Soledad Villamil

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Soledad Villamil

Torquato Tasso, Buenos Aires. 22 de febrero de 2012

La programación del Tasso destinó todos los viernes y sábados de febrero a la artista Soledad Villamil, que luego, a pedido del público, tuvo que prolongar las funciones un fin de semana más. Si bien la oscarizada artista alternó “Canciones de viaje”, su reciente álbum, con temas de los otros dos discos: “Morir de amor” (2009) y “Soledad Villamil canta” (2007) focalizó toda su energía en éste último, que tal como su nombre lo indica, incluye canciones que viajan por Brasil, Chile, Uruguay, México y Cuba. Rodeada de excelentes músicos, Villamil puso su voz al servicio de una búsqueda que sin dudas la aleja del tango. En ésa búsqueda, hay entrega: la selección de temas elegidos incluye tanto composiciones propias como piezas de Pablo Milanés, Leo Masliah o Violeta Parra. En esta nueva faceta se atreve con foxtrot, copla española, ranchera, jazz y salsa, entre otros géneros, sin embargo, “aquella noche” en la que fue varias veces ovacionada, la magia brilló por su ausencia. Hago hincapié en “aquella noche” para quedarme con el beneficio de la duda. Pero la realidad es que no quedó claro si en ese viaje que propone está la búsqueda o viceversa. Sin embargo, es meritorio transitar el camino para encontrar la propia esencia.

Es que durante años la cantante nos tuvo siempre tan bien acostumbrados al buen tango y a la canción rioplatense que asimilar esta nueva arista no es fácil, pero la esperanza de conciliación aparece en la magnífica interpretación del tema “Maldigo del alto cielo” de la compositora chilena, Violeta Parra.

En síntesis, quien fue a buscar tango, se quedó con gusto a poco. Quien se acercó al concierto con la mente y el corazón abierto, habrá podido, sin lugar a dudas, disfrutar a lo grande. Es sólo una cuestión de actitud. + Info | Relacionados | María Eugenia Montenegro