SEWARD RISE SUPERSTAR – IN THE MANE OF JORDI ORIOL –

Auditori, 18 de febrero de 2018.

Intenté asistir el viernes al estreno, pero me encontré con un cartel que advertía que una vez comenzado el espectáculo nadie podría atravesar las puertas. Como fiel seguidor volví a intentarlo el domingo. Una sala llena esperaba impaciente esta “revisión” de Jesucristo Superstar ideada por la unión de Seward y Jordi Oriol. Un Jordi Oriol que se dedicó a pasear como alma en pena entre escena y escena (aunque supongo que debió de ser el responsable de la escenificación de la obra) Los Seward, esa banda que encabeza Adriano Galante y que cuenta con determinados músicos según el momento o la tarea, estaban delante del público en una especie de escenario “gótico” ataviados con trajes y pieles que nos acercaban a la situación temporal de nuestro señor Jesucristo. Los discípulos en esta ocasión eran, Pablo Schvarzman, guitarras y electrónica, Juan Rodríguez Berbín, batería, teclados y percusiones, Jordi Matas bajo, guitarras y teclados y Marcel·lí Bayer saxos, clarinetes y efectos. Galante voz, guitarra y banjo y toda una escenificación (como nos tiene acostumbrados de lo más “divina”) digamos que el personaje le venía como anillo al dedo. Dos o tres temas de descarga atronadora cercanos a la música industrial o al post rock. Queda claro que el espectáculo va a seguir una línea y el público entiende que no estamos delante del típico concierto de canción aplauso. Aparecen en otro escenario a nuestra derecha, con un enorme olivo (puedo entender que ese trata de Getsemani, dónde será arrestado el señor) pasan a música totalmente electrónica, echando mano de sus instrumentos que siempre tienen preparados la banda de Galante. La siguiente escena nos los presenta a nuestra izquierda (debo reconocer que los cambios eran muy rápidos, y no cortaban en absoluto el tempo del espectáculo) ahora están en lo alto de un púlpito, debajo de ellos una enorme barba igual que la que habíamos encontrado en nuestros asientos con toda la información de la obra. Aquí destacaría el trabajo de Marcel·li Bayer soplando con fuerza, para mi es el mejor momento musical. Vuelta al escenario central, antes de eso, alguien coloca delante nuestro un reproductor con el vinilo de la Opera de Jesucristo Superstar, pero no van a caer en la reproducción no fidedigna ni irreverente, ellos a lo suyo, un par de temas más y se acabó. ¡Qué te crees tú eso! ¿No conoces a los Seward? Cuándo nos dirigíamos a la salida con comentarios de todos los tipos, los empleados de sala nos advirtieron que el espectáculo continuaba en el vestíbulo. Otro escenario (el cuarto) ahora improvisado en un entrante del pasillo nos presentaba al grupo. Ahora Matas se pasa a la guitarra, Galante al bajo y Bayer al clarinete. Mientras Jordi Oriol pasea una gran cruz por el pasillo. Al acabar en una mesa cercana dónde los grupos suelen poner sus discos para vender, tenían los USB que suelen vender los Seward con su música, piedras que podían servir de reliquias o para lanzar a los “fariseos” y otros objetos “publicitarios” como cajitas de cerillas. + info | relacionados |