VV.AA. | Road of the Gypsies

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VV.AA. | Road of the Gypsies – L’Épopée Tzigane

Network | Karonte, 2015

El prestigioso sello Network reedita, en nuevo formato, una de las grandes joyas de su discografía: Road of the Gypsies (1996).
Se trata de u
n doble recopilatorio de treinta y dos canciones que, con el tiempo, se ha convertido en un imprescindible para todo buen amante de las músicas gitanas. Temas clásicos de los grandes nombres de esas músicas, junto a otros cortes inéditos de grupos menos conocidos, pero igual de encantadores. Además incluye un extenso y muy interesante libreto, lamentablemente solo en francés, inglés y alemán, que cuenta en detalle la historia, emigración e impacto cultural de esa nación invisible y de su música.
Es realmente interesante el texto de introducción de ese libreto, que explica el origen de los gitanos, escrito por el filósofo e historiador
Al- Firdusi:
El buen rey persa Bahram Djour se vio conmovido por las quejas de su pueblo empobrecido, que le pedían celebraciones con música, igual que lo hacían los ricos. Él mismo pidió a su suegro, el rey Shankal de Kanauj que vivía en los altos valles del Ganges, que para ello le enviara doce mil músicos. Cuando llegaron, el rey les dio de todo para vivir, tierras para cultivar, un burro, un buey y una gran cantidad de maíz a cada uno. Pero después de un año, todos ellos estaban hambrientos, se habían comido sus bueyes y el maíz. Irritado, el rey les “aconsejó” que pusieran cuerdas de seda en sus instrumentos, montaran sus burros y dejaran sus tierras. A partir de ahora tendrían que vivir viajando y viviendo… ¡de su música!
.
Ese largo viaje, aún sin acabar,
cubre el trayecto desde la India y Oriente Próximo hasta España, y que (como tan bien queda reflejado en este compilado) pasa entre otros países por Rumania, Grecia, Hungría, Albania, Alemania o Francia. Un trayecto que empezó hace más de mil años y que a través de sus canciones narra su amor por la naturaleza, su pasión por la vida, su sufrimiento y su existencia cotidiana.
Justamente quien abre este recomendabilísimo recopilatorio es nada menos que Camarón con su Nana del Caballo Grande (letra de Federico García Lorca), el impresionante tema que cerraba su controvertido y legendario disco La Leyenda del Tiempo. En ese corte el sitar de Gualberto acompaña la sentida voz del “de la Isla”. Pero es que a continuación podemos escuchar nada menos que el Ederlezi de Goran Bregovic. Y poco después es la “reina gitana” Esma Redzepova la que nos desgarra con su Szelem Szelem. Por no mencionar a los rumanos Taraf de Haidouks, los macedonios Ko
čani Orkestar, los franceses Bratsch o los irlandeses-rusos Loyko.
Todos ellos, junto a los otros intérpretes, muestran la gran variedad y riqueza de una música que puede abarcar del flamenco, al manouche o las músicas rom y que instrumentalmente se relevan el protagonismo, unas veces son las guitarras las que predominan, otras los violines, en otros casos los metales o en otras ocasiones las voces.
Aunque el debate sobre si existe realmente una “música gitana” sigue abierto, ya que hay quien afirma que los músicos gitanos han adaptado su estilo, con gran versatilidad, a las culturas que han ido encontrado en su camino. A día de hoy aún persisten las preguntas de: ¿son los gitanos plagiadores o inventores, puristas o rompe-moldes?. Y la discusión viene de lejos, porque el etnomusicólogo húngaro Béla Bartók ya afirmaba en 1933 que el termino “música gitana” era inexacto.
Que cada uno saque sus conclusiones, lo que sí es cierto es que en este doble cd podemos co
ntrastar la música tradicional de los mencionados Taraf De Haidouks, con la profesionalidad culta del Istanbul Oriental Ensemble. Podemos también maravillarnos con los Músicos del Nilo y su rebab (un ancestro del violín) o con Suwa Devi Kálbelya y la música del Rajasthan. Descubrimos asimismo la influencia del gran Django Reinhardt a través de los virtuosos guitarristas Angelo Debarre, Titi Winterstein Quintett, Matelot Ferret o Schnuckenack Reinhardt. Y maestros del clarinete como el turco Mustafa Kandirali o el griego Yiorgos Mangas.
En total aquí se nos muestran veintiocho grupos de diecisiete países distintos y que nos dejan más de dos horas y media de una música sugerente y a la vez desgarradora.
Lo dicho, una obra imprescindible.
+Info | Relacionados | Miguel Amorós.