Trilok Gurtu

trilok.jpgTrilok Gurtu
“Massical”
BHM / Indigo, 2009

Impresionante el devenir de este maestro indio de la percusión y el ritmo que una vez más demuestra que los limites musicales no existen. Fijaros sino en su currículo de estos últimos cinco años. En 2004 publica Broken Rhythms (Sony Music), un disco con su indudable sello personal que une mundos musicales diferentes y que incluía invitados tales como Huun Huur Tu (procedentes de Tuva y que dominan el throat singing, canto múltiple de garganta), Gary Moore (el veterano guitarrista) o el Arkè String Quartet (clásico pero innovador cuarteto de cuerda italiano). En 2006 edita Farakala junto a The Frikyiwa Family, un viaje que exploró los territorios comunes entre India y el oeste africano. Ese mismo año se presenta también Arkeology a nombre de Trilok Gurtu & Arkè String Quartet, donde profundiza su relación ocasional con ese cuarteto y aunque pueda parecer teóricamente opuesto a su anterior disco, en el fondo la fuerte personalidad musical de Trilok se convierte en un nexo claro de unión. Y en 2007 aparece el recomendable recopilatorio Twenty Years of Talking Tabla (Union Square Music), un doble CD que ofrece una amplia y rica muestra del universo musical de este percusionista hiperactivo. Ahora aparece este Massical que de nuevo lo llevará a múltiples festivales de todo el mundo. Como él mismo dice, en este disco ha intentado no fijarse en ideas concretas para defender y simplemente se ha dejado llevar y ha tocado su música para pasarlo bien. Afirma que en este disco el groove es mucho más importante que el virtuosismo. Incluso tiene una explicación para el título del disco: “Son las “masas”, y no las clases, las que han de tomar las decisiones musicales. Las clases siempre han tenido el dinero, pero siempre hay que intentar llegar a las “masas”. Por eso digo que la música es “másica”, no “clásica””.
La nueva banda de Trilok y que ha intervenido al completo en este flamante disco, está compuesta por
Carlo Cantini (del Arkè String Quartet) al violín, melódica y teclados; Phil Drummy el saxo, flauta y didgeridoo; Johan Berby al bajo y Roland Cabezas a la guitarra. Además siguiendo esa sana costumbre de invitar a músicos-amigos, también encontramos a Sabine Kabongo (Zap Mama) a la voz y al gran Jan Garbarek al saxo. El disco se abre con Seven Notes To Heaven, que no es un homenaje a Miles Davis que tituló un disco suyo como Seven Steps To Heaven, sino que responde a la idea básica de que simplemente con siete notas, y sus respectivos semitonos, “si las tocas bien, te acercas a Dios”. Pues tras esa afirmación se encuentra un tema, que si has escuchado un poco a Trilok, rápidamente adivinas que se trata de él. Ese cabalgar de las percusiones junto a una guitarra que juguetea y un radiante violín marcando la bonita melodía. Perfecta intro para el siguiente corte que, si no es la estrella del álbum, sí uno de los sobresalientes. Se titula Bridges y el comentario al respecto del propio Trilok es: “Yo creo en hacer puentes, no barreras. La música es UNO de esos puentes”. Aquí es donde interviene Garbarek, el gran saxofonista noruego, que aporta siempre un color especial con su instrumento y aquí aún más. ¡Excepcional!. Mumbai Shuffle es también otro tema a destacar, donde Trilok vuelve a demostrar la cercanía musical entre India y África y donde brilla la contribución de la cantante Kalpana. Otro disfrute. Havatight parte de la premisa de que resulta musicalmente difícil de ejecutar, pero intenta parecer todo lo contrario. Es un tema luminoso donde la combinación musical es encantadora y sobre todo las percusiones de Trilok suenan en primer plano. Y hay que comentar que cada actuación de este virtuoso se convierte en un autentico goce y se llena siempre de percusionistas ávidos de aprender de las evoluciones de este gran maestro. De hecho cada cierto tiempo Trilok, que está en permanente investigación sonora, presenta nuevos instrumentos. Justo en este Cd utiliza el Basic 1 hecho expresamente para él. En el espiritual Pathri podemos escuchar ese curioso “invento” junto a sus propios cantos y los coros de Sabine Kabongo. Y mención especial para la preciosa canción titulada Etnosur que Trilok dedica a ese encomiable festival andaluz y que ha visitado en más de una ocasión. Aunque la catedral del disco es Kuruksetra, algo más de once minutos que dedica especialmente al guitarrista John McLaughlin, con quien estuvo trabajando unos cuatro años allá por el 88. Un viaje musical entre oriente y occidente con diálogos entre guitarra, violín y percusiones que inevitablemente nos recuerda a los imprescindibles Shakti, aunque más eléctricos y contundentes. Como dice Trilok: “música para hacer del mundo un mejor lugar para vivir”.www.trilokgurtu.net // Miguel Amorós.