Susheela Raman

yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - Susheela RamanSusheela Raman
Festival Mantra

L’Auditori, Barcelona
20 de mayo de 2008

Hacía relativamente poco que esta cantante angloindia había pasado por Barcelona presentando 33 1/3 (XIII Bis Records, 2007), su último trabajo hasta la fecha. Aunque en una conversación previa que tuvimos con ella y que pronto podréis leer aquí, nos confesaba que ya está preparando su próximo disco. Quizá ese momento creativo que la artista está pasando influyó, y mucho, en el repertorio y sobre todo en la forma de presentarlo. Porque hay que explicar que lo hacia dentro del marco de este recién nacido Festival Mantra. Y es lo que pasa con la creatividad de los artistas, que si los ves en esos momentos en que están deseando probar en directo todo lo que tienen en la cabeza, sin pararse a pensar excesivamente al festival al que acuden, puede pasar cualquier cosa. De hecho con los cuatro discos que tiene a su nombre, Susheela podría haber escogido un repertorio mucho más calmo y relajado, pero optó por la experimentación y por su lado menos tranquilo. Así que resultó comprensible que para el público fuera un shock su actuación, más aún si tenemos en cuenta de que por el ciclo habían pasado Los Monjes Tibetanos o Pandit Shubhendra Raö Sitar Trío.

Pues el concierto empezó con una improvisación entre sus dos acompañantes de los últimos años, Aref Durvesh a las tablas y percusión y su inseparable Sam Mills a la guitarra. Tras esa primera “experimentación” Susheela hizo su aparición. Cayeron Like a Rolling Stone, Where Did You Last Night, Heart And Soul, o el Voodoo Chile, todos ellos de 33 1/3, que es un disco repleto de versiones. Y es que ella revaloriza el termino de interprete, porque no se limita simplemente a cantar las canciones, sino que las reconstruye a partir de sus propias composiciones. Digamos que combina sus creaciones con los originales creando algo totalmente diferente, especial y único. Además su puesta en escena es expresiva y apabullante. Canta y a su vez interpreta con todo su cuerpo lo que canta, desde su cara a sus pies. Y su amplitud de matices es grande. También estrenó un nuevo y precioso tema llamado Magdalene. Sin embargo a veces el juego con la electrónica hizo que se dispersara la atención. Sam se enredó demasiado con los pedales y además en algún momento el sonido no acompañó a sus exploraciones electrónicas y se produjeron “ruidos” desagradables. Pese a ello, el medley que hizo con su tema Bolo Bolo y el Yoo Doo Right fue de lo mejor de la noche, que acabó con el relajante Nagumomo. La pena es que el público ya estaba totalmente desconcertado y desconcentrado, quizá lo contrario a lo que habían venido. // Miguel Amorós.