Vincent Peirani & Emile Parisien Duo Art

Peirani  Parisien
Vincent Peirani & Emile Parisien Duo Art
“Belle Époque”, ACT, 2014

La más adictiva pareja de músicos franceses de jazz formaron este dúo para recrear la obra de Sidney Bechet. Afortunadamente, vistos los resultados, en el último momento decidieron no centrarse exclusivamente en el compositor y clarinetista norteamericano y deleitarnos con temas de otros músicos y sobre todo suyos. De Bechet escogen Egyptian Fantasy y Song Of Medina, ambos temas nos adentran en ambientes exóticos y no es difícil imaginar el saxo soprano de Parisien amansando alguna serpiente mientras la cadencia pétrea del acordeón de Peirani refuerza la tensión que este dúo puede darle a cualquier composición. Si además los has visto en directo, no te será difícil imaginar a Parisien retorciéndose con su instrumento. En medio de ambos temas y para no alejarnos de la época nos presentan Temptation Rag de Henry Lodge, ahora es el acordeón de Parisien el que nos tira de cabeza a los acordes del ragtime, aun que al final del tema el dúo nos monta en un carrusel imaginario e intenta quitar hierro al asunto. Un giro maravilloso. Hysm (Parisien), el saxo tiene que trabajar en una base arisca, los agudos del acordeón parece un terreno difícil para crear melodías, pero van apareciendo nuevos tonos y Parisien sabe aprovecharlos. Le cirque des Mirages (Peirani) vuelta a los aromas de los zocos, ahora es el acordeón quién se mantiene fiel a la melodía, ahora es más fácil construir sobre modelos familiares, hasta Nino Rota podría participar en esta maravilla de banda sonora, que gire el carrusel, que los espejos reflejen aquello que no queremos ver.  Place 75 (Parisien) con un ritmo vertiginoso los dos músicos se lanzan en una especie de allegreto que bebe, a mi parecer, más de la música clásica que no del jazz de principios del siglo XX. Schubertauster (Peirani) es un desarrollo de más de nueve minutos a partir de la música de Schubert y creo que es el tema donde el acordeón se permite desarrollos más libres, recuerdo que en directo fue toda una experiencia sonora. Para terminar un par de versiones, vuelta a los orígenes del jazz. St. James Infirmary de Irving, el blues que popularizó Louis Armstrong o Janis Joplin, pero con un acordeón ejerciendo de contrabajo y un saxo soprano que huye de cualquier brillo que lo delate (impresionante). Para terminar Dancers in love  (Duke Ellington) el dúo puede permitirse volver a swingear. El saxo soprano vuelve a oler a clarinete de Bechet y el acordeón cuando quiere puede sonar melódico, porque quieren. No os fiéis mucho por si acaso. + info | relacionados | Candido Querol