Terrakota / Madrid

terrakota.jpg Terrakota
Sala Caracol. Madrid.
7 de marzo de 2009

Un pequeño pero duradero bache de salud me hizo acudir al setenta por ciento de mis facultades físicas al primer concierto en conjunto de la célula de Madrid del equipo B! Pero aún así, las ganas de volver a ver al grupo portugués más la ilusión por incorporar a un nuevo efectivo con quien compartir fatigas musicales, hicieron que mis facultades espirituales no se viesen mermadas.

El evento contaba con la participación del grupo madrileño de reggae Emeterians como teloneros, que tenían prevista su actuación aproximadamente a eso de las 21:00 horas, pero ¡ah amigo! Con el fútbol nos topamos y el derbi entre los dos equipos de la capital (el Getafe es un pueblo limítrofe) hizo que todo el espectáculo se demorase una hora. Sesenta minutos extra que mi precaria salud temía sobremanera…

Emeterians, con once músicos sobre el escenario, desplegaron con acierto su artillería de roots reggae. Presentaban temas de lo que será su inminente segundo trabajo. Y no olvidaron prodigarle respetos a San Bob Marley con versiones de Lively up yourself y el medley de War / No More Troubles. Sonaron de lo más rocoso, y con un bajo que golpeaba en el pecho con la potencia de un gong.

Ahora bien, fue salir Terrakota a escena suficiente aliciente para que cualquier dolencia desapareciera al instante. Comenzaron a sonar los primeros acordes, salió la bellísima Romi Anauel a demostrar el dominio que tiene del escenario, y la sala Caracol, que registraba un lleno total, comenzó a vibrar con toda la amalgama de sonidos, estilos, instrumentos y ritmos que despliega Terrakota.

El grupo lisboeta, con un catalán y un italiano entre sus filas, es de esas bandas que han sabido orientar su punto de mira hacia latitudes diferentes a las que nos tenían acostumbrados otros grupos de la llamada etiqueta del mestizaje. Con Terrakota, uno tiene la certeza de que la citada "marca" tiene un presente y un futuro prometedores con bandas, que como ellos, han sabido salir de los clichés que estaban estancando al movimiento. Con África como principal fuente y tierra inspiradora, los lusos han sabido esculpir un estilo propio y reconocible, que de momento ha visto su punto culmen en su tercer disco: Oba Train, Gumalaka 2007.

El grupo desgranó lo mejor y más destacado de sus tres discos editados, a través de un directo preparado y rodado, que contó además con una puesta en escena que ayudó a disfrutar aún más del concierto.

Terrakota incluyen todo tipo de ingredientes en su panela (olla). Se mueven como unos inquietos nómadas desde el soukouss congoleño a las arenas del Sáhara profundo, haciendo escala en Malí y Senegal, sin olvidarse de la chirumenga de Zimbawe.

Especial color tienen sus trabajados ritmos percusivos, con el aditamento de instrumentos autóctonos como la mbira o piano de pulgar, el balafón, el sitar o la kora. Faceta en la que demuestran versatilidad y horas de estudio en el hábitat natural que les proporcionan sus remotos viajes.

Pasito a pasito, la banda portuguesa se está ganando un hueco y un prestigio en nuestro país a base de buenos espectáculos como el que ofrecieron.

Solo me queda añadir que es verdad eso que dicen de que la música cura el alma, a lo que yo apostillo, que a veces, hasta también cura la sinusitis…// Bruno Freire León con el apoyo logístico de Miguel Angel Sánchez Gárate