Rycardo Moreno

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Miesencia, Una autobiografía sonora. Karonte 2020

Hay personas que para expresar todo lo que tienen en su interior necesitan más de una disciplina artística. Es el caso del guitarrista Rycardo Moreno. Ya en su anterior trabajo A Galeano, era necesario  compaginar la sabiduría popular de Galeano con la riqueza musical del flamenco pero también con la ternura triste del pueblo Sirio. Y solo escuchando el disco pero también viendo el video de Sueñan en Alepo y absorbiendo a Rycardo Moreno en directo uno se aproximaba bastante a los sentimientos que habían impulsado al lebrijano a la hora de componer. Y llega ahora este segundo trabajo, y sí, lo podrás escuchar en tu móvil pero para acercarse a este Miesencia Una biografía sonora, Karonte, 2020 el móvil se queda cojo. Moreno ha ido otra vez un paso más allá y acompaña el cd con un DVD que es una joyita a visionar una y otra vez. Los que tuvisteis la ocasión de asistir a las proyecciones que se hicieron en su día en Madrid y Barcelona en pantalla grande ya sabéis a que me refiero. Esta es la historia: Los últimos días de agosto se reunían en la Casa Murada de Tarragona, músicos, público escogido y un grupo de profesionales de la imagen dirigidos por Marta Romero para grabar durante cuatro días el alumbramiento de la criatura. Rycardo Moreno es una persona elegante tanto por dentro como por fuera, orgulloso de sus orígenes e ilusionado como un niño chico ante un juguete nuevo. Ver este vídeo es entrar en su casa por la puerta grande. Arranca una solea pero con guiños internacionales que la vuelven underground, imágenes de estudio se entrecruzan con imágenes de su pueblo transportándonos desde los orígenes a la actualidad, igual que en la solea nos pasea por diferentes épocas. El público atrapado en ese irrepetible escenario (algunas con los ojos cerrados para estar más cerca del sonido). En la segunda parte del tema entran con discreción David Domínguez (batería) y Víctor Franco a la segunda guitarra. La boda, otro viaje desde las escenas de una boda con las alboreas correspondientes a esa guitarra con octavador que suena a futuro. Andrómeda y el adagio de Aranjuez, introducción “espacial” de Tony Romero en los teclados, Domínguez y Manuel Moreno en las percusiones  y Rycardo Moreno acariciando la guitarra, hasta que los reconocibles acordes del adagio irán acercándonos al maestro Rodrigo, sin prisa, hay casi 12 minutos para desarrollar la idea. Al principio Domínguez y después todo el grupo pasean la música del maestro Rodrigo por los caminos polvorientos de los paisajes más áridos.  Esa guitarra adaptada con ese agujero que busca el corazón le permite a Moreno rescatar esas notas más agudas. Muy cercanos a cualquier quinteto de jazz, aproximándose a la música española con mayúsculas, tremendo el solo de David Domínguez. Siguen con  Guajira mía, Rycardo Moreno la llama, la cita, juega a buscar el ritmo como un niño, soplando, percutiendo (con su mensaje ecologista, Amazona vive) la disfrazan entre todos, quieren esconderla, protegerla, para que salga todavía más limpia y esplendorosa, con toda la luz del Caribe. En Skylark ha tomado prestado el estándar de Carmichel y lo ha llevado a unos tangos bastante electrónicos que habrá que ver como bailan los más atrevidos, será Romero el encargado de cerrar el original con sus teclados y su voz, mientras que se funden en una sola imagen, el guitarrista y el skyline de Nueva York. La nana de Piter Pank, la guitarra habla por granainas, sin prisa, un tipo con el pelo teñido espera, es Antonio Agujetas chico, y cuándo entra, con el cuello torcido hacia el recuerdo, toda la familia Agujetas se te echa encima. La terrible realidad del pueblo gitano en su máxima expresión. La guitarra ahora solo está a su lado por si necesita algo. Y con esa facilidad de adaptación que tiene el pueblo gitano, la dolorida granaina da paso a la frescura de Siglo XXI unas alegrías de Jerez que Rycardo dedica a sus hijos y a su mujer. David Domínguez y Rycardo Moreno, con ese juego tan lucrativo que se llevan entre manos siempre que coinciden, genial como se observan y comprenden.  Vuelve a arrancarse el cantaor y hasta las bulerías las convierte en tragedia, qué inspirado estuvo Agujetas en toda la grabación.  Y se acabó la fiesta, pero lo que son las cosas, mientras esperaba la hora de ir a la estación de tren, el inquieto Rycardo Moreno, junto a David Sancho y sus teclados se le ocurrió “revisar” la Gnossiene n 1 de Satie,. Y es que a los grandes artistas les es difícil estar quietos. Si al maestro Rodrigo lo llevó de excursión por los desiertos áridos de Arizona o Almería, aprovecha ahora para pasear al francés por los jardines de cualquier civilización que adore el jazmín o la menta. Recordando sin duda aquella famosa Flor de Estambul del bardo Ruibal. + info | relacionados  

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