenga además  ¡dos teclistas!. Uno el mencionado Mikael y el otro Pat Sansone, que es cierto que en algunas de las canciones también agarra la eléctrica o hace sonar las maracas, pero todos juntos crean un intricado, interesante y original universo musical. Neofolk, rock alternativo, americana, country rock, krautrock, psicodélia,… etiquetas vanas para definir todo lo que Wilco construye en sus impecables discos y en sus tremendos directos, que por cierto siempre resultan distintos. Y ver a Wilco en una cómoda butaca y con un buen sonido, la verdad que es de agradecer. El concierto empezó algo tibio musicalmente hablando, pero poco a poco fue compactándose y creando una dinámica que fue in crescendo. El público aplaudía a rabiar cada canción y unas exclamaciones de admiración sonaban a cada inicio de una nueva interpretación. Grande fue Bull Black Nova, el único tema que tocaron de su próximo disco, con guitarras que recuerdan el sonido de Tom Verlaine de los míticos Television, pero indudablemente los grandes momentos llegaron con Impossible Germany, (una de las canciones míticas para llevarse a una isla desierta) con Cline tocando su guitarra de esa forma espectacular que hace que reces para que no le suponga un ataque de artrosis, o Spiders (Kidsmoke) con la que cerraron teóricamente el concierto. Después dos bises bien generosos con cuatro canciones cada uno, y cerrando al final con I’m A Wheel. En total fueron casi dos horas y media de disfrute eléctrico con una banda que ya se ha convertido en clásica. Igual que el Festival de Guitarra. // Miguel Amorós.