Sineterra

Caratula Sineterra Fadisia
Sineterra
“Fadisia”, Warner Chappell, 2012

Fadisia es el último trabajo del grupo Sineterra, un grupo que nació en el norte de Italia hace ya algunos años, de la mano de Mario Musetta que contactó con la sarda Luisanna Serra para, curiosamente, interpretar música napolitana, desde aquellas latitudes. En seguida se añadió, al guitarrista y a la cantante, el trompetista de San Francisco, Charles Ferris, a los que se sumaron, posteriormente el batería Stefano Costanzo y el contrabajista Ron Grieco, completando así la banda.

Una banda con un sonido muy especial que lo dan, principalmente la trompeta de Charles Ferris y la voz de Luisanna Serra, y especialmente la conjunción de ambas. Un sonido que, para este disco, han redondeado con la intervención de Vicenzo Lamagna, también al contrabajo en algunos temas; David Mastropaolo, con el órgano y el armonio; y Marzouk Mejiri que toca las flautas tunecinas, y que interviene en un solo corte, igual que lo hacen Antonio Fraoli con el violín, o Sara D’Ajello Caracciolo a los coros.

Una música, la suya, difícil de definir, incluso porque dentro de su trabajo, Fadisia, encontramos temas muy distintos. Empezando por L’Altra strada, la primera canción, que interpretan solo con trompeta, guitarra y bajo. Con un principio que parece homenajear a La Strada felliniana que evocan, sufriendo a la mitad del tema un cambio rítmico mucho más rápido, para volver después a la melancólica melodía principal.

Luego oímos, Tango per dì, con un aire, al principio, más de chacarera que de tango, donde interviene por primera vez la cantante con su especialísima voz, grave, algo ronca, y susurrante, que va desgranando unas letras en un idioma absolutamente inventado por ella, con evocaciones a otros muchos que nos parece poder distinguir, de forma errónea, como hará durante todo el disco. Magnífico el solo de violín de Antonio Fraioli, con aires zíngaros, que remarcan unos coros, en los que interviene junto a la mayoría del grupo, Sara D’Ajello Caracciolo. Un precioso tema que, poco a poco, se va convirtiendo en una especie de vals que nos puede recordar la música del cabaret alemán de entreguerras.

Tras ella, Anea, una balada que nos traslada, de alguna forma, a las canciones procedentes del norte de Europa, así como a las melodías que algunas de las nuevas voces latinas, emparentadas tanto con el jazz como con la música electrónica, interpretan. Un ambiente mágico con una batería muy marcada, sobre fondos con sonidos oníricos.

Baluginìo es el siguiente corte, de duración mayor de lo habitual, como pasa en otros del disco. Ron Grieco nos introduce con su contrabajo con arco, sobre unos rápidos acordes arpegiados de guitarra y una trompeta que aparece para desarrollar la melodía, junto a Luisanna Serra nuevamente, esta vez con la voz más suavizada y aguda, ayudada con un eco forzado, para crear esa atmosfera que busca, doblándose la voz al final, en un ejercicio de dispersión melódica gracias a los efectos que introduce, llegando a fundir su voz con la trompeta.

Colki Kest , compuesto musicalmente por Mario Musetta, como todos los temas del disco, todos ellos, menos los dos instrumentales, con letras de la cantante, cuenta esta vez con la intervención, en su creación, de Charles Ferris, como ocurre también en los tres siguientes. Está más en la línea de Anea, con una trompeta, pasada por la mesa de efectos, como base, y un ritmo muy marcado, donde la voz se extiende en largas notas, en pasajes que nos pueden recordar a músicas de finales de los 60, junto a melodías más cercanas a la psicodelia.

Fadisia es el tema que da nombre al álbum y es el que más nos acerca al mundo del jazz, una de los estilos por los que ellos transitan sin problemas. Vuelve la voz de Luisianna Serra a sus registros más suaves y agudos, con un algo de fragilidad que contrasta con la potencia de los acompañamientos.

Es Freica la canción que la sigue. Aquí con un ritmo con acentos funk, y una voz que arrastra, prolongando los tempos, encontramos la intervención con las flautas de Marzouk Mejri, tanto con el ney como con el zokran, una especie de simbiosis de flauta y pequeña gaita, procedente de Túnez, con un sonido característico muy tribal, por lo que contrastan ambas absolutamente con el resto del arreglo, pero que le da a éste una personalidad única, ayudado por las voces forzadas de la cantante al final del mismo, lo que lo convierte en uno de los más interesantes temas del disco.

Luego es Marpeisa, lo que nos lleva, nuevamente, a un cambio de registro considerable. También una balada en la línea de las anteriores que nos recordaban a esos temas oídos en voces tanto de los países escandinavos, como del norte de las Islas Británicas. Todo ello sobre un ritmo sincopado y con una trompeta que acompaña a la voz y que, a veces, la va doblando.

Anna inna , con la intervención simultanea de los dos bajistas del disco, es un tema mucho más cercano al folk, con predominio de la guitarra, la cantante doblando las voces, aires de balada, melodías de desinencias mediterráneas; todo ello culminado con un final más potente.

Y acaba el disco con otro tema instrumental, Dalla parte di lei, interpretado esta vez solo por Mario Musetta y Charles Ferris. Uno de los dos temas, junto a aquél del principio del trabajo, con título comprensible. Una preciosa melodía llena de melancolía evocadora, con la guitarra acústica como base, y la trompeta y la guitarra eléctrica muy distorsionada haciendo la melodía.  Después de poco más de cuatro minutos, llega un silencio que rompe, siete minutos después, la voz de Luisianna Serra, acompañada solo por un piano, cantándonos, nuevamente, la preciosa melodía de Colki Kest, esta vez con una suave y sugerente voz.

Fadisia es un disco que gustará o no, de forma algo radical; que algunos han calificado como cercano a la música chill out; pero que para nosotros, muy lejos de aquella, está lleno de creatividad; con unas melodías muy inspiradas; unos arreglos muy originales, como ya lo es la misma composición del grupo, especialmente en su origen; y con una cantante sobresaliente que nos cuenta unas historias que, al menos a nosotros, nos es imposible comprender, pero que nos transportan a un mundo lleno de sugerencias y contenidos, desde esa gramática del alma, como alguien lo ha calificado.

Después de un primer trabajo homónimo, producido por ellos mismos, muy arraigado a las músicas populares, Fadisia ha abierto un nuevo horizonte a Sineterra que veremos hacia que caminos les ha de llevar. De momento, el trayecto recorrido es de lo más prometedor. + Info Federico Francesch | DESAFINADO RADIO