Vasco Hernández

VascoHernandez
Vasco Hernández
“Luz de otra manera”,Resistencia, 2013

Este guitarrista nacido en Andorra, pero forjado en Madrid, más cerca de Vicente Amigo que no de Moraito, a mi humilde entender (y para poder dar pistas de su sonido) ha lanzado un trabajo que parece tener buenas críticas por todo el mundo, de hecho es curioso que haya apostado por que el libreto esté en inglés y alemán.
Bueno vamos con el disco en cuestión. Empieza con Algarabias, unas bulerías con Caros Mil-Homens al cajón ayudando a rimar esa guitarra fresca y saltarina. Siguen unos tangos con el nombre del proyecto, Luz de otra manera y verdaderamente es así, aun que parte de un sonido que podríamos identificar muy de Paco de Lucía, enseguida el bajo de Mariano Martos le ayuda a enfocar esa nueva luz que nos propone, hay unos dúos de rasgueos de Hernández con la percusión de Joáo Baláo también muy bonitos. Vuelve a las bulerías, con Cal y arena, dos percusionistas más el zapateado de Violeta Barrio, dan un ritmo muy intenso al tema, después lo modifica la bonita voz de Vanesa Lledó, y la figura del bajo vuelve a ser fundamental. Silencio son unas alegrías que empiezan con un solo de guitarra donde se recrea con sus propios ecos, hasta que unas palmas imponen el compás gaditano. La voz de Vanesa, la acerca a la canción sin perder el compás, la guitarra juega a salirse de la alegría para luego regresar. Playa de las piedras, una soleá por bulería que empieza definiendo el zapateao de Violeta Barrio y dará forma la guitarra de Hernández, potente, de pocos adornos pero intensos. Vuelve a los tangos con Casa de papel, la guitarra y el cajón van dejándonos ese vacileo del tango y la voz de “El Gavi” acabará dando forma al tema. Agua y luna, son unas bulerías bien introducidas por guitarra y bajo, en el canto no acaban de convencer. De hecho, en todo el disco me da la sensación de que el cante está en segundo plano, no sé si en directo será igual. Un ejemplo claro es en Noche y soleá, donde “El Gavi” entra muy entero pero después prácticamente desaparece, vuelve casi a los tres minutos otra vez muy bien, pero siempre como segundo, da la sensación de que es un disco de guitarras donde ha querido poner cantaores, pero no tienen muy claro su espacio. Para terminar,una zambra y una bonita canciónCuerdas de aire, donde ahora la voz de El Gavi se conforma con una especie de recitado. + info | Candido Querol