Vieux Farka Touré, un turista diferente

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Vieux Farka Touré, un turista diferente
”La música es el gran orgullo de Mali”

 

El difícil peso de llevar un apellido imprescindible para quienes entramos en contacto con las músicas del mundo durante la década de 1990 parece que no ha causado mayor efecto en nuestro protagonista que convencerle del camino a seguir. Iniciado en la percusión, pero guitarrista de vocación, la nueva referencia discográfica de Vieux Farka Touré es Touristes (Six Degrees, 2015), un trabajo sentido y contenido realizado junto a la cantante neoyorquina Julia Easterlin . Nuevos horizontes para un artista que gusta de abrazar nuevos retos y de subir al escenario. Esta misma semana, por ejemplo, pasará por Barcelona (sala Apolo, 10 de marzo), Lérida (Festival de Músiques Disperses, 11 de marzo) y Zaragoza (ciclo De La Raíz, 12 de marzo).


Tu nuevo álbum sigue la línea de colaboraciones que iniciaste hace ya algún tiempo. ¿Qué buscas al entrar en esta dinámica?

Para mí es emocionante compartir proyectos con artistas que son muy diferentes a mí. Represento un estilo de música muy específico que se convertiría en algo muy aburrido si acabara tocando siempre las mismas canciones. Estas combinaciones aportan nueva energía a mi trabajo y, además, me plantean nuevos desafíos. Es lo que más me gusta de este tipo de trabajos.


¿Qué o quién te llevo hasta Julia Easterlin, tu compañera de viaje en esta ocasión?

Fue mi mánager quien me presentó a Julia, después de comentarle que quería hacer un álbum con una cantante femenina. Nos “encerró” en un estudio para ver lo que sucedía entre nosotros y lo cierto es que fue genial comprobar cómo se generó inmediatamente una energía increíble. De entrada, Julia y yo no teníamos nada en común, un detalle que para mí convierte estos proyectos en algo muy interesante.


¿Por qué habéis escogido
Touristes como título del disco?

Con este trabajo hemos buscado desafiarnos mútuamente para probar y encontrar algo nuevo. La idea fue que Julia hiciera algo nuevo sobre mi música y yo hiciera lo mismo sobre la suya. Así que fuimos como turistas en la música del otro y de ahí que le diéramos este nombre al proyecto. Además, “touristes” es una palabra que es mitad Touré y mitad Easterlin .


¿Cómo presentarías tu música a una persona que no la hubiera escuchado nunca?

Le diría que es la música del desierto, la música del alma. Es blues africano, pero también rock africano. Porque en África están las raíces auténticas de estos dos estilos musicales.


Salif Keita me dijo una vez que la música es el petróleo de Malí, en el sentido de la mayor de sus riquezas. ¿Por qué crees que tu país es capaz de “producir” sin descanso tanto talento musical?

Creo que sucede así porque hemos nacido en la música, dentro de la música. Crecemos acompañados por la música y, de jóvenes, nuestros héroes son músicos. La música es nuestro gran orgullo, así que muchos niños crecen soñando con ser músicos. Además, es algo que puedes hacer sin necesitar una gran cantidad de dinero o de recursos. Y en un país pobre como Mali, pero con un largo historial de buena música, es natural que nos fijamos en ella para alimentar nuestras vidas en todos los sentidos. Llevamos la música en la sangre y a través de la sangre se entrega a la siguiente generación.


¿En qué momento se encuentra tu país? Tras una temporada difícil, leí que se ha organizado un nuevo festival internacional en Bamako.

Las cosas están más calmadas en Mali en este momento, aunque es una situación muy frágil todavía. Aquella seguridad que sentíamos hace unos años, cuando pensábamos que teníamos una sociedad dinámica, pacífica y respetuosa, no ha regresado del todo. La gente está nerviosa porque no sabe si habrá nuevos ataques. Mali es un país muy pobre, por lo que cada ataque provoca una gran cantidad de daño, tanto por las vidas que se pierden como por las dificultades económicas que genera. El resultado de los ataques terroristas es que todas las personas sufren, de una forma u otra. Así que la celebración de estos nuevos festivales ha sido una noticia fantástica.


Este 7 de marzo se han cumplido diez años de la muerte de tu padre. ¿Qué pensaría de la carrera que has logrado desarrollar, cuando al principio él no quería que fueras músico?

Estoy completamente seguro de que mi padre se siente feliz y orgulloso de mi trayectoria como artista. Estaba preocupado por mí porque él sabía perfectamente que la música es un negocio muy difícil, a menudo cruel. Pero aquí estoy, disfrutando con mis canciones, siguiendo sus pasos, después de diez años. En nuestro idioma, “farka” significa “burro” [NdR: se refiere al animal, muy apreciado en la sociedad rural a la que pertenecía Ali Farka Touré]. Mi padre fue llamado así porque era muy obstinado. Y yo he conservado ese apodo por la misma razón.


¿Piensas que Tombuctú sigue siendo el centro del mundo, tal y como tu padre escribió en
Talking Timbuktu (World Circuit, 1994)?

Sí, claro, para mí lo es todavía. Pero sucede que ahora el mundo es mucho más grande de lo que era para la generación de mi padre. Algo que he descubierto viajando, y que es el signo de los tiempos, es que ya no hay un solo centro, hay muchos. Como estamos todos más juntos, ya nadie está muy lejos del centro, donde quiera que estés. // www.vieuxfarkatoure.com | Relacionados | Jordi Urpi

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