Sylvain Rifflet & Jon Irabagon

perpetualMotion
“Perpetual motion – A celebration of Moondog”
World Village | Harmonia Mundi, 2014

No hay mejor opción que sobreponerse al infortunio, superarlo, y perseguir tus sueños hasta forjarlos. Algo que sabrá mejor que nadie el protagonista de este ágape, Louis Thomas Hardin. El homenajeado en este disco y DVD es un músico y conductor de orquesta, adoctrinado por Leonard Bernstein en su formación como director, y que a la edad de dieciséis años quedó invidente por un accidente. Previa a esta faceta que desarrolló en la década de los setenta del pasado siglo, Hardin, se había codeado con los cats más afamados de la vida noctívaga, léase Charlie Parker, Dizzy Gillespie y Charles Mingus, desarrollando un denodado amor por el jazz. Algo que salta a la vista en las piezas que han elegido para la ocasión los saxofonistas Sylvain Rifflet (tenor, clarinete y electrónica) y Jon Irabagon (alto y tenor). Acompañados de un cuarteto dan vida y cuerpo a catorce composiciones nada cómodas en la que las esquirlas avant-garde están a la orden. Ya en Oasis, la primera pieza del homenaje, en sus primeros compases planea el fantasma del Tom Waits más iconoclasta, con unos ambientes fantasmagóricos e industriales. Pronto metamorfosea a sonidos klezmer, en la vena del John Zorn de Masada, y en un nuevo viraje se adentra en callejones tenebrosos con una guitarra disonante, a cargo de Phil Gordiani. Seis cuerdas salvajes dignas del mismisimo Marc Ribot más revoltoso. En Bird´s lament impera el bucle de una melodía orquestada por los saxos y aires beat, que harían las delicias de Allen Ginsberg. Mientras que en Black Hole, tema con atmósfera fúnebre, y From one to nine, una pieza de corte espectral y ambientación siniestra que estrangulan al oyente, se atisba especialmente el espíritu minimalista de Philip Glass. ´Round Paris, en su ejecución mínima total engasta los barruntos de un free-jazz que tartamudea por momentos en su parco y recatado discurso. Aska me, Maybe, o los efluvios de nana de My tiny butterfly, con unos coros de estudiantes de distintos colegios franceses que secundan a los vientos, podrían empastar perfectamente en La ópera de los tres peniques, de Kurt Weill. Fleur de lis se sale un poco de la tónica tan vanguardista y suena bucólica y pastoril, con aires celtas o de la Bretaña francesa, y unos exquisitos arreglos de flauta de Joce Mienniel. Nero expediton es un corto interludio que suena campestre, pero con cierta aura de misterio dado por los fantasmagóricos coros que lo acompañan. From the jazz book nº 2, con un inicio digno de Steve Lacy, retrotrae a los tiempos del ragtime pero con una estética experimental y rupturista con ventoleras de free-jazz sin concesiones. Mientras que From the jazz book extended, versión de la anterior, se muestra algo menos maniquea en cuanto a interpretación. Cierra el disco Santa Fe, dónde en una vuelta a lo mínimo tan sólo suenan el piano de Eve Risser y las flautas de Joce Mienniel, un soplo de ternura en clave de tango, que da paso a la calma entre tanta tempestad. Un DVD adicional, que explica la realización de este rendez-vouz a la figura de Moondog, intercala fragmentos de piezas y entrevistas a los músicos, que aparecen tocando en distitintas situaciones, ya sea en una azotea o en las calles. Perpetual Motion se presenta así como un homenaje inconformista a un músico disidente y con una voz personalísima. + info I Relacionados I Miguel Ángel Sánchez Gárate