Tango siempre

tango-siempre.jpg Tango siempre
"Only Human"
Galileo,  2008

No deja de ser significativo el cambio de sentido en los títulos de los dos trabajos de esta formación. Hace dos años presentaban Tangents Galileo 2007 y reforzaban la propuesta con dos músicos del jazz más tangencial, el saxofonista Gilad Atzmon y el siempre inquieto SteveArgüelles a la batería y electrónica, ahora este Only Human Galileo 2008 apuesta por menos electrónica. JonathanTaylor sigue al piano y componiendo la mayoría de los temas, Ros Stephen al violín y cambio importante, el acordeonista Pete Rosser (del trío de fundadores, y a quien va dedicado el trabajo) es substituido por Paolo Russo al bandoneón, con un par de composiciones que aproxima al grupo, todavía más, al legado musical de Piazzolla, al mismo tiempo que les permite ser vanguardistas, Il Segreto es un tema donde puedes entender esto que digo. También el contrabajo cambia, pasa a manos de Richard Pryce y Milo Fell a la batería y electrónica recoge el testigo de Argüelles. Taylor es un músico que conoce varios lenguajes y se mueve con soltura por ellos, haciendo que mientras te encuentras a gusto en una base sencilla reconocible,sea el tango, la milonga o la música de Bach o de Portishead, los músicos tienen libertad para crear adornos maravillosos. Y al mismo tiemptango-siempre-1.jpg

o sabe homenajear a alguien como Chango Spasiuk que con su acordeón ha elevado el Chamaméa música internacional, cualquiera que conozca Spasiuk quedará impresionado por la fidelidad con que queda reflejada su música.  En el tema que da título al trabajo Only Human empieza Taylor con un solo de piano y poco a poco las programaciones primero y después el violín y bandoneón trazaran una composición que define muy bien como conciben el tango estos músicos.  El espíritu de Rosser no abandona del todo el grupo y en ese Dance of death que escribió con sólo 10 años se refleja toda la amargura de un pueblo que tiene que solucionar todavía muchas penas. Un trabajo exquisito que reafirma la primera impresión de aquel Tangents. Página web // Candido Querol