Wadada Leo Smith’s Golden Quartet

WadadaLeoSmith
Voll-Damm Festival Internacional de Jazz de Barcelona
Conservatori del Liceu, 26 de noviembre del 2013

A punto de celebrar 72 años, el trompetista Leo Smith sigue en su línea de construir unos ambientes de libertad absoluta y apostando por una música “terapéutica”. Acompañado por Anthony Davis al piano, John Lindberg al contrabajo, para un servidor la sorpresa de la noche, y Anthony Brown a la batería. Al salir a escena Leo Smith veo que tiene el micro a la altura de la rodilla, va a trabajar hacia abajo, me recuerda cuando Miles Davis usaba esta postura. Ahora centro la mirada en Lindberg, un tipo alto que coge el arco y empieza a acariciar el contrabajo, sacando sonidos fuera de categoría pero muy interesantes. Se va estableciendo un dúo con el discreto piano de Davis, pasa a trío con la batería y por fin entra el líder, y cuando parece que se acaba el tema con un solo de contrabajo de nuevo con el arco, nadie aplaude, todos nos hemos dado cuenta que la noche no va a ir de canción, aplauso, canción, no señor, la noche va a ir de dos suites, o dos desarrollos (llámalo como quieras) donde se van a emitir unas emociones más o menos melódicas y cada uno las disfrutará según sus fantasías. Al principio Smith soplaba intentando evitar el metal, buscando solo el viento como compañero. Cuando entraba el cuarteto una música “free” o más bien “industrial” se apoderaba del ambiente, las imágenes que proyectaba Jesse Gilbert (siempre en blanco y negro) en un principio eran líneas de viento o lluvia y poco a poco se convirtieron en una cortina tras la que se escondía el directo del grupo. En la entrada del segundo pasaje, sonido super agudo de la trompeta, que está buscando los cambios de registro sobre todo con los cambios de sordina, y dirigiendo con la mano derecha a un grupo que parece estar disfrutando de la libertad controlada. En este segundo tema hubo un espacio para la música más melódica y por un momento el líder pasó a ser el piano de Davis, que se fue de viaje a la África más profunda, la del gran Abdullah Ibrahim Era muy curioso ver cuatro músicos que “parecían” libres en su trabajo pero que no dejaban de revisa las partituras infinitas, incluso al batería hubo un momento en que Smith le señalaba exactamente donde estaba el pasaje que quería hacer. Bis de desarrollo más melódico, es como si a medida que avanzaba el concierto la melodía se fuese imponiendo, sin prisa como algo natural entre amigos que van encontrando sus gustos en el debatir continuado. + info l Candido Querol