VV.AA. | Real World Gold

Maryam-MursalCD
VV.AA.
Maryam Mursal: “The Journey”;Sevara Nazarkhian: “Yol Bolsin”
Nusrat Fateh Ali Khan: “Night Song”; The Blind Boys Of Alabama: “Spirit of the Century”
Real World Gold |  Resistencia, 2012

A rebufo del Festival Womad, Peter Gabriel halló otra manera de difundir las músicas del mundo con la fundación en 1989 de su propio sello discográfico: Real World. Mucho ha llovido desde entonces –¡casi un cuarto de siglo!–, pero el catálogo ha ido creciendo con todo tipo de géneros de cualquier rincón del planeta, abriéndose progresivamente hasta el jazz de vanguardia (Portico Quartet) e incluso el indie de autor (Joseph Arthur). Su repertorio abarca desde el pop sudafricano hasta el folk sami del círculo polar ártico, pasando por el dub etíope o el ska mexicano, con un total de 200 referencias de las cuales muchas se habían agotado sin quedar existencias en el mercado. Ésta es la principal razón por la que los responsables de Real World (que distribuye Resistencia en España) se han decidido a seleccionar y reeditar algunas rarezas y joyitas de su colección a petición de muchos seguidores que llevaban años esperando una segunda oportunidad para hacerse con un ejemplar original.

Uno de los álbumes más representativos y rompedores del sello fue sin duda Night Song, firmado por Nusrat Fateh Ali Khan en comandita con el productor canadiense Michael Brook. Conocido por sus colaboraciones con Eddie Vedder, Alanis Morisette y el citado Peter Gabriel, Nusrat Fateh Ali Khan poseía una espléndida voz melismática capaz de transportar al oyente hasta otros estados de conciencia. Night Song, que nació como secuela del también resaltable Mustt Mustt (Real World, 1990), contiene atmósferas densas, dub ambiental y texturas sedosas que son puro gozo (esas guitarras etéreas, esos armonios hipnóticos, esos bajos saturados). Con nombres como los de Richard Evans y el ex–Japan Mick Karn entre sus cómplices, los dos firmantes del disco ponen los acentos en el tratamiento rítmico, con el fin de aunar la música qawwali con los gustos occidentales. Tanto es así y con tal acierto que por momentos uno parece escuchar lo que parecieran detalles y envoltorios descartados de los mejores álbumes de U2 –los que produjeran Eno y Lanois, claro–. Como prueba, remitimos a piezas como Longing o Sweet Pain, que tampoco desentonarían en un trabajo con Morente.

En una estela similar, Sevara Nazarkhian presenta en Yol Bolsin con el acompañamiento de Hector Zazou, quien no sólo produce, arregla y compone, sino que toca los teclados, se encarga de las remezclas y de la alquimia sonora. Grabado en 2003, Zazou seguiría con este trabajo su particular senda musicológica por SevaraNazarkhianCDOriente Medio que iniciaría con la tibetana Yungchen Lhamo Coming Home (Real World, 1998)– y que terminaría con Swara In the house of mirrors (Crammed Discs, 2008)–. Piezas en su mayoría prestadas del cancionero tradicional sufí y tamizadas por las sedas electrónicas de Zazou, las de Yol Bolsin adoptan en general un tono de chill-out un poco amodorrante, por más que cortes como el que da título al CD sean más moviditos –con inclusión de guitarras funky que recuerdan los experimentos de Byrne & Eno en My life in the bush of ghosts (EG/Virgin, 1981)– y otros, como Galdir, añadan una orquesta en su clímax final. Cuando Uzbekistán se independizó del yugo soviético tras el declive de la URSS, Sevara Nazarkhian decidió reorientar su trayectoria no tanto hacia la búsqueda de las raíces perdidas, sino la exploración de muchos caminos aún por transitar, asegurando así una mayor prosperidad pensando más en el futuro y no en el pasado. Para ello se valdrá de percusiones, flautas e instrumentos de cuerda inusuales al oído occidental (como el doutar, una especie de laúd de dos cuerdas originario del siglo XV) junto a sintetizadores y bases programadas.

Por su parte, The Journey, de Maryam Mursal, contiene suficientes razones como para formar parte del proyecto Big Blue Ball (Real World, 2008) que organizó Peter Gabriel con muchos artistas del sello y que mezclaba estilos y lenguajes de todo tipo con gran soltura. Esta especial amalgama asoma en piezas como Welcome o Hamar, entre otros temas ajenos o tradicionales arreglados o reescritos por Soren Kjaer Jensen, que se comparte la producción con Simon Emmerson. Con un ritmo vitalista y contagioso, Maryam Mursal narra en ocho partes su desnortada odisea de más de siete meses desde que abandonó Somalia con sus cinco hijos y acabó desembarcando ni más ni menos que en Dinamarca. Antes de la guerra civil que asoló su país natal, Maryam Mursal era una destacada intérprete de soul y blues que tuvo que ejercer como taxista para subsistir durante el conflicto, antes de huir con rumbo a Europa. Para ello, la cantante se expresa enérgica, respaldada por una potente sección de vientos y metales, con brillantes aderezos orquestales, coros, bases programadas y percusiones varias, contando entre los músicos invitados con gente de la casa como Peter Gabriel, Hossam Ramzy y samples de Yma Sumac, clara influencia de la titular del disco.

La excepción que confirma la regla (la del eclecticismo) es Spirit of the Century, la colección de canciones anónimas del cancionero popular estadounidense adoptados por la particular sensibilidad vocal de los Blind Boys Of Alabama. Recicladas por los dos productores del disco, John Chelew y Chris Goldsmith, a estas piezas se suman también algunos covers de Ben Harper, Tom Waits y los Stones. Dotados de unas voces celestiales y profundas, los Blind Boys suenan tan bien conjuntados que llegan a transformar aquello que cantan en algo totalmente distinto, alzándolo a una categoría superior, casi mística. Sirvan de muestra el excepcional viraje funky de Nobody’s fault but mine (como otrora hicieran los Led Zeppelin en clave heavy) o la fusión que hacen del himno nacional Amazing Grace con la música de La casa del sol naciente, de los Animals de Eric Burdon. Para predisponerse musicalmente, los Blind Boys parten de un sentimiento común muy ligado a su personal fe cristiana. No en vano, la actual formación retoma la filosofía estética de los primeros Blind Boys, quienes debutaran en 1939 como grupo de gospel exclusivamente a capella. Spirit of the Century supone uno de los trabajos más estimados por los fans de la banda, quizá por ser de los más asequibles tanto por su contenido formal como por el repertorio escogido, sin caer por ello en el conformismo estilístico ni la autocomplacencia comercial. A ello contribuyen en buena medida algunas primeras figuras del jazz y del blues como John Hammond, Danny Thompson y Charlie Musselwhite +info | Relacionados | Iván Sánchez-Moreno