Trilogia de la Imperfecció: Nora

Caratula Nora
Trilogia de la Imperfecció: Nora
Sala Atrium 8 de diciembre de 2016

Nora es la primera parte de la Trilogia de la Imperfecció, el nuevo proyecto que acaba de presentar la Sala Atrium, una producción propia. Una trilogía que partiendo de una dramaturgia basada en Casa de Nines de Henrik Ibsen, se extenderá con las versiones de La senyoreta Julia y de La Gavina, dos de las obras fundamentales, respectivamente, de August Strindberg y Antón Chéjov. Tres perspectivas sobre mujeres que no se conforman con las convenciones de su época; que fueron retratadas por tres autores masculinos que, como dice Raimon Molins, adaptador del texto de esta primera obra y a la vez director de la misma, lo hicieron, en su momento, de una forma visionaria. Como toda trilogía será después de verla al completo cuando se ha de hacer patente la visión de esas mujeres que, de alguna manera, se rebelan contra la sociedad. En este caso las historias ya las conocemos, los personajes no han de sorprendernos en su evolución literaria, pero sí en la forma de presentarlos, de sacarlos de contexto, sin hacerlo, en ningún momento, más allá de lo necesario, lo que nos da las pistas y el significado de la intención de los artistas que intervienen en ellas.

La trama de Nora es en el fondo la excusa para que ella reaccione como lo hace. Una mujer felizmente casada en apariencia, que lo tiene todo, se encuentra atrapada por el chantaje al que la somete un empleado del banco que dirige su marido ―aquí han cambiado el del Sr.Krogstad, por el femenino de Oda―, siendo la actitud de aquél lo que desencadenará el final en el que Nora se siente como parte de esa casa de muñecas que es su hogar y la hará reaccionar de forma drástica para mantenerse en este mundo como una persona.Nora 1

Mireia Trias lleva el personaje a esos límites que pide el propio montaje, acompañándonos en ese viaje que la lleva desde la aparente felicidad a la máxima angustia y desesperación, y que hace que lo abandone todo por su libertad, su liberación. La actriz, como ya nos tiene acostumbrados en otros papeles donde la hemos podido ver, hace creíble la historia que nos cuenta, en esa línea tan difícil de mantener, transitando entre las reacciones más tranquilas a las más extremas, pero siempre transmitiendo esa veracidad con la que consigue llegar al espectador. Junto a ella cabe destacar la actuación de Patricia Mendoza, en un difícil papel en el que debe mostrarse fiel a su amiga, tratando de comprenderla, pero a la vez viendo, tanto en el momento que nos representan, como en otros anteriores que recuerdan, que la actitud de Nora con ella, no es la que hubiera querido, ni la que considera correcta. Las acompañan Oriol Tarrasón y Gal·la Sabaté en los papeles respectivos de Torvald, el marido de Nora, y Oda, la persona que la chantajea.

Un montaje que, jugando con las dimensiones reducidas de la sala, ha contado con la escenografía de Clàudia Vilà, junto a la iluminación de Maria Domenech, y que va más allá de lo que el espectador puede ver en directo. Protagonistas son también, de alguna forma, esas cámaras de video que tanto nos llevan a otros lugares fuera de la escena, como a los camerinos o al ficticio baño creado a la entrada― por el que los espectadores han de pasar para acceder a la sala―; como nos acercan los rostros de los protagonistas para que podamos apreciar en primer plano los sentimientos que estos expresan. Todo ello, bajo la dirección, como hemos dicho, de Raimon Molins, de una complejidad que él ha sabido resolver de forma impecable.

Arranque de una Trilogía de la Imperfección que si cuando fue presentada, sobre el papel ya prometía, y que una vez vista esta primera parte que nos ha acercado el personaje de Nora, de forma notable, nos hace estar pendientes de los otros dos tercios que nos quedan por descubrir, para completar ese retrato femenino en tres capítulos que los componentes de la Sala Atrium han tenido la valentía y el acierto de crear. + Info | RelacionadosTexto: Federico Francesch | DESAFINADO RADIO