Shantel

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Shantel
Componer canciones es como diseñar un mosaico

Uno de los padres de la escena del balkan beat aterriza esta semana en Barcelona y Sevilla para presentar su nuevo disco, Viva Diaspora (Essay Recordings), que verá la luz a finales del mes de mayo. La presencia del popular “Disko Partizani” (en esta ocasión, en formato dj set) queda enmarcada en el quinto aniversario de las fiestas Balkan Fever Party, que durante este tiempo han promovido las músicas balcánicas por estos pagos, invitando a dj’s de todo el mundo para conocer las nuevas tendencias de la escena. En esta línea de trabajo, la presencia de Shantel resulta casi inevitable para celebrar estos cinco años de esfuerzo, trayectoria y recorrido de unas fiestas que se han paseado por salas y clubs de todo el país.

shantel interiorBarcelona (viernes, 1 de mayo, sala Barts) y Sevilla (sábado, 2 de mayo, sala Fanatic) son las dos ciudades que acogerán estas fiestas de cumpleaños. En la capital catalana, Shantel compartirá escenario con Gypsy Box, Dj Grounchoo, Warsaw Balkan Madness y el grupo The Freak Fandango Orchestra. En la ciudad andaluza, por su parte, contará con la compañía del citado Gypsy Box, Ion Din Anina y la gente de La Maravilla Gypsy Band. Aprovechando la visita y la próxima publicación del nuevo trabajo del músico y productor alemán, conseguimos trasladarle algunas preguntas. Ahí vamos.

Estás trabajando en un nuevo disco, aunque sólo he podido escuchar una canción. ¿Qué estás preparando, exactamente?
Viva Diaspora
es algo parecido a una road movie de veinticuatro horas que podría ser la banda sonora de una estancia en Atenas, Estambul o Berlín. El concepto se mueve alrededor de mis experiencias personales al tener, al mismo tiempo, estados de ánimo e ideas completamente diferentes, incluso contradictorios. El álbum comienza más tradicional, a través de algunas canciones realizadas junto a la cantante griega Areti Ketime y un montón de tremendos músicos de Atenas. Escribí las melodías y las armonías en Alemania, también estando de gira, y encontré muy interesante la idea de dejarlas en manos de otros músicos para que las reintrepretaran. También hicimos otras canciones totalmente diferentes, sobre la base de mi pasión por la música electrónica, el dancehall y la cultura de club. Por supuesto, habrá canciones interpretadas con mi banda, la Bucovina Club Orkestar, que se acercan más a lo que solemos realizar en los conciertos, esas sensaciones especiales que sólo desde el escenario se pueden ofrecer.

¿Será tan “acústico” como parece revelar Dysi ki Anatoli, el tema que has avanzado?
Yo diría que sí y no. Siempre trato de averiguar el tipo de alma que tiene una canción. Algunas son, de forma muy evidente, más bailables o más minimalistas. Personalmente, me encantan las grabaciones acústicas. Creo que siempre he tenido una gran pasión por trabajar con grandes músicos en el desarrollo de mis canciones. No es necesario arruinar una excelente sesión acústica añadiendo, por añadir, un beat
muy simple o ese sonido artificial de una batería electrónica. Tal vez esa sea la principal razón por la que mayoría de crossovers me suenan tan aburridos, es como repetir la misma fórmula una y otra vez.

¿Cómo has ido escribiendo estas nuevas canciones?
La composición tiene su propia magia. Disko Partizani
, por ejemplo la hicimos en una sesión de un solo día y realmente no recuerdo cómo sucedió. Y no hablo de tomar drogas o estar borracho, sino de cómo fluyó todo sin pensar demasiado. Puedo decir que soy un fanático del control y, sin embargo, componer canciones es como diseñar un mosaico que aparece cuando eres capaz de capturar el espíritu de cada momento.

¿Cómo encajan tus distintos papeles como creador, productor y dj cuando trabajas?
Cuando estoy en el estudio, trabajando con los músicos, utilizo mis habilidades como dj
para orientarlos más hacia el groove. En cambio, en mis sesiones de dj añado las dinámicas del directo, ahí me encanta dar más peso a la parte melódica de la música. Reconozco que a veces resulto algo histérico al pinchar algunos temas que parecen fuera de la dinámica rítmica general, pero a mí me gusta la combinación.

shantel interior 2¿Cómo ha ido cambiando tu forma de trabajar la producción musical? ¿Utilizas más software hoy que antes, por ejemplo?
Por supuesto, ha cambiado mucho. Y para mejor, creo. En cualquier caso, la cuestión será siempre cómo utilizamos ese entorno digital. Sigo siendo un loco vintage
que utiliza viejos sistemas de amplificación y micrófonos analógicos de calidad. Un sistema digital te permite tratar todo ese material “ruidoso” de una forma excelente. Sí, claro, también puedo hacer grandes demos con mi tableta mientras viajo en avión, la tecnología digital es realmente práctica. Pero siempre tiene que enlazar con una buena idea. Una gran melodía será siempre la base de todo.

Por lo que recuerdo, en el escenario sigues trabajando con el dj set al completo, no sólo con un portátil. ¿Qué piensas de esos laptop dj’s?
Para ser honesto, me parece una mierda, lo odio. ¡Sí, lo odio con todas las letras! No me gusta ir a un club
y encontrarme con alguien en la cabina o el escenario delante de una pantalla. Es como si estuviera viendo la televisión, no me genera ninguna empatía. ¿Pero qué es esto? Ya me resultó difícil dejar los vinilos hace unos años. Pero el portátil en el escenario, vamos… ¡Eso no es realmente rock ‘n roll!

Para alguien tan “mestizo” como tú, el retorno de ciertas posiciones políticas debe ser deprimente. ¿Qué podemos hacer con estos extremismos que vienen de vuelta en Europa? ¿Es imposible la idea de una convivencia paneuropea?
Esa fue la principal razón por la que publiqué Anarchy + Romance
(Essay Recordings) en 2013. Estaba harto de los estereotipos que quieren marcar los nuevos movimientos nacionalistas europeos. Ese álbum fue mi protesta personal. Vengo de una familia muy cosmopolita y esta actitud ecléctica es la idea principal de mi trabajo. Tuve un abuelo griego y mi madre viene de una familia judía rumana. La verdad es que lo natural es la mezcla y a mí me encanta que sea así, no logro entender a los que se molestan con ella.

¿Ante una situación así, sólo la cultura, entendida en el sentido más amplio, nos puede salvar?
Todo el mundo tiene que encontrar cómo puede crear una fórmula para expresarse. Puede ser a través de la música, del arte, de la cultura… O tal vez sea abriendo un restaurante, no importa. Pero también creo que la cultura puede ser, según el uso que le des, una manera excelente de generar un estilo de vida empático con los demás o una herramienta para controlar a la sociedad a partir de ciertas necesidades vinculadas a las dificultades económicas que vivimos. Así que, en ciertas ocasiones, no tengo muy claro cómo puede salvarnos la cultura.

¿Qué futuro ves para las músicas de los Balcanes?
Por suerte, no soy un portavoz o un representante de la música balcánica. Soy un artista que vive y trabaja en la diáspora, no en los Balcanes
. Creo que la música que yo hago nunca podría haber surgido en la región, pues necesita de la colisión de culturas para nacer. Es un fenómeno muy urbano que sucede en lugares cosmopolitas como Frankfurt, Berlín o Viena. Puede parecer una paradoja, pero yo veo esta misma línea en otras músicas, como el dancehall, que se creó en Nueva York, no en Jamaica, la segunda vida del klezmer, que se hizo grande en Estados Unidos, no en el este europeo, o el nuevo tango, que tuvo que pasar por París antes de ser reconocido en Buenos Aires. // Balkan Fever Party | Relacionados | Alonso Onyva