The Waterboys

Voll-Damm 49 Festival Internacional Jazz Barcelona
19 de noviembre de 2017

Hace años que podemos celebrar que cuando un grupo “importante” graba un disco, la gira de presentación pasa por las principales ciudades del estado. Esto, que es una suerte, puede tener el inconveniente de que muchos de los temas clásicos, que muchos ansían oír, pueden ir quedando en el olvido, porque la actualidad manda y ocupa su lugar. Algo de esto “temíamos” en la actuación de esta banda emblemática con líder carismático y con más de tres décadas de recorrido. Y más si tenemos en cuenta de que en su último trabajo, Out Of All This Blue, Mike Scott ha dado rienda suelta a su creativa inspiración y ha compuesto veintitrés temas en su edición doble y once más en la triple. Si bien esta última está repleta de versiones alternativas o instrumentales. Según comenta él mismo, se trata de un trabajo de exploración donde la música pop está repleta de ecos de R&B, country, soul, funk y hasta con pinceladas de hip hop.
De hecho una revisión a los setlists que la banda estaba haciendo en sus conciertos anteriores al de Barcelona, indicaba que el repaso a ese último disco era extenso e intenso. Y así fue.
De entrada la platea de la amplia Sala Barts estaba repleta de sillas. En su anterior visita el público estaba de pie y, según nos dijeron, fue la banda quien lo pidió así. Lo cierto es que ese público en su mayoría era adulto y vimos muy pocos jóvenes, eso indica que la banda tiene seguidores fieles pero que, por lo menos aquí, cuesta de contactar con público de menor edad.
El concierto estaba “sold out”, pero una hora antes de su comienzo, eran pocos los que ocupaban sus sillas para ver a Sophie Morgan, una cantante y compositora nacida en Liverpool. Apenas tiene un par de singles y un EP publicados, pero fue el propio Mike Scott quien la escogió al escuchar la versión que había hecho de The Whole of the Moon. En apenas media hora y acompañada por un violín, un guitarra y ella misma al teclado, nos ofreció todas sus canciones, versión incluida, con una preciosa delicadeza acústica.
Tras ella una estridente banda sonora de canciones, que según dicen elige el propio Scott, en la que echamos de menos que no sonaran U2. Y es que justo la banda irlandesa eligieron el mencionado The Whole of the Moon como intro de sus conciertos de la gira The Joshua Tree Tour 2017. Así que esperábamos que hubiera “compensación”, pero no la hubo. De cualquier manera y puntualmente, según horario, aparecieron los nueve músicos que Scott ha reclutado para esta gira. El propio Mike Scott a la voz y guitarra. Su fiel Steve Wickham al violín. El eficiente Aongus Ralston al bajo. El alocado “Brother” Paul Brown a los teclados. El nuevo guitarra Bart Walker. La novedad de dos voces coristas, que además ocupaban la primera fila del escenario junto a Scott, Zeenie Summers y Jess Kav. Y los dos baterías Ralph Salmins y Jon Green. Y resulta curioso que hayan dos baterías, cuando justo en el disco las bases rítmicas fue el propio Scott quien las ha trabajado a base de samplers, aunque en directo sonaron bien contundentes.
Ya nada más salir al escenario se notaba el buen humor de Scott bromeando, pero se cumplieron las previsiones y sonaron cinco canciones seguidas de ese último disco. We Choose Who We Love, Santa Fe, If I Was Your Boyfriend, If the Answer Is Yeah y Love Walks In. Todas ellas con el violín de Wickham casi desaparecido y un ambiente funky&soul en todas ellas. Aunque el final de la última la empalmaron con So in Love with You y sonó como si de un gospel espiritual se tratara, con todos ellos cantando, y hasta incluso salió Sophie Morgan para apoyar los coros. Fue uno de los primeros momentos emotivos de la noche.
Siguieron con la primera visita al pasado, A Girl Called Johnny, una canción dedicada a Patti Smith en la que Scott se puso al piano y en la que por fin vimos esos diálogos brillantes de violín y piano. Además se vinieron arriba con el intenso final y hasta lo retomaron dos veces más, algo que el público agradeció.
Con ese ambiente más caldeado entró muy bien ese blues&soul de Nashville, Tennessee donde Brother Paul se lució. De hecho ese verso de la canción que dice “mi alma está en Memphis, pero mi culo está en Nashville, Tennessee”, es suyo. Después la eléctrica Rosalind (You Married the Wrong Guy), justo la única canción que tocaron de su anterior disco Modern Blues y que tiene un épico final con Brother Paul de nuevo desatado, acabó de encender la llama de complicidad con lo que viniera del escenario. De algún modo evidenció que el público iba a aceptar todo lo que Mike Scott quisiera ofrecerles, que aceptaba los cambios que él quisiera darle a sus canciones y que iba a disfrutarlo fuera como fuera. Así que la única visita en la noche al clásico disco de Fisherman’s Blues con la folkie When Ye go away y donde el violín de Wickham hizo un bonito dúo con el banjo de Bart Walker y con Scott y Brother Paul bailando y cruzando sus brazos, se celebró ampliamente por el público que hizo un amago de levantarse de sus sillas.
No hubo tiempo, la banda atacó The Hammerhead Bar, una de las canciones más rockeras de su último disco y que deparó otro de esos especiales dúos, en este caso los mismos protagonistas que en el anterior tema, pero está vez con el violín y la guitarra eléctrica enfurecidos. Fue otro de los momentos álgidos de la noche. Sin que disminuyera el ritmo, otro viaje al pasado con la gloriosa All the Things She Gave Me, sin ese tremendo solo de saxo, claro, no está “Anto” Thistlethwaite, pero Wickham y Brother Paul se lo pasaron en grande dialogando mientras Scott y las dos coristas se marcaban una divertida coreografía.
Tras toda esa intensidad, momento para la calma y emotividad, se quedaron solos Scott y Brother Paul para hacer esa poética canción de perdida del amor que es The Girl in the Window Chair. A partir de ahí la recta final con un par de las mejores canciones de Out Of All This Blue, la intensa Morning Came Too Soon con un apasionante final con ese duelo de guitarras y la radiante Man, What a Women con un Wickham espléndido. Para seguir con otra imprescindible en el repertorio, la contundente Medicine Bow aunque en una versión corta y muy directa.
Relajo con esa bonita canción de amor que es The Elegant Companion, que Scott dedicó a su nuevo amor en un viaje en tren, y momento de baile con Didn’t We Walk On Water, con unos arreglos sacados de la chistera de Barry White que sirvió de lucimiento para las coristas.
Y final con la esperada The Whole of the Moon. Nada más sonar los primeros acordes de piano, todo el público se puso de pie y ya no se volvió a sentar. Con esta banda tan funky&soul, era inevitable que esa gran canción no adquiriera esos tintes, pero no importaba, el público la coreó a pulmón sin inmutarse.
La banda se retiró pero en seguida entró Wickham que se marcó un reel con su violín para que todos entraran bailando. Sonó la deliciosa How Long Will I Love You? en una versión más rockera y final con el clásico This is the Sea en versión funky y con toda la banda participando de la fiesta.
Fueron más de dos horas de música intenta y quizás no fue el mejor concierto que les hayamos visto, pero todos lo disfrutamos mucho. Y se notó que tanto Scott como su macro banda lo están pasando en grande y eso se trasmite y agradece. +Info | Relacionados | Miguel Amorós. Foto: Xavier Mercadé