Tuxedomoon

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“Half-Mute”, Crammed Discs (2016)

Surgidos del arcén punk más vanguardista, Tuxedomoon sorprendieron a propios y extraños en 1980 con esta colección de piezas rarunas. Antes de este extraño debut ya habían editado algún single y se habían dado a conocer entre los círculos arty por medio de EPs colaborativos y performances que provocaban de todo menos indiferencia. Grabado en formato de trío –Steven Brown, Peter Principle, Blaine Reininger– antes de la añadidura de Winston Tong, Half-Mute sintetiza en su título la idea conceptual que resume el proyecto: la mitad de las diez piezas que lo componen es instrumental; la otra es cantada. “Cantada” es un decir, pues lo que impera es un bajo neurótico (a cargo del citado Principle) mientras una monótona y repetitiva voz va recitando un sermón mántrico y alucinógeno. Ésta va a ser la tónica que domine todo el disco, repartiéndose el protagonismo absoluto en los acentos melódicos el saxo de Brown o, en su defecto, violas y violines de Reininger.En su mayoría, los cortes que integran este Half-Mute pueden ser entendidos como atmósferas ambientales que describen/sugieren ciertos pasajes sonoros, en las que la melodía apenas se dibuja. Fifth Column, por ejemplo, evoca la migración de una caravana en el desierto; mientras que el bajo machacón va generando el movimiento ondulatorio de los camellos al caminar, los sintetizadores se encargan de evocar los vientos que peinan las dunas. What Use, más discotequera, remite al veloz avance de un tren expreso. En cambio, la larguísima KM/Seeding The Clouds que cierra el disco parece recrear la escena de algún ignoto film-noir en una abandonada ciudad, antes de que un helicóptero devuelva el saxo jazzy de Brown de nuevo al silencio.Los violines desquiciados de Reininger tendrán un destacado lugar en momentos como los que brinda Tribune donde, a ritmo de funky, entreteje una base disonante basándose en la vieja fórmula del Diabolus In Musica que dio tanto que hablar durante la Edad Media. También en Volo Vivace asumen las inevitables influencias del psicodélico violín que David Cross hizo sonar en dos álbumes de la talla de Larks’ Tongues in Aspic (1973, Island) y Starless and Bible Black (1974, Island), de los ínclitos King Crimson.Loneliness y 7 Years son las dos piezas que más se aproximan a lo que se entiende por canción. En la primera, las notas agudas que alcanza el violín y el ritmo monocorde que construyen graníticamente bajo y percusión recuerdan las intervenciones de John Cale cuando formaba parte de las filas de Velvet Underground. La lúgubre 7 Years, por el contrario, asume el principal peso en una voz histérica, un órgano funerario y una batería peleona, preparando la llegada del fantasmagórico homenaje al director de El doctor Frankenstein (James Whale, 1931), cuyo inicio –con una insistente campana distorsionada– ya avanza muchas de las características del grupo que harán escuela en el posterior rock gótico e industrial de finales del siglo XX.Así lo advierte Philippe Perreaudin, el coordinador del CD-bonus que acompaña el disco original de Tuxedomoon. Reeditado éste más de treinta años después, el segundo disco –debidamente titulado como Half-Mute Reflected– recoge trece nuevas versiones a cargo de diversos remezcladores y dj’s. Entre los nombres que aparecen aquí brillan los de Foetus (alter ego del prolífico J.G. Thirlwell) en una cinematográfica reconstrucción de What Use, así como Simon Fisher Turner, quien dedica su revisión de Nazca al añorado David Bowie a la par que confiesa haberse inspirado en la luna. Cult With No Name, que ya habían colaborado estrechamente con Tuxedomoon en el remake sonoro de Blue Velvet Revisited (2015, Crammed Discs), firman Loneliness, una de las versiones más pop junto a la que rehace la Non Finito Orchestra (Crash). Grey Lotus se descuelga con un siniestro 7 Years al estilo de Scott Walker, mientras que Julius Gabriel sorprende en KM/Seeding The Clouds con un alocado saxo jazzístico que busca su reflejo en los momentos más salvajes que Angelo Badalamenti orquestó para Carretera Perdida (David Lynch, 1997). Half-Mute Reflected, cuyos intérpretes contenidos aquí reúne bajo el hipotético nombre genérico de Give Me New Noise, cuenta además con las aportaciones solistas de todos los integrantes de la banda original: Peter Principle, Blaine Reininger y Steven Brown. De esta forma, el CD-bonus puede valorarse no sólo como una obra de continuidad, sino también como un trabajo autónomo. +info | Relacionados | Iván Sánchez-Moreno

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