Tony Allen / MMM09

tony-allen.jpg Tony Allen
Muestra de músicas del mundo

Teatro Fernán Gomez. Madrid
18 de abril de 2009

Tras una exhibición que el baterista nigeriano realizó hace tres años en La Casa Encendida, y que no dejó de ser más que una demo que nos dejó bastante fríos, no había tenido la oportunidad de ver en directo, y en todo su esplendor  al que para Brian Eno es: “el mejor baterista que jamás haya existido”. Y era una deuda que tenía pendiente, ya que era conocedor de la potencia y calidad de sus conciertos. Ha sido dentro de la tercera edición del festival Muestras de Músicas del Mundo ´09 donde me he podido quitar esa espina. 
Fela Kuti, padre del afrobeat junto a nuestro personaje, decía que Tony Allen tocaba como si lo hicieran tres bateristas a la vez. Y no le faltaba razón al hacer esta afirmación, ya que el dominio sobre la batería del nigeriano es absoluto. Con una técnica muy jazzística en la ejecución, Tony Allen fluye por el poliritmo como el que camina por la calle. Cambia de 4×4 a 6×8 indistintamente  de compás en compás, ejerce de maestro de ceremonias, de cantante y de director de una banda que funciona como un bloque en el que sería imposible destacar a ninguno de ellos sobre el resto, ya que el altísimo nivel y calidad que demostraron en los momentos en los que el show les permitió lucirse lo imposibilita.
Durante los próximos meses está prevista la salida de un nuevo álbum de Tony Allen que llevará por título Celebration, del cual pudimos escuchar algunos temas de adelanto, y que continúa por la senda del afrobeat tranquilo y equilibrado de su anterior trabajo Lagos no Shaking (Honest Jons Records 2006). De dicho disco se escucharon temas como Ise Nla o One Tree, y de sus múltiples trabajos antiguos sonaron canciones como Afro Disco beat, Crazy Afrobeat o No Accomodation for Lagos que hicieron que el público entrara en ese trance que produce el afrobeat. Tal fue el asunto, que a pesar de la suma comodidad de los asientos del recinto, gran parte del público no pudo resistir sentado, y quienes lo hicieron, movieron la cabeza durante toda la actuación cual tentetiesos.
El concierto de Tony Allen vino a demostrar varias cosas. Por un lado, y como hemos afirmado desde las líneas de B!ritmos en más de una ocasión, que el afrobeat está más vivo que nunca. Por otro lado, el estado de forma físico, creativo, artístico y técnico de un Tony Allen que cuenta ya con 68 años. Y por último, que hay valorar la suerte y la oportunidad que aún se nos brinda de poder disfrutar en pleno apogeo de leyendas vivas de la música. Una vez más solo me queda decir: For Ever Lives Afrobeat! // Bruno Freire León