Seal

seal-soul.jpg Seal
“Soul”
Warner Bros Records / 2008

El soul parece vivir un renacimiento con la recuperación de sus canciones, su estilo y su propio ritmo, en versiones y en nuevas composiciones, quizás demasiado orientadas al mercado. Si en una primera oleada hemos conocido voces femeninas, ahora es el turno de los señores. El afro británico Seal parece apuntarse a la moda, aunque con anterioridad ya había coqueteado con el género. Ahora, en su último disco, con la sencilla nomenclatura de Soul versiona once fabulosas canciones que forman parte del bagaje musical y de los éxitos de artistas que dieron vida a este especial sonido. El trabajo se abre con A change is gonna come, de Sam Cooke, y le siguen temas con It’s a man’s man’s man’s world, de James Brown, I’ve Been Living you too long, de Otis Redding, Stand By Me, de Ben E. King, temas de Eddie Floyd, Ann Pebbles, The Impressions y Al Green, entre otros, que suenan con una sonoridad uniforme y cálida, sucediéndose una tras otra y generando el auténtico sonido soul que aficionados y ajenos podrían esperar e imaginarse en un álbum de estas características. Cabe decir, o al menos esa es mi opinión, que ninguna canción sonará tan especial como las originales, pero también hay que destacar que Seal, con su peculiar voz, y tras jugar con diferentes géneros a lo largo de su carrera musical, parece querer hacerlas suyas y barnizarlas con un toque personal, aunque sea muy ligero.
En una primera audición, el oyente podría relacionar este trabajo con una versión de la banda sonora de la película The Commitments, film que ya en 1991, el británico Alan Parker engarzó para revitalizar el placer de esta música y su conexión con las capas sociales más populares del universo occidental, y en concreto de Gran Bretaña. Seal, sin salirse de los esquemas esperados, con seriedad, orquestaciones y una producción de lujo a los mandos de David Foster, cumple pero no brilla. Las canciones se adhieren a la piel porque sus creadores pusieron el alma en ellas, pero no porque Seal las haya reformado para buscar nuevas aristas. No deja de ser un buen intérprete con un notable alto y un disco elegante para disfrutar de noche, en casa y en buena compañía, y sin olvidar que no deja de ser un volumen de grandes éxitos. Esperemos que esta obra sea una más, realizada con la dignidad de este interesante vocalista, y que no llegue a transformarse en un primer volumen de otros que puedan venir, como han hecho otros antiguos roqueros “salvajes” que ahora, con la edad, quieren transformarse en crooners.
www.seal.com //Antonio Álvarez