The Wailers

the-wailers.jpg The Wailers
Festival Cruïlla de Cultures
Espai l’Arquera, Mataró
10 de julio de 2009

Cuando en un concierto el cabeza de cartel se llama The Wailers uno va a lo que va, a intentar vivir en la medida de lo posible un concierto que ya no puede ser, con un Bob Marley cantando aquellas melodías que son parte de la discografía mental de una buena proporción de la población mundial. Este era el deseo del público, y esto fue lo que ofrecieron los miembros de la legendaria formación. 

Y cuando digo eso, me refiero a su sentido literal, ni más ni menos. El concierto de The Wailers en Mataró fue – salvo escasas excepciones – un repaso a los temas más conocidos del cantante de reggae más famoso del mundo. No faltaron, a lo largo del recital, clásicos como Natural Mystic, Jamin’, Is this love, No woman no cry y un largo etcétera de los numerosos grandes éxitos del grupo jamaicano. Solo se olvidaron de alguna joya como Redemption song, que hubiera hecho las delicias de los allí presentes.

Para ser justos, esto tampoco debería ser una sorpresa, ya que la banda se encuentra en plena gira Exodus 2009, para conmemorar el mítico álbum que grabaron a finales de los setenta (Island, 1977). Por lo tanto, las cartas estaban encima de la mesa.

Pero la cosa no pasó de aquí. A pesar de haber actualizado moderadamente los acompañamientos, las canciones no sonaban vivas, les faltaba aquella chispa que hace que merezca la pena vivir los directos. En este caso, las emociones provenían del público, de la catarsis colectiva de cantar junto a 3000 personas aquellos temas tantas veces tarareados en la ducha o entre amigos. Así que los músicos eran un elemento más del show, no los protagonistas.

Por lo tanto, un resultado con sabor agridulce. En lo positivo, la oportunidad de escuchar en directo y por parte de la formación original – o lo que queda ella, ya que de los Wailers de la época de Marley solo aguanta Aston ‘Family Man’ Barret – buena parte de los mejores temas de reggae que se han escrito jamás. En el otro lado de la balanza, la oportunidad perdida de escuchar a una banda con un sonido e identidad propios, que no viva solo de su nombre e historia.

Como es tradición en el Cruïlla, la noche se completó con tres grupos más: Black Ghandi, Flowklorikos (proyecto compartido por Rafael Lechowski y Dejotafran) y Emeterians, y con el DJ Tute que se encargó de amenizar la espera entre grupo y grupo. Entre todos ofrecieron un recorrido completo por la historia de la música reggae, desde los sonidos más clásicos del root reggae de la mano de Emeterians al Hip Hop de Flowklorikos, pasando por un reggae con intenciones más mestizas hacia el funk o el gospel de Black Ghandi.// Rita Villà