Rodrigo Leao

rodrigo.jpg Rodrigo Leão
“A Mãe”
Rodrigo Leão / Resistencia, 2009

Con la imagen de un sol fulgurante sobre un fondo negro, la portada del último trabajo de Rodrigo Leão & Cinema Ensemble parece querer corroborar lo pequeño que es el ser humano ante la gran bóveda celeste que nos acoge y ante la figura materna que nos trajo al mundo. Quizá por esa razón, el artista portugués, fundador de proyectos tan interesantes como Setima legião y los incombustibles Madredeus, y cinco años después de publicar en solitario el renombrado Cinema, ahora nos ofrece el disco A Mãe (La madre) dedicado a su progenitora, fallecida el pasado año.

Compuesto en movimiento, en diferentes lugares del mundo a consecuencia de sus viajes y actuaciones, tras dos años de trabajo, el disco parece constituir un rompecabezas de diferentes estados de ánimos, en el que los momentos más íntimos y melancólicos se suceden a otros más atrevidos y desenfadados. Como dice Leão, su madre le preparó para todo lo que alberga la vida: la alegría, la tristeza y la muerte. Con esa concepción de base, la audición del álbum se convierte en un paseo por la vida y por su reflejo en la música, pasando de la belleza más terrible de Histórias, al sentimiento fadista de Vida tão extranha o al drama operístico This Light holds so many colours, pasando por breves suspiros instrumentales que amalgaman y enriquecen toda la composición.

La colaboración orquestal de la Sinfonieta de Lisboa también contribuye a dar una sensibilidad común a todos los temas creando una especie de río continuo en cuyo rumor van deslizándose las diferentes piezas como si de objetos flotantes se tratara, y que también parece conectar con la experiencia de Cinema.

Además de la colaboración de la orquesta, Leão ha conseguido la participación de interesantes vocalistas para dar el timbre justo y necesario a las diferentes piezas vocales. Así, aparte de la voz de Ana Vieira, componente del Cinema Ensemble, aparece el argentino Daniel Melingo, el cantante de The Divine Comedy, Neil Hannon, y Stuart A. Staples de los Tindersticks. A lo largo de los 18 cortes, la instrumentación y las letras se adhieren entre sí con el uso de diferentes idiomas. De esta forma, portugués, español, inglés y ruso se suceden creando una amalgama universal, transfronteriza que convence desde el punto de vista ideológico, porque supera límites, y quizás no tanto desde la perspectiva creadora.

Íntimas y bellas, las canciones de Rodrigo Leão se alejan del mainstream, de la música tradicional y crean una concepción única en donde, a la vez, se vuelve a reconstruir todo, ya sea clásico, pop, o la música de la tierra, desde una sensibilidad propia. A mãe, que da nombre a su trabajo, o Cathy, en inglés y cantada por Hannon, con su textura aterciopelada emocionan, mientras que Viagem a Goa, supone toda una experiencia de sonidos escondidos a descubrir, al mismo tiempo que hay algún tema que chirría del contexto general, como podría ser Sleeples Heart.

Recordando la belleza de Cinema, este nuevo disco de Rodrigo Leão se mueve a medio camino entre el convencimiento de su obra, de la dolorosa belleza de las piezas instrumentales y de otros momentos más livianos con menor significado, o de cierta impostura internacional, que deslucen la globalidad de la obra completa. Pero como en la vida, hay que seguir caminando, y Leão lo hace convencido y con sinceridad. Relacionados www.rodrigoleao.pt // Antonio Álvarez