Rosa Zaragoza | A la luz de la risa de las mujeres

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Rosa Zaragoza

“A la luz de la risa de las mujeres”  Karonte, 2011

Rosa Zaragoza es, para mí un pequeño misterio. Está dentro de ese grupo de artistas que no sabes si están subvalorados; no quieren más que lo que tienen; o es que se han dado cuenta de que la vida es mucho más compleja, intensa e importante que una carrera musical, en este caso.

Y eso siempre lo pienso cuando escucho un nuevo trabajo de ella o veo uno de sus espectáculos. Pienso que el nivel de reconocimiento no se corresponde al de su calidad. No sé si esto la preocupa mucho. A mí, como espectador solo me sabe mal por aquellos que se lo pierden…

Rosa Zaragoza está abocada a ayudar a la mujer. Y no nos referimos a la maltratada, la emigrante, la excluida; aunque a estas también, pero especialmente por su condición de mujer. “Algunas vivimos dentro de un cuerpo de mujer”, dice ella… y su idea es que las mujeres vivan dentro de su cuerpo de una forma plena, libre, consciente, sin miedos, sin complejos, protagonistas del mundo que las rodea.

Es necesario referirnos a todo esto si queremos entender a una artista tan particular como ella, una persona que ha publicado 14 discos; que es una de las máximas autoridades en los trabajos de recuperación del cancionero popular; que prepara unos espectáculos multidisciplinarios siempre con una idea muy precisa; que utiliza la música, la danza, los recursos plásticos de una forma totalmente ecléctica, buscando los resultados y consiguiendo unir fragmentos que parece imposible que puedan formar un todo.

Desde su primer trabajo reconocido, Canciones Sefardís, la casete que grabó en el 1984, donde interpretó las cinco únicas canciones judeo-catalanas que se conocen y que la llevó a escenarios de todo el mundo, Rosa Zaragoza ha ido ampliando sus intereses y así, en diferentes momentos, ha investigado, entre otros aspectos, sobre las canciones de cuna, la música andalusí, los temas cristianos…; y poco a poco ha ido creando a su alrededor una línea espiritual basada en la realidad del cuerpo que habitamos, que ve como algo eróticamente bueno y alegre, absolutamente alejado del aspecto pecaminoso que tiene para muchos…

Después de este intento de preámbulo para podernos situar en el contexto en el que se mueve Rosa Zaragoza, entremos de lleno en el disco. Es, me atrevo a afirmar, un disco de madurez, y no me refiero al aspecto cronológico de su autora, sino a la sensación que nos aporta de obra redonda, acabada, que, como antes comentaba, puede unir músicas zíngaras, de Cabo Verde, del siglo XVII, de Brasil, creadas para el disco; Rosa-Zaragozacantantes e intérpretes heterogéneos;  y estilos y arreglos musicales diversos; y , sin embrago, conseguir unificarlo todo como un único trabajo y no catorce canciones (y un grito sordo), una tras otra, sin nexo de unión.

Vamos a empezar por el final, por el aspecto gráfico e informativo que aportan las 28 páginas del libreto (y el número no es casualidad) y la carátula y la contraportada del soporte. Y lo hacemos así porque yo aconsejaría que antes de oír el disco, o al menos antes de cada tema, leyéramos el contenido que se nos proporciona sobre el mismo. Nos va a ayudar a entenderlo y a disfrutarlo plenamente. Ya desde el impactante dibujo de la portada del que Rosa Zaragoza explica el porqué, un porqué que no voy a desvelar, dejándole a ella esa función; se ve un trabajo cuidado, pensado, atractivo. Y eso se trasluce en el contenido musical del mismo.

A pesar de la contradicción que puede parecer el querer analizar tema por tema el trabajo cuando acabamos de decir que se nos presenta como una globalidad, vamos a ser incoherentes y a hablar uno por uno, de ellos.

Empieza el trabajo desde Piera, con un OM para Fukushima e inmediatamente nos vemos abocados a una Rumbita del sano amor. Una frase define la intención del texto: “Si un hombre se enamora de mi persona / eso no significa que me vaya con él”. Musicalmente aquí empiezan las sorpresas, agradables, para el oyente neófito en las aventuras de Rosa Zaragoza. Nos referimos al tratamiento que, de la mano de Mamá landà mundé un coro no profesional de mujeres, hace de las voces. ¿Nos podría recordar a las pandereteiras gallegas? La voz de Anabel Puig, destaca acompañando a Rosa Zaragoza, como lo hará en otros momentos del trabajo.

A la luz de la risa de las mujeres es el tema que sigue, el que da nombre al disco. Basándose en una música tradicional gitana, Rosa Zaragoza ha creado un texto: “Y que rían (que vivan) con nosotras los nuevos hombres del mundo, /que se inventan, como nosotras, para poder andar (sembrar) juntos” cuya alegría transmiten en esta forma de interpretarlo musicalmente ese grupo nutrido de mujeres de las que hablábamos antes.

Salto en el tiempo. Nos trasladamos al 1646 de la mano del compositor milanés Michelangelo Grancini y su composición Dulcis Christe, a la que Rosa Zaragoza ha puesto el nombre de Dulce cuerpo y ha vestido con un texto que culmina con un “Yo soy hermosa, me amo/Me cuido, me gusto me deleito, mi dulce amor/Me amo por siempre”.  Fue la cantante Mina la que la enseñó esta canción, que junto al Magnificat, que después comentaremos, forma parte del homenaje que Rosa Zaragoza rinde a la cantante italiana.

Y nos vamos a Brasil con una samba compuesta por el veteranísimo Noca da Portela y por Toninho Nascimento, Ilumina, que grabó con gran éxito en el 1992 Maria Bethania. Aquí son, principalmente la propia Rosa Zaragoza con su voz y Antonio Sánchez con la pandereta los que están, de forma fantástica, al frente de la interpretación.

Seguimos con los contrastes con un Canto Carnático con las voces al unísono repitiendo una melodía insistentemente, con las cuerdas de Eduard Iniesta aportando unos punteados que  la adornan. Un canto que, como nos explica en el libreto Gabriella Bianco, acompaña a la mujer durante el embarazo y el parto.

Ahora es el momento del Magnificat del que hablábamos, un canto que según el evangelista Lucas reproduce las palabras de Maria madre de Jesús dirige a Dios. Marco Frisina la compuso para el disco de Mina, Dalla Terra. Rosa Zaragoza habla de la única figura femenina durante siglos en los altares y manda un recuerdo también para la otra María, la Magdalena.

Las letanías de la madre es un mantra sij al que Rosa Zaragoza puso algunas palabras de Louis Cattiaux, como nos explica. Protagonismo absoluto de Mamá landà mundé, esas mujeres que quieren cantar junto a ella y aí lo hacen.

En 1980 Elis Regina cantaba en su álbum Saudades do Brasil, un tema de Ivan Lins y Vitor Martins, Aos nossos filhos,  que Rosa Zaragoza ha dedicado a Pau, con el título de Perdona. Rosa Zaragoza recomienda escucharlo por Elis Regina. Aqui encontraréis a una jovencísima Elis Regina interpretándolo. ¡Qué maravilla!, parafraseamos a Rosa Zaragoza.

Nada te turbe, un texto de Teresa de Jesús que ha musicado Bethier Jacques Pelerin Mauric, que interpreta Laia Iniesta, y que es “el mantra para quitarnos el miedo…/Dios, para cada una, es lo que es…” dice Rosa Zaragoza.

Sangre de vida es la traducción del tema tradicional de Cabo Verde Sange de Beirona que hizo famoso la tristemente desaparecida Cesaria Evora. La letra de Rosa Zaragoza habla de las facultades sagradas, curativas y poderosas de la sangre de la menstruación y del parto, basándose en diferentes textos de autoras que refrendan esta idea.

Baga Biga Higa es un conjuro en toda regla que nos dejó el entre sus músicas Mikel Laboa y que se basa en las onomatopeyas tan comunes en la lengua vasca. De hecho parece que baga, biga, higa, laga, vendrían de “bat, bi, hiru, lau…” (Uno, dos, tres, cuatro…) Lo que sí que se cree es que se utilizaba en aquelarres y preparaciones de pócimas. Un homenaje a las brujas que culmina con la trascripción en el libreto de una entrevista a Jean Shinode Bolen, una “bruja” actual.

Con música de Eduardo Iniesta, que ha sido además el director musical del proyecto, con resultados más que brillantes, Rosa Zaragoza explica que existen hombres que respetan a las mujeres como son y como quieren ser y esto es lo que quiere decir en voz alta y clara, porque es de justicia.

Mi vientre es una composición colectiva de mujeres que asisten a los talleres que Rosa Zaragoza, otra de las actividades que ella hace y que no habíamos comentado, para, podríamos decir, dignificar a la mujer y su entorno. En el tema diferentes mujeres hablan de lo que para ellas es su vientre. Tras una preciosa introducción de Eduardo Iniesta y sobre un mantra de fondo cada mujer va explicando sus sensaciones.

Y llegamos al final del disco y enlazamos con la alegría que imprimen los textos y la música de Recursos para el estrés. Con risas acaba el disco. Un disco dedicado a la risa, A la luz de la risa de las mujeres. Un disco que tendremos la suerte de ver en directo el próximo 8 de Marzo en L’Auditori de Barcelona. Nos vemos allí. | Federico Francesch |Desafinado Radio