VV.AA | Beat, Square & Cool

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Beat, Square & Cool

Moochina-Jazzwise | Harmonia Mundi 2012

Segunda entrega de esta interesantísima colección que, bajo el nombre de Beat, Square & Cool nos ofrece, no sólo parte de las mejores grabaciones que el mundo del jazz hizo para el cine, si no también una parte de la historia de cómo el jazz (sobre todo en la época del bebop) se convirtió en la banda sonora social de toda una generación (la Beat) que cambió la cultura norteamericana.

El jazz, lejos del carácter elitista, exclusivo e intelectual que se le aplica hoy en día, principalmente porque los blancos quisieron apoderarse de él, fue la primera música popular de todos los tiempos. Fue el primer estilo que produjo lo que hoy conocemos como el fenómeno fan, y era la música de moda que todo el mundo escuchaba y quería oír. De ahí que la industria cinematográfica quisiera abrazarse a esa música incorporando a sus principales exponentes a sus bandas sonoras.

Beat, Square & Cool es una recopilación que reúne ocho bandas sonoras bajo el tamiz de una preciosa caja con 5 discos, que incluye un laborioso e interesantísimo libreto de 60 páginas que ilustra a la perfección cada una de las películas y cómo se gestaron dichas bandas sonoras.

La primera B.S.O con la que nos encontramos es la de la película The Wild One, compuesta por Leith Stevens. Seguramente, las 12 piezas que confirman esta obra supongan el punto álgido de la obra del compositor. Todo un despliegue de hard bop en estado puro, dotado de una elegancia y unos arreglos majestuosos. Dentro de esta corriente podemos entroncar también la B.S.O de la película Paris Blues, compuesta en este caso por Duke Ellington. Como todas las composiciones de quizás, el mayor compositor de la música norteamericana del siglo XX, la nobleza con la que dotaba a su música influyó enormemente en el resultado de la cinta cinematográfica que estaba protagonizada por nada menos que Paul Newman y Sidney Poitier.

Pero Ellington no es la única primera figura del jazz que aparece en este volumen. Charles Mingus se encargó de poner música a Shadows, filmada en 1959. En este caso Mingus proyectó el trabajo, más como un disco propio que como una B.S.O al uso. De hecho alguno de los cortes apareció posteriormente en alguno de los álbumes de uno de los músicos más personales y genuinos de la historia del jazz.

La caja no contiene nada despreciable ni que no merezca la pena, pero sí que es justo destacar una B.S.O sobre las demás, aunque como digo son todas realmente buenas. Hablamos de las composiciones que el oscarizado Johnny Mandel hizo para la película I want to live! (1958), que suponen la primera película que utilizó el llamado jazz moderno, escrito y arreglado por el compositor de la corriente de la Costa Oeste. Todo un golpe de gigante que aunó, hasta ese momento como pocos, lo mejor de la escena musical de la costa oeste en un ejercicio magistral de bebop. Abrió además las puertas de Hollywood a otros grandes compositores de jazz ya que se trata de la primera gran producción orquestal y jazzística moderna de la historia del cine.

Completan la caja las B.S.O de las películas The Subterraneans, adaptación cinematográfica de la novela de Kerouac, donde destaca la melodía y la interpretación del corte Coffe Time a cargo de Carmen Mcrae, junto al toque swing que ambienta a la perfección la atmósfera que requería dicho guión, y las composiciones de Freddie Redd, Franz Waxman y Norman Granz´s para las películas: The Connection (1961), Crime in the Streets (1956). Sin olvidarnos del supergrupo con el que contó Norman Granz para grabar la filarmónica B.S.O de Le Tricheurs (1958), que incluía nombres como los de Stan Getz, Coleman Hawkins, Oscar Peterson o Dizzie Gyllespie… ¡Total nada! Info | Relacionados | Bruno Freire León