Toni Zenet, una joya en bruto

zenet.jpg Toni Zenet: una joya en bruto

Hace casi veinte años aterrizó en Madrid dejando atrás su Málaga natal pero sólo en el sentido geográfico porque Zenet conserva de vez en cuando ese deje que le caracteriza y hace aún más personal su sugestiva propuesta musical. Acaba de lanzar Los Mares de China (Volcán), un disco exquisito de principio a fin, una joya de esas que muy de vez en cuando consiguen quedarse en tu equipo de música días y días, y escucharlo y volverlo a escuchar no sólo no empacha, sino que te engancha. Pero el resultado de este curioso trabajo no sale de la nada, sino que muy al contrario, cuenta con un auténtico crooner que en la vida lo ha hecho casi todo: además de reconocido actor –el propio Antonio Bardem se fijó en él para darle el papel de protagonista en la serie “El Joven Picasso”-, no se le han caído nunca los anillos para vender enciclopedias, hacer de albañil o dirigir a actores. “Sí, he hecho muchas cosas en la vida, pero no más que cualquier otro. Lo que está claro es que cuando se ha pasado hambre, hay que pasar a la acción y si hay que buscarse la vida, vendo lo que haga falta” –declara el cantante-

Viendo su presentación hace unas semanas en el Fnac de Diagonal Mar de Barcelona, las bellísimas canciones de Los Mares de China toman una dimensión aún más especial: Zenet las interpreta, las borda y adorna y, seduce… “La culpa la tiene Javier Laguna, ese gran cabezón y poeta que ha hecho esas letras magníficas con las que me identifico plenamente. Él le puso los cojones que se tenían que poner y con el impulso de Juan Ibáñez (Warner Chappell) y Volcán, echamos el proyecto pa’adelante. Con Javier –Javier Laguna- y José –José Taboada-  hemos trabajado como la Santísima Trinidad”  Ellos, junto a Javier Diana, son los herederos de Sur S.A., una banda que ya dio que hablar en los 90 y de la cual parecía haber quedado pendiente un proyecto como el que ahora ha visto la luz: “Con Sur S.A. nacimos en un momento equivocado, porque hacíamos soul-funk en español y con guitarra flamenca, en una época que nadie hacía nada así. El “Malaracha” lo sacamos en el 92 y nadie apostaba un puto duro por esa música. Éramos doce en escena y lo pasamos muy bien, pero ya nos apetecía hacer algo de más calidad, algo con lo que podíamos gozar de cada instrumento.” Nada más lejos de la realidad, porque este abanico de diez temas transpira pura música de calidad salpicada de ramalazos tangueros, golpes de bolero, bossanova y reminiscencias copleras. Melodías íntimas, de clubbing y distancias cortas que recuerdan tan pronto a Miguel Molina como a Frank Sinatra y que acaban con una providencial versión de Non je ne regrette rien que, como no, Javier Laguna rehace a imagen y semejanza del malagueño en un Ná de Ná. Casi ná, vamos.// MariaJo López Vilalta La Morocha