La cançó en valencià, por fin

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La cançó en valencià
, por fin
.
(traducción del post publicado en el blog La caseta del plater el miércoles
, 6 de abril de 2011)

Por fin ha llegado a las librerías el trabajo La cançó en valencià | Dels gèneres tradicionals als repertoris moderns, un proyecto que empezó en el año 2006 y que ha tenido una conclusión apresurada que todavía no ha sido resuelta completamente.

En cualquier caso, el libro, de casi 600 páginas, representa la síntesis de más de veinte años de trabajo inventariando y ordenando la discografía de expresión catalana publicada en el País Valencià y siguiendo de cerca los avatares artísticos de quienes la han producido. Entrevistas, reseñas discográficas, posts publicados en mi blog, artículos de encargo y un largo etcétera de textos escritos durante este tiempo han sido reciclados y adaptados para encajar, junto al material inédito que la conforma, en el discurso narrativo de la obra. Ha sido, no hace falta decirlo, un esfuerzo enorme. Y estoy convencido que debería haber dedicado más energía. Pero no quedaban horas ni fuerzas. Ahora, dos años después de haberlo entregado a la imprenta, distanciado del esfuerzo y de la persona que lo hizo, el cuerpo me pide que prepare de inmediato una enmienda a la totalidad. Pero ya habrá tiempo: la maquinaria creativa no se detiene y los diagnósticos actuales (al menos los referidos a la parte artística) son necesariamente más optimistas que los de entonces. Así que el estímulo para continuar el trabajo parece redoblarse por momentos.

Analizándolo en frío, encuentro que el libro es, al mismo tiempo, síntoma y consecuencia de un cambio cultural muy profundo, una efervescencia creativa que, de momento, sólo emerge en el ámbito musical. Nunca se había dado una situación como la actual, con un censo de intérpretes tan numeroso y diverso y una producción discográfica con tanta calidad y variedad. Un fenómeno que este libro, por su mera existencia, certifica.

Se trata, claro, de un estudio con una doble circunscripción regional y lingüística que incurre en las paradojas y las contradicciones frenchinainherentes a esta naturaleza: el ámbito regional queda muy postizo cuando nos referimos a Raimon, Ovidi Montllor, Obrint Pas o Pau Alabajos, y el lingüístico no tiene demasiado sentido cuando el contexto en el que cada autor inscribe su producción lo transciende sobradamente, como es el caso de Senior i el Cor Brutal, por ejemplo. Sin embargo, ante las circunstancias especiales en las que se ha desarrollado la producción musical en valenciano —con una fuerte dialéctica entre la minorización cultural externa, el activismo resistencialista interno y su recepción parcial y muy condicionada en el resto del ámbito lingüístico catalán—, la doble circunscripción no es más que una imposición sobrevenida por la propia dinámica de los hechos que, desafortunadamente y en su mayor parte, no han tenido ninguna repercusión fuera de estos dos ámbitos.

Como en el libro no hay capítulo de agradecimientos, aprovecharé estas líneas para dar las gracias a todos los que, de una manera u otra, han contribuido para su realización: la Acadèmia Valenciana de la Llengua, que aceptó con entusiasmo el proyecto; Emili Sáez, que corrigió el texto con una atención exquisita; Gabriel Sendra, distribuidor eficiente y comprometido; los músicos del COM, que siempre han depositado en quien esto escribe una confianza inmerecida; la redacción de la revista Caramella, con quienes tantas horas de música hemos compartido; Francesc Estrela, primer lector del primer borrador del libro y la mirada generosa que acompaña la práctica totalidad de conciertos que se celebran en territorio valenciano; los lectores y comentaristas de mi blog, La caseta del plater, que me dan tanto a cambio de tan poco; los amigos periodistas de los cuales cada día aprendo —me ahorraré la enumeración por miedo a dejar fuera algún nombre imprescindible—; y los compañeros de la Colla de Dimonis de Massalfassar i de Tramús, con quienes llevamos veinte años programando conciertos, ciclos y festivales de música del país, a pesar de nuestras exigüas finanzas. Finalmente, querría un destacado especial para tres personas cuya contribución ha sido más que decisiva: Toni Torregrossa, del grupo Urbàlia Rurana, a quien le debo mi primer encargo “profesional” como cronista musical; Vicent Torrent, quien, al lado de Manolo Miralles y Miquel Gil, encendió la llama de la música tradicional en mi adolescència y que ahora ha sido el instigador inicial de este trabajo; y, sobre todo, Honorat Ros, que desde la Acadèmia Valenciana de la Llengua asumió el proyecto con un interés, una dedicación y una estima que nunca le podré agradecer como merece. // Josep Vicent Frechina